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jueves, 4 de marzo de 2021

Ser mujer en México, una realidad fatídica

 



Si eres mujer y vives en México, sabrás que no hay un solo espacio en el que, tú, yo y la mitad de la población de este país, podamos sentirnos seguras, libres y en paz. A ninguna hora hay seguridad para nosotras, ni en las calles, ni en el transporte público, ni en el trabajo, ni en la escuela… y tampoco, en nuestros propios hogares.

Reconocer que nuestro país es uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser mujer, no solo duele, también  indigna.

Es innegable que la violencia en México es generalizada y extrema, pero la violencia que se ejerce de formas variadas y crueles en contra las mujeres día con día, sin importar el entorno es, además, inhumana.  

Recientemente, el INEGI publicó las siguientes cifras: 

Durante los seis primeros meses del 2020 (justo en esos meses en los que gran parte del tiempo se decretó el confinamiento), fueron asesinadas 1,844 mujeres en México. El nivel de homicidios de mujeres registrado en dicho lapso, comprendido de enero a junio del 2020, implica que ese semestre ha sido el más violento de, al menos, los últimos 30 años (NOTA: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Solo-en-los-primeros-seis-meses-del-2020-fueron-asesinadas-1844-mujeres-en-Mexico-Inegi-20210213-0002.html ).

De acuerdo con el informe, la situación se recrudeció con la llegada del confinamiento derivado del Covid-19, lo cual intensificó los feminicidios y las llamadas de auxilio, lo que también repercutió en la sobresaturación de los refugios para mujeres víctimas de algún tipo de violencia. Por cierto, refugios que se las vieron "negras" durante ese tiempo, pues tuvieron que luchar contra viento y marea para que el presupuesto federal no les fuera quitado ni reducido.

La normalización de la violencia contra las mujeres se ha institucionalizado hoy más que nunca. En el México de la llamada “4t” no solo se normaliza, sino que también se ejerce la violencia, desde el púlpito presidencial.

Porque, como sabemos,  la violencia no solo es el golpe;  el mal uso de las palabras, la descalificación, la indiferencia, la indolencia, la impunidad, las cifras maquilladas, la complicidad, las amenazas, la sorna, y todo lo que atenta en contra de la dignidad de las mujeres, SON VIOLENCIA. 

Desde tiempos remotos, las mujeres del mundo, pero principalmente de México, padecemos violencia sin importar raza, edad, profesión ni estatus, siendo desestimada y desatendida durante mucho tiempo. Los años pasan, gobiernos se van, gobiernos nuevos llegan, y la actitud apática de quienes ascienden al poder, es la misma.

Hoy en día, 8 de cada 10 mujeres que habitamos este país, hemos sufrido, al menos, un episodio de violencia a lo largo de nuestra vida. Pero hay otra estimación aún peor: diariamente, entre 9 y 11 mujeres son asesinadas en este, su país, la mayoría a manos de parejas o por familiares cercanos.

No obstante, muchas organizaciones sociales de mujeres han denunciado desde hace tiempo, que las cifras manejadas por las autoridades locales y federales son sub-representativas de la violencia machista que hay el país. Y de justicia, mejor ni hablar, ya que México es conocido como uno de los países donde el nivel de impunidad va más allá de lo imaginable, al grado  que sería inadmisible en otros países.

Merece especial atención otro factor que perjudica a las mujeres: la violencia institucional, y la falta de voluntad política para actuar como lo marcan las leyes y los tratados internacionales. Porque hay que resaltar que la violencia por parte de las autoridades es un hecho, y Amnistía Internacional lo sabe. Hace apenas unos días, este organismo denunció que las fuerzas represivas mexicanas usaron "fuerza ilegal y violencia sexual para silenciar a mujeres" que protestaban contra la violencia de género en meses pasados.

Pero a pesar de todo lo anterior, así como de las escalofriantes cifras, aún maquilladas, las autoridades siguen haciendo caso omiso a cada petición, a cada exigencia, a cada denuncia…  no hay ninguna señal de voluntad o compromiso para garantizar la seguridad, la protección y la justicia que las mujeres seguimos requiriendo.  


Por eso, ante la indiferencia e incapacidad de quienes deberían mostrar disposición por mejorar la situación de las mujeres, solo nos queda manifestarnos, de la forma en que cada una pueda, y continuar exigiendo, cada vez con más fuerza, el derecho a la seguridad y a la justicia, los cuales, son derechos que no deberían ser exigidos, sino gozados,  y que, hasta ahora, nos siguen negando a través de la indiferencia o de ataques directos.

Contrario a su labor, muchas autoridades de distintos niveles de gobierno han estigmatizado las manifestaciones de las mujeres que reclamamos nuestro derecho a una vida digna, segura y sin impunidad. No se han cansado de tacharnos de “revoltosas”, “violentas”, “vándalas” (NOTA: https://www.noroeste.com.mx/nacional/amlo-pide-que-marchas-del-8m-no-sean-violentas-ni-mujeres-danen-monumentos-MX550592) y “exageradas”, con el único fin de deslegitimar nuestra lucha, desestabilizar los movimientos feministas y poner en duda los motivos por los cuales nos manifestamos, motivos que, muchas veces, son provocados por ellos.

Justo aquí, cabe retomar algunas de las frases que tanto retumbaron el año pasado, precisamente, cuando nos encontrábamos en pleno confinamiento, aproximadamente por estas fechas. Y es que, en México, el “quédate en casa”, fue lo peor que pudo pasarles a muchas mujeres, pues precisamente ahí, en sus casas, encerradas con su agresor,  donde padecieron días de terror, donde los insultos y los golpes fueron el pan de esos días. A muchas no les quedó de otra y tuvieron que tolerar las vejaciones, las humillaciones y las golpizas; otras más afortunadas, pudieron conseguir ayuda para poder huir, sin nada, solo con la esperanza de encontrar un lugar tranquilo para ellas y sus hijos... pero otras más, no  lograron ningún tipo de apoyo, y  la tan anunciada muerte llegó a arrebatarles la vida, porque sus verdugos así lo decidieron. 

En esos días, mientras la violencia contra las mujeres dentro de sus hogares se elevaba incontrolablemente, cada mañana, desde un atril, se minimizaba dicha situación. A veces,  con frases como: “vamos bien”. O aquella vez, cuando se descalificó el aumento de llamadas de auxilio al 911, usando  solo 2 palabras: “son falsas” (NOTA: https://www.animalpolitico.com/2020/05/llamadas-falsas-violencia-mujeres-amlo/), o cuando, días después, se insistió sobre el tema de la violencia que las mujeres padecemos día tras día, y con la mayor frialdad se respondió, desde el mismo atril: “aquí no es como en otros países, porque las familias mexicanas son unidas y fraternas” (NOTA: https://cimacnoticias.com.mx/2020/05/13/familia-fraterna-de-amlo-alejada-de-la-realidad-coinciden-feministas) , anulando así, la grave situación que no solo afecta a las mujeres, sino al país en general.   Y ya, para cerrar este resumido catálogo de desafortunadas expresiones, recordemos el famoso "Ya chole"  (NOTA: https://www.infobae.com/america/mexico/2021/02/18/ya-chole-amlo-recupera-infame-frase-del-sexenio-pena-nieto-ante-criticas-por-salgado-macedonio/).  

NO vamos bien;  

NO son falsas las llamadas;

NO reina la fraternidad ni el amor en las familias mexicanas; 

Y sí, "ya chole", pero YA CHOLE de la misoginia, del autoritarismo, de fingir ignorancia, de minimizar y de descalificar a las mujeres y YA CHOLE DE IMPUNIDAD.

Los hechos hablan de la realidad que vivimos, lo demás, son palabras huecas expresadas desde desde una posición privilegiada. Expresiones imprudentes y sin sentido.  Carecen de fundamentos, y no muestran disposición ni empatía…. Por el contrario, reflejan ignorancia,  desinterés y  mofa. Su único objetivo es minimizar, negar y justificar una realidad cruel, fatídica, donde el histórico y evidente machismo, avanza y se fortalece a pasos agigantados, avalado, indudablemente, por distintos sectores y poderes.  De seguir así, el exterminio de las mexicanas es solo cuestión de tiempo.

Resulta muy lamentable que aún, ante las evidencias, las historias de terror que muchas veces son contadas por las propias víctimas o por sus familias, las denuncias ante los ministerios públicos, así como de los incontables casos de niñas y mujeres que cada día son desaparecidas, acosadas, violadas, golpeadas, mutiladas y asesinadas, las autoridades sigan sin hacer nada, como si se tratara de temas irrelevantes.

Ninguno de los funcionarios, y funcionarias, que han ocupado, y que ocupan, puestos creados para legislar y para hacer cumplir las leyes en pro de los derechos de las mujeres, no cumplan con su responsabilidad.  Al contrario, pareciera que se dedican a proteger, respaldar y justificar a acosadores, violadores, abusadores y feminicidas. 

Ningún gobierno de ninguno de los partidos que han llegado al poder en este país, ha sido, ni es, feminista. No importa cuántas veces  se autodenominen así (NOTAS: https://www.forbes.com.mx/amlo-el-presidente-mas-feminista-en-la-historia-contemporanea-sandoval/ ; https://politica.expansion.mx/mexico/2019/09/28/el-gobierno-de-mexico-es-feminista-marcelo-ebrard-en-la-onu), pues solo lo hacen con la intención de proyectar una imagen en favor de la igualdad de género, pero la fatídica realidad indica todo lo contrario. Porque cuando una autoridad no cumple con su obligación de proteger y salvaguardar la dignidad y la vida del más vulnerable, en este caso las mujeres, solo tiene un nombre: cómplice.

El reclamo de las mujeres de México ante las atrocidades que día con día atentan contra nuestra integridad mental, emocional, sexual y física, no tiene NADA que ver con “conservadurismo” (NOTA: https://www.proceso.com.mx/nacional/2021/3/2/amlo-lamenta-que-movimiento-feminista-sea-utilizado-por-el-conservdurismo-259280.html), “opositores” (NOTA: https://adncuba.com/actualidad-internacional/mexico/amlo-movimiento-feminista-esta-plagado-de-conservadores-y), “adversarios”, “neoliberalismo” ni ninguna de esas palabrerías que se usan para descalificarnos y que tienen como única intención la de callarnos.

Les resulta más fácil descalificarnos que entender y aceptar que nuestra voz no tiene precio ni dueño ¡Qué poco nos valoran…!


Nuestro grito de “Ya basta”, “Ni una menos”, “No es no” ,“Yo si te creo”, “Vivas nos queremos” “rompa el pacto” (NOTA: https://politica.expansion.mx/presidencia/2021/02/25/amlo-el-pacto-patriarcal-es-un-concepto-importado-al-que-se-suben-conservadores)  y todas aquellas expresiones que salen desde lo más profundo del corazón de las mujeres, tienen que ver con el derecho que tenemos a reclamar y a exigir lo más esencial de la vida, y que es el respeto a lo que nos pertenece:  respeto a nuestra dignidad, respeto a nuestros cuerpos, respeto a nuestra integridad mental emocional y física, respeto a nuestra capacidad de desarrollo, respeto a la igualdad de oportunidades, pero  sobre todo,  respeto a nuestras vidas…

Respetar a las mujeres es respetar la vida humana…

Para las mujeres mexicanas, el 8 de marzo es un día más de lucha, de resistencia y de sobrevivencia. Ser mujer en este país misógino, feminicida e impune, es mantenerse en alerta las 24 horas del día, tanto en la casa como en la calle. Porque ninguna mujer, lo reconozca o no, puede vivir en paz donde no existe el respeto, la libertad ni la justicia.

Por eso, URGE que la voz de las mujeres de México sea escuchada y atendida a la brevedad. Este país precisa de un verdadero cambio, no solo político, sino de comportamiento y de reaprendizaje. Urge una transformación sobre la forma de tratar y de interactuar con las mujeres, empezando por las más altas esferas de este país. Debemos deconstruir y construir patrones que garanticen la seguridad y el verdadero desarrollo, trabajar con una debida planeación e implementar iniciativas con perspectiva de género, no solo en pro de las mujeres, sino también de las niñas de este país.

México debe dejar de ser tierra fértil de violencia, de feminicidios y de impunidad. Debe dejar de ser el lugar donde las mujeres, niñas y adolescentes no logran acceder a la justicia debido a un sistema corrupto y patriarcal. Es hora de que México deje de ser uno de los países con mayor riesgo para las mujeres y para las niñas.  

Hoy por hoy, el mundo vive una pandemia cuyas consecuencias han sido fatales, pero gracias a la ciencia, se comienza a vislumbrar una esperanza a través de las vacunas, sin embargo, para la otra pandemia, esa del machismo y la violencia que se ha propagado desde hace tiempo sin control y sin  atención, no existe ningún plan de acción o  medida para frenarla. Hasta ahora, ni siquiera hay un pronunciamiento, y mucho menos un compromiso, que se asome como una esperanza a la "vacuna" que ayude a disminuir los graves efectos de la violencia contra las mujeres en México.

Que quede claro, en este país nunca ha existido un “gobierno feminista”, por más que desde el atril mañanero se diga lo contrario (NOTA: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/amlo-desmiente-el-pais-no-estoy-en-contra-del-movimiento-feminista), como tampoco ha habido voluntad de ningún gobierno para asumir sus obligaciones ante las mujeres y niñas. No hay sentido de la realidad ni tampoco apego a los derechos humanos.

Y para muestra,  la última ocurrencia de este gobierno, a través de estas  imágenes que hablan por sí solas...









Una ciudad blindada...

Edificios de la Ciudad de México, completamente amurallados a pocos días  de conmemorar el Día Internacional de la Mujer.  La Secretaría de Seguridad Ciudadana reportó que afina el operativo que se aplicará el lunes próximo para quienes participen en la marcha.

(NOTA: https://tolucalabellacd.com/2021/03/06/nacional/por-dia-de-la-mujer-palacio-nacional-amanece-blindado-fotos-040993/)

Estas acciones del gobierno actual son un indicativo claro de su posición frente a los temas que elude resolver , no solo en lo que se refiere al tema de garantizar el derecho de las mujeres a su  seguridad, a sus libertades y a la justicia, sino que, además, envía un claro y directo mensaje a las mujeres que valientemente usen su derecho a manifestarse: 

REPUDIO Y REPRESIÓN. 


Con vallas o sin ellas, este 8 de marzo, seguiremos exigiendo lo mismo de siempre: 

BASTA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

ALTO A LOS FEMINICIDIOS

ALTO A LA PROTECCIÓN DE VIOLADORES, ACOSADORES, ABUSADORES y FEMINICIDAS

BASTA DE IMPUNIDAD

Ser mujer en México no solo es desafiar y sobrevivir a una realidad fatídica y violenta que día a día se esfuerza por aniquilarnos... 

Hoy más que nunca, ser mujer en México es llevar una carga cada día más pesada en nuestros hombros, y aún así, levantarnos una y otra vez,  contra  la sumisión, contra la censura, contra la opresión, contra los castigos injustificados, contra todo tipo de abusadores  y, sobre todo, contra la derrota. 

La lucha por nuestros derechos continuará siempre...




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domingo, 21 de febrero de 2021

A mi vestido de novia

 



Fue un 21 de marzo, de hace 29 años cuando, llena de inocencia, de ilusiones y ante decenas de invitados,  dije:

"Sí, acepto... 
Y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, 
en la salud y en la enfermedad, 
y así amarte y respetarte todos los días de mi vida."

Sin embargo, con los años, esa promesa solo quedó como parte de un ritual nupcial. Hubo muchas razones por las que no pude cumplirla, y no me arrepiento... Aún hoy en día, siento escalofríos de solo pensar en que, a modo de sentencia, me comprometí a permanecer, "pasara lo que pasara" y durante "todos los día de mi vida", al lado de alguien que, al final, no resultó ser la persona indicada (al menos) para mí. 

"Pase lo que pase" y "Todos los días de mi vida" no pueden cumplirse cuando la dignidad y la integridad mental, emocional y física están en constante riesgo... 

Siendo así, luego de casi 18 años de matrimonio (en los que me dediqué en cuerpo y alma a cumplir con el compromiso de unión que hice ante todas las leyes), finalmente desistí y me divorcié. Hace 11 años rompí con aquel "compromiso-sentencia"  y, aunque no debo generalizar ni afirmar que el matrimonio actualmente puede ser algo obsoleto, sí puedo hablar de las razones por las que yo ya no creo en el matrimonio, quizás por  la forma en que me tocó vivirlo, pero eso no significa que, si ustedes creen en esa tradición, yo intente convencerlas de lo contrario. En realidad todas y todos tenemos la libertad de elegir lo que queremos y lo que no queremos; cada quien con sus creencias, con sus tradiciones, con sus experiencias... pero por favor, ante todo, tengan como prioridad su bienestar emocional, mental y físico. 

Yo, en esta ocasión,  deseo  compartirles, una anécdota que me sucedió hace unos días, y que  se relaciona con aquel día en el que hice el susodicho juramento de "pase lo que pase" durante "todos los días de mi vida"...

El 14 de Febrero pasado, mi ex marido, luego de varios años de no saber nada de él, me hizo llegar algo que, según él, me pertenecía: 
mi vestido de novia.

Durante los 18 años que duró mi matrimonio, nunca tuve muchas cosas. No tuve muchos vestidos, ni maquillajes, ni joyas ni nada por el estilo. Solo lo básico para vivir. Aún así, cuando decidí abandonar mi vida de casada, hace 11 años, salí con una sola maleta que contenía lo más básico de lo básico.

Mis demás cosas personales, como papeles, ropa no tan usual, mi colección de discos, así como algunos regalos heredados de mi familia, se las quedó él. Y yo, las di por perdidas desde el mismo instante que crucé la puerta.

Jamás pedí que me devolviera nada (mucho menos el susodicho vestido), pues para mi todo lo referente a ese periodo ya es irrelevante. Así pasaron 11 años desde que me fui de su lado, y de pronto, se le ocurre enviarme el vestido que usé en nuestra boda. Es su forma de hacerse presente, aunque sea de la forma más absurda...

Confieso que en un principio me resultó confuso, raro y sorpresivo, pero no tardé mucho en reaccionar y recordar que él es un experto manipulador y, por tanto, debe tener alguna intención obscura al enviarme algo que no tiene ninguna utilidad en mi vida actual, aunque sí tiene una historia y un simbolismo.

Lo más increíble es saber que, aunque hace 11 años nos divorciamos, lo guardó durante ¡¡todo este tiempo!!

No tuve opción para rechazar su envío, así que opté por tomármelo de la mejor manera...
Así que lo saqué de su empaque, lo observé y sin poder creer que lo hubiera conservado durante tantos años, me asombré aún más, al comprobar el  excelente estado en el que se encuentra...  ¡Qué bien lo cuidó!. 

No lo pensé demasiado, y volví a probármelo. Fue muy divertido ponérmelo con mi actual cuerpo, y descubrir que hoy me queda mucho mejor que aquel día en que lo usé por primera vez.

Así, con él puesto, comencé a escribir las siguientes líneas, y que hoy les comparto...


A mi vestido de novia:

A pesar de que fuiste hecho especialmente para mi, con mis medidas de antes (hoy soy mucho más delgada), no me perteneciste nunca, pues el diseño se basó en los gustos y en las indicaciones de "él", de quien se creía mi dueño. Por eso, nunca fuiste mi ilusión, fuiste la de "él"... siempre le perteneciste a "él", no a mí. Pero siendo tan incongruente, y luego de no saber nada de "él" durante varios años, de pronto te envía a mi, argumentando: "es tuyo".

No voy a negarlo, me sorprendió ver lo increíblemente bien que te conservó. A simple vista se pueden apreciar todos los cuidados que ni yo hubiera tenido. Si, es cierto, pasaron 29 años desde que te usé, y no cambiaste nada... la que cambió fui yo.

Tú conservas tu hechura, tu tela, tu color aperlado, tu velo y tu enorme cola desmontable tan intactos como aquel día en que la modista dijo, quizás, a modo de condena: "Aquí está tu vestido terminado. Lástima que solo lo usarás una vez en la vida".

Yo, en cambio, ya no soy esa tímida e inocente jovencita, llena de inseguridades, de miedo y de incertidumbre. Hoy soy una mujer... una mujer con otros miedos e inseguridades, pero con más experiencia, resiliente, fuerte y.... ¡muy divertida!

Hoy, al recibirte, quise romper con la sentencia de quien te confeccionó, así que tuve la loca idea de volver a sentirte en mi cuerpo. Sin dudarlo, volví a vestirme con tus telas y con toda la pedrería que te adorna, con la firme intención de rebelarme contra lo que simbolizaste en el pasado.

Confieso que entraste con más facilidad que la primera vez; sigues siendo incómodo, aunque extrañamente hace 29 años te sentía mucho más pesado; tu velo y tu cola no me los probé porque, según recuerdo, son enormes y, honestamente, me dio flojera sacarlos del empaque en el que llevan guardados tantos años. Si, fue raro y divertido sentirte por última vez.... pero esta vez sin falsas ilusiones, sin presiones, sin prisas, sin nervios, sin instrucciones y sin muchas de las personas que me rodearon en aquel momento. Todo es tan distinto hoy...

Ojalá hace 29 años hubiera tenido un poco de la seguridad que hoy tengo en mi misma (claro, me ha costado adquirirla a través del tiempo, de experiencias y con muchas horas de terapia). Sin embargo, queda la evidencia de las abismales diferencias en las fotos del "antes", y que hoy solo le pertenecen a Natalia (el único fruto dulce de ese vínculo) y del "ahora", no solo por el paso de los años, sino también por la actitud, la confianza y la autoestima que, desafortunadamente, no tuve antes.

Lamento decirte que no voy a conservarte; decidí hacer lo que "él" debió haber hecho desde el momento en que salí de su vida: deshacerme de ti para siempre. Formas parte de un pasado que nunca voy a olvidar, pero por el que trabajo día a día para superar. No pretendo borrar nada de mi pasado, porque sin él, no sería la mujer que hoy soy, por tanto, lo agradezco, pero no lo atesoro...

Gracias, vestido de novia, por lo que serviste... hoy, no eres más que un símbolo de lo que ya no quiero. No quiero ataduras, no quiero imposiciones, no quiero intromisiones, no quiero controles disfrazados ni mucho menos quiero dejar de ser yo... hoy solo quiero disfrutar lo que tengo y que tanto me ha costado conseguir: mi libertad, y no quiero ni necesito ningún ajuar para gozar de ella.

Por eso, hoy te digo:

¡Hasta nunca, vestido de novia!

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viernes, 2 de agosto de 2019

EN CRISÁLIDA PERENNE CUMPLIMOS 9 AÑOS: ¿QUÉ HA PASADO DESDE ENTONCES?



Generalmente, cuando vemos en retrospectiva nuestra vida, solemos exclamar: "¡Cómo pasa el tiempo!".  En esa frase tan breve,  van implícitos cientos de momentos y experiencias vividas, buenas y malas que, en muchos casos, nos han hecho crecer, avanzar y ser lo que en el presente somos.

En ese sentido, siempre habrá fechas que nos marquen: para algunas personas será la fecha de su cumpleaños, algún aniversario, el nacimiento de un hijo, o bien, el fallecimiento de un ser querido. También podría marcarnos aquel día en el que conocimos a alguien especial, o el día en que nos graduamos o cuando tuvimos que irnos lejos de alguien.... en fin, cada persona tiene en su memoria un sinfín de fechas y momentos inolvidables.

Para mi, entre otras, el 4 de Agosto de 2010 se convirtió en la fecha en que renací.

Ese día me marcó porque fue justo cuando volví de un viaje relativamente largo. Un viaje que duró cerca de 9 meses y en el que estuve relativamente  lejos de mi entorno. Fue una especie de "destierro voluntario",  "auto-exilio", huida o, en otras palabras,  el único boleto de salida que en determinado momento la vida me presentó... y lo tomé sin dudarlo.

Pero hoy no me extenderé hablando de esos 9 meses que estuve lejos. Solo diré que ese viaje fue una experiencia tenebrosa, aunque debo reconocer que, como suele suceder con las peores decisiones que se toman en la vida, fue de gran aprendizaje.  En fin, en otra ocasión hablaré de esa PESADILLA.

Hoy solo quiero hacer una remembranza  de aquel 4 de Agosto, pues como dije antes, ese día renací...

Cuando decidí irme, lo hice  creyendo que mi vida mejoraría, ya que la que llevaba hasta ese entonces con mi ahora ex marido era sumamente denigrante.  Sin embargo, pronto la vida me enseñaría que la distancia, por sí sola,  no era la solución,  así que decidí regresar antes de que pasara algo peor, pues mi seguridad estaba en riesgo.

Así, el 4 de Agosto de 2010 retorné, sin saber lo que me esperaba.

Regresé en peores circunstancias que cuando me fui. Estaba completamente devastada, confundida y con todas mis esperanzas rotas. Fue justo al aterrizar, cuando me di cuenta de la serie de pésimas decisiones que había tomado a lo largo de mi vida, las cuales, me tenían justo en esa situación.  Necesitaba cambiar todo lo que hasta entonces había "construido".  No sabía cómo ni por dónde empezar, pero estaba consciente de que mi vida sería distinta a partir de ese momento. Y por eso el 4 de Agosto marca la fecha de mi resurgimiento pues, en primer lugar,  fui capaz de sobrevivir y de regresar sana y salva a mis orígenes. Ese día abrí los ojos a la realidad que me había rodeado durante casi 20 años de matrimonio; supe que debía enfrentar mis problemas con la mayor valentía posible, empezando por mi divorcio. 

En resumen, el 4 de Agosto  tuve que comenzar de cero. 

Sin dinero, sin recursos, sin medios de ningún tipo,  mi madre no tuvo otra opción más que recibirme en su casa. Bueno, en realidad es casa de mi hermana, pero ahí vivía mi madre tranquilamente.  Sin entender hasta entonces la razón de mi proceder, ambas me brindaron un techo y comida, algo que agradeceré eternamente.   Mi única posesión  en aquel entonces, era una maleta con un poco de ropa vieja, algún recuerdo y nada más.  En casi 20 años de matrimonio, nunca tuve nada,  ni lujos ni de valor medio, así que solo contaba con esa maleta a medio llenar. Y así,  me instalé en aquella habitación que mi madre me brindó.

En ese momento, no pensé cuanto tiempo iba a permanecer ahí, pero en el fondo sabía que tenía que comenzar a  moverme para no convertirme en una carga eterna para ellas.  No era sano para nadie.

Obviamente, me agobiaban muchas dudas y miedos,  sin embargo,  me saltaba una  pregunta que me empujaría a salir de ese estado de indefensión:  ¿por qué en casi 20 años de matrimonio,  donde AMBOS construimos un patrimonio,  yo era quien me quedaba sin nada? Eso no era justo bajo ninguna perspectiva. VER HISTORIA.

No fue nada fácil reconstruir mi vida.  Primero, tuve que reencontrarme conmigo  misma, perdonarme y entender cosas que, hasta ese momento, ni siquiera sabía que me afectaban.

Fue difícil  darme cuenta que la vida "sumisa" dentro de un matrimonio, no es normal. Tuve que explicarme a mi misma muchas cosas, para después, intentar que mi familia y mi hija, me entendieran. Ellos habían vivido la imagen de un matrimonio casi "perfecto", pero la realidad estaba muy lejos de eso, yo siempre me esforcé por mostrar la imagen de una pareja ideal, perfecta, pero en realidad, no era así.... Por eso fue tan difícil convencer a los demás,  de que todo había sido distinto  a lo que yo había inventado.

Supongo que también resultó difícil que ellos comprendieran determinadas cosas, porque hay que reconocer que en mi familia estaban muy normalizados algunos comportamientos de malos tratos.  Innegablemente, yo crecí en un ambiente disfuncional.  Durante mis etapas infantil - adolescencia - adultez, siempre hubo ciertas situaciones o conductas que pasaban como "normales" o como "ay, no es para tanto", cuando en realidad sí afectaron mi autoestima y mi estabilidad. Con los años, inconscientemente, en mi relación conyugal se repitieron ciertos patrones que no supe detectar en su momento, y al final terminaron con el matrimonio, entre otras razones más.

Siempre me interesó que mis padres y mi hija  conocieran la realidad. Ya no quería aparentar más, así que  empecé a dar pasos en firme:

1. En primer lugar, descubrí que la raíz de todos mis males se debía a que no tenía autoestima,  y por eso mi vida se estaba yendo al caño. La autoestima es un valor no negociable; es fundamental para cualquier cosa que queramos hacer, o no, en la vida. Una autoestima sana debe fomentarse desde la niñez, en los hogares principalmente. Lamentablemente, no sucede así.  En mi caso,  tuve  que aprender a  trabajar con mi autoestima a partir de ese momento.  Busqué en internet, compré muchos libros sobre el tema, me inscribí a algunos cursos virtuales, y aunque no fue fácil, ha sido maravilloso el camino a mi descubrimiento y aceptación.

2. Al mismo tiempo, tuve que tomar valor para buscar asesoría psicológica y legal. Ambas, imprescindibles para comenzar el proceso de divorcio, pues se avecinaba un juicio largo, tedioso, desgastante y cruel.  Tuve la suerte de encontrar una psicóloga que me ayudó por un tiempo, luego lo dejé porque la escritura me sirvió más de catarsis. Y en cuanto a lo legal, tuve la fortuna de encontrar un excelente abogado que, a la fecha, continúa brindándome su profesionalismo pero sobre todo, su amistad.

3. En Diciembre de 2010, una vez que mi autoestima comenzaba a  fortalecerse, y cuando ya estaba iniciado el proceso de divorcio,  decidí que la mejor forma de entenderme y de hacerme entender, era a través de la escritura, así que comencé a hacerlo.  Requería de valor para recordar ciertas cosas dolorosas y que creía olvidadas, pero no era así. Escribir me llevó a entender que mi matrimonio había sido todo menos ideal, más bien fue un ejemplo más de lo que es una relación abusiva. Escribir sobre mis experiencias, me llevó a investigar, a leer, a profundizar en temas de violencia en la pareja,  y de esa manera, pude ampliar mi visión y mis conocimientos sobre el tema.

Mi lap top se convirtió en mi mejor amiga. Durante muchos días y noches, escribí hasta vaciar muchas de mis experiencias personales que tenían que ver, no solo con malos tratos en la pareja, sino con el machismo en general, el cual siempre ha estado presente desde mi infancia, así como en otras etapas y entornos, tales como en las escuelas, el transporte, en los trabajos, en mis relaciones personales y en todos lados. Como mujer, eso resulta realmente aterrador.

Una vez que escribía cada anécdota, me daba a la tarea de leerlas, re-leerlas y, posteriormente, compartirlas. Primero lo hice con mi madre, ya que esa fue la manera en la que pudo enterarse y entender cosas que hasta entonces no había podido asimilar.

4. Poco a poco fui fortaleciéndome; mis dudas y miedos se disipaban lentamente, y cuando descubrí que mi relación de casi 20 años llevaba como nombre VIOLENCIA EN LA PAREJA,   decidí que el paso siguiente debía ser compartir mis mis escritos y la información que recababa día con día, ya no solo con mi familia, sino también con otras mujeres. Mujeres que no conocía, pero que me preocupaban, pues pensaba:  ¿Habrá otra mujer que esté pasando por lo mismo que yo y que también crea que esa vida denigrante es normal? ¿Cuántas mujeres habrá como yo, en una relación a la cual llegaron sin autoestima y que les impide ver su triste realidad? ¿Cuántas mujeres estarán esforzándose por aparentar una vida feliz y completa? ¿Habrá alguna mujer a la que le interese leer este tipo de información?

No lo pensé más, simplemente bastaba con voltear a mi alrededor, y darme cuenta que de mis conocidas, casi todas vivían en relaciones tóxicas. No me tardé en tomar acción, y en Diciembre de 2010, abrí mis 2 blogs:



En ambos espacios, como mucha gente sabe, he tratado temas de violencia contra las mujeres, dentro y fuera de las relaciones de pareja, acoso, abuso sexual, divorcio, autoestima, derechos de las mujeres, pensión alimenticia, dignidad, tipos de violencia contra las mujeres, narcisismo, perfil de maltratadores, violentómetro, asertividad, resiliencia, cerrar ciclos... VER TEMÁTICAS




Aunque el blog Crisálida, una esperanza perenne tiene, a la fecha, mayor número de visitas, fue el blog Mujer Sin cadenas quien recibió un premio en Agosto de 2011, otorgado por el Instituto Municipal de las Mujeres de Guadalajara y CONAPRED.



Es increíble pensar que lo que empezó siendo una especie de "auto-terapia" o catarsis personal (SOBRE ESTE BLOG), hoy es un referente para muchas mujeres sobre temas de violencia. Es gratificante saber  que les sirva para identificar y prevenirse de situaciones que podrían ser fatales. Jamás pensé, aquel 4 de Agosto, que mi dolor, mi confusión y mis miedos, se convertirían, con el tiempo, en una labor y una plataforma llamada CRISÁLIDA PERENNE.

Desde entonces, el objetivo de  nuestros espacios en general es el de difundir información que ayuden a alertar y prevenir a las mujeres sobre los peligros de la violencia, sobre todo, dentro  de las relaciones de pareja.  Además de compartir y difundir herramientas y artículos que las ayuden a fomentar su autoestima y sus derechos.

Mi vida,  desde entonces,  ha dado la vuelta completamente... Parece mentira que ya hayan pasado  9 años desde que me senté frente al monitor y decidí escribir algunos episodios que he viví. Han sido 9 años muy difíciles, de descubrimiento, de construcción pero también de deconstruir ideas, costumbres, prejuicios y aprendizajes familiares y sociales muy arraigados.

Estos 9 años también me han dado la oportunidad de conocer a la gente en general, pues mientras hay personas que  creí sumamente cercanas, hoy no están; pero por otro lado,  personas que al principio resultaban ser ajenas y desconocidas,  se han convertido en maravillosas amistades. No puedo dejar de reconocer a esas personas que, por alguna razón,  se han cruzado en mi camino de forma eventual, dejando grandes huellas y enseñanzas, pues ofrecieron su apoyo incondicional en determinado momento, y sobre todo, me comprendieron sin juzgarme.

He aprendido que todo en la vida son ciclos y hay que aprender a cerrarlos; he aprendido que la gente viene y va, que hay quien juzga y hay quien ignora. Que a veces nos topamos con gente tóxica, y en otras, las tóxicas somos nosotrxs mismxs; que nada es eterno, ni lo bueno ni lo malo. Pero lo más importante que he aprendido es que soy el resultado de todo lo vivido en mis 52 años de vida, y que el AHORA es lo único que importa.  

¿CÓMO HEMOS CRECIDO EN 9 AÑOS?

Considero que vale la pena incluir en esta remembranza, los siguientes datos, con la finalidad de comprender la magnitud de nuestros avances.  Cabe resaltar que las temáticas con las que trabajamos no siempre son bien recibidas, al contrario,  no se puede negar que los temas de derechos de las mujeres resultan muy sensibles y poco "agradables" para una sociedad machista y consumista.  Por eso nos resulta maravillosa la respuesta de la gente, sobre todo, el interés que muchas mujeres de varios países muestran diariamente por nuestra labor.  

* Confieso que estoy sorprendida, pues según estadísticas de Google Analytics, que miden las visitas en los blogs,  a 9 años de iniciarlos, el blog Crisálida, una esperanza perenne cuenta con
7, 226, 000 visitas, y siguen creciendo.

👉 Páginas vistas desde 2010 a la fecha

👉 Países que más nos visitan

👉 Posts más leídos 

* Nuestra página de Facebook está a punto de llegar a los 5,000 seguidores, por lo que pueden unirse a la Fan Page de nuestra Asociación Civil 



* Nuestro Twitter sigue su ascenso, lento pero seguro.



* Nuestra cuenta de Instagram cuenta con 1,000 seguidores, lo cual, para nosotras, es genial.



* Pinterest cuenta con tableros sobre nuestros temas y los talleres en los que hemos participado.



* Nuestra página web engloba las herramientas de nuestra plataforma:


* Con el fin de formalizar y adquirir una personalidad jurídica propia, con derechos y obligaciones, desde 2014, tal y como establecen las leyes mexicanas, nos constituimos ante Notario Público y ante el Registro Público de la Propiedad, como Asociación Civil, bajo  nombre de

CRISÁLIDA PERENNE MUJERES DIGNIFICADAS Y FAMILIAS LIBRES DE VIOLENCIA, AC


BREVE RECORRIDO POR NUESTRA GALERÍA:

El trabajo que llevamos a cabo día con día básicamente es virtual, es la tarea más fuerte, y ha consistido en la difusión de artículos, información y herramientas con el fin de visibilizar la gravedad de la violencia contra las mujeres. No obstante, esto no nos ha impedido llevar nuestra labor a otros espacios, siempre que nos ha sido requerido. Hemos asistido a entrevistas, programas de radio, instituciones gubernamentales, hemos ofrecido Pláticas para mujeres e impartido Talleres en escuelas y espacios culturales, entre otras actividades. Aquí una muestra de ello:
















ALGUNOS RECONOCIMIENTOS:







A lo largo de estos 9 años, he aprendido que no es el simple paso del tiempo lo que cura las heridas, sino más bien, factores como  la actitud, el amor propio y las acciones que tomemos,  son lo que en realidad hacen que las cosas cambien, para bien o para mal... Si solo nos sentamos a ver cómo pasa el tiempo, solo estaremos desperdiciándolo. 

LABOR SOCIAL, LABOR CASI IMPOSIBLE:

Como mucha gente sabe, esta labor es absolutamente de caracter SOCIAL, no es lucrativa. No recibimos ningún tipo de retribución, ni económica ni en especie. Tampoco solicitamos donativos,  ni públicos ni privados. Debido a eso, nuestra labor se complica, pues la falta de recursos,  retrasa (y muchas veces impide) las metas que nos proponemos y a las que pretendemos llegar. Sin embargo, al menos podemos decir que NADIE nos "dicta linea". No le debemos a nadie ningún tipo de favor ni de patrocinio.

Avanzamos lento, pero seguro. Sí, es verdad que muchas veces resulta difícil sostener esta plataforma y la causa en general,  pues los  pagos por concepto de dominio, host,  marca registrada, mantenimiento de  página web, la compra y uso de materiales para las pláticas y los talleres, los programas de computadora, la renta de internet, etc, etc, etc son gastos requeridos  para el funcionamiento de nuestra plataforma y para seguir en pie de lucha. Si no cubrimos dichos gastos, esto no funcionaría, por lo que son sufragados con nuestros recursos personales. Esta situación, muchas veces, complica la forma de ampliar nuestros horizontes, sin embargo, es una razón más para sentirnos orgullosas, pues hemos demostrado que a pesar de los obstáculos y limitaciones, nos mantenernos en una posición privilegiada en el gusto de nuestra audiencia.

¿QUÉ SIGUE?

Por lo pronto, y aún con las dificultades mencionadas anteriormente, esperamos seguir realizando  esta ardua tarea, porque mientras las mujeres no encontremos paz, igualdad y seguridad, y mientras siga habiendo feminicidios, violencia y discriminación, la labor social debe continuar, le pese a quien le pese. Esperamos continuar con nuestra plataforma virtual (blogs, página web), así como actualizando nuestras redes sociales con el fin de visibilizar esta problemática y anhelando que, algún día, pueda ser erradicada con la participación de la sociedad, de los gobiernos, de las autoridades y de cada una de las personas que compartimos este espacio  llamado mundo.

Las mujeres somos uno de los grupos más vulnerables históricamente, por tanto, hoy requerimos de más espacios y políticas que nos permitan luchar por esta causa. En nuestro caso particular, seguiremos trabajando para generar más contenidos, porque aunque no se publique con la frecuencia de antes,  la lucha continúa en otras trincheras.

Vamos por el  10º aniversario, pero necesitamos la colaboración de todas y todos, por lo tanto,  invitamos a cada miembro de la sociedad para que nuestro esfuerzo, sumado a la brillante labor de otras asociaciones,  activistas y de todas las mujeres que incansablemente luchan diariamente desde sus trincheras en este país, podamos ver  muy pronto  el anhelado cambio, para que podamos vivir plenamente en igualdad, con tranquilidad, con dignidad, con seguridad y con respeto, y nunca más,  tener que vivir con el miedo permanente por haber nacido mujeres.

Esperamos poder fortalecer más nuestra presencia en otros lugares, llevando nuestras pláticas y talleres a las instituciones, comunidades y organizaciones que nos lo soliciten.



AGRADECIMIENTOS:

Por último, como creadora y fundadora de CRISÁLIDA PERENNE, quiero ofrecer los siguientes agradecimientos...

Primeramente, agradezco una vez más, a mi madre y mi hermana, pues sin su apoyo, no hubiera podido  subsistir, así de simple. A mi padre (QPD), agradezco lo bueno y  lo malo que me enseñó, pues simplemente me hizo más fuerte.

Sara Diez,
fundadora de Crisálida Perenne
A mi hija... sé que no ha sido fácil para ella lidiar con todo este proceso. Hay que reconocer que las hijas e hijos, tarde o temprano, resultan afectados por lo que viven en sus hogares.  Y aunque ya no es una niña, sé que tiene heridas emocionales que tendrá que resolver algún día, pero por lo pronto, la han obligado  a ser fuerte y auto-suficiente.

Por otro lado, gracias a todas las personas, cercanas y extrañas, que se quedaron...  y a las que se fueron,  también. Todas dejaron huella y un gran aprendizaje.

Especialmente, quiero agradecer a todas las personas quienes, de alguna manera, contribuyeron en  determinada etapa de estos 9 años,  aportando su granito de arena en nuestros sitios y talleres para que nuestra labor se fortaleciera. Muchas gracias por haber coincidido y compartido ideas, trabajo y sueños.

Finalmente, me dirijo al rubro más importante y por el que nos mantenemos aquí: 

9 MIL GRACIAS a todas las mujeres y a los hombres conscientes que nos visitan, nos escriben, nos siguen en las redes sociales y se mantienen al tanto de nuestras noticias, artículos y actualizaciones.

 Gracias de todo corazón por mantenerse a nuestro lado, por compartir sus historias  y por recomendar nuestros sitios.  

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viernes, 27 de enero de 2017

Machismo disfrazado de igualdad: 11 TRAMPAS DEL POSMACHISMO





¿Alguna vez has escuchado o leído algo como: por qué no se habla también de la violencia contra los hombres? ó ¿Por qué hacer leyes específicas para las mujeres, si la violencia es violencia y eso es lo importante? ¿Por qué las “feminazis” insisten en hacernos creer que la vida de un hombre vale menos que la vida de una mujer? ¿Por qué hay movimientos como #Niunamenos? ¿Por qué no tratamos a la violencia de la misma forma tanto en hombres como en mujeres? 


Aparentemente todo lo anterior puede parecer correcto y hasta “justo”, pero en el fondo es un discurso manipulador de muchos hombres inconscientes, y que generan empatía, incluso, en muchas mujeres.

¿Será verdad que las mujeres nos hemos convertido en “atacantes” de los pobres varones estigmatizados? 


¿En verdad la lucha de las mujeres por la igualdad, discrima a los hombres? 


¿Somos privilegiadas por exigir leyes y mecanismos que nos protejan en la calle, en los trabajos y hasta en nuestros propios hogares? 


¿Estamos locas por sentir miedo a cualquier hora del dia sin importar el lugar en el que nos encontremos? 


¿Exageramos cuando algunos sujetos se sienten con el derecho de acosarnos, atosigarnos y ofendernos a través de eso que llaman “piropos”? 


¿En verdad los hombres, por el solo hecho de serlo, también padecen las mismas situaciones abusivas y violentas que nosotras las mujeres? 


¿Acaso sus derechos se vulneran de las mismas formas y con la misma frecuencia que los derechos de las mujeres?


Estas y otras preguntas deben ser respondidas con honestidad y objetividad para comprender la verdadera situación que las mujeres, tanto en este país como en cualquier otro, padecemos. Veamos…


Según un informe del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), la violencia contra las mujeres y las niñas es la forma más extendida y común de violación de los derechos humanos en el mundo. Ésta puede darse en cualquier ámbito, la escuela, el hogar, el lugar de trabajo... y afecta a mujeres de toda condición social y también, de toda nacionalidad.


La violencia que se ejerce contra las mujeres es la principal causa de muerte o minusvalía entre las mujeres de 16 a 44 años, según el Banco Mundial, que en un informe de evaluación de riesgos concluyó que las violaciones y la violencia doméstica son, en ese segmento de edad, mucho más peligrosos para las mujeres que el cáncer, los accidentes de tráfico, la guerra o la malaria.


En México, entre 2013 y 2015, 6 mil 488 mujeres fueron asesinadas, según datos desprendidos de las estadísticas del Inegi. Lo que supone un 46 por ciento más que en el periodo entre 2007 y 2009.


El Estado de México registró mil 45 homicidios de mujeres en los últimos tres años. Le siguen Guerrero (512), Chihuahua (445), la Ciudad de México (402), Jalisco (335) y Oaxaca (291), en el mismo periodo. Otras entidades que de 2013 a 2015 registraron un elevado número de esos crímenes, por encima de 200, son: Tamaulipas, Puebla, Veracruz, Nuevo León, Michoacán, Guanajuato, Baja California y Coahuila.


¿No resulta grave darnos cuenta que la mitad de la humanidad resiente la desigualdad ancestral que cada día se agudiza y extiende a través de la violencia? 


El tema de la violencia contra las mujeres No debe ser tratado como un asunto de moda, como una estadística más ni como una noticia “pasajera”. La violencia contra las mujeres en cualquier ámbito es debería ser un tema relevante de prevención, de atención, de justicia, de construcción de nuevas ideas, espacios y enseñanzas, así como una responsabilidad para la creación y fortalecimiento de leyes, mecanismos y herramientas que nos dirijan hacia un camino de igualdad, respeto, no discriminación y, sobre todo, de paz. 


Sabemos que el hogar y la familia son el núcleo de la sociedad, pues es ahí donde aprendemos de costumbres, de valores y de roles, los cuales, desempeñaremos en el futuro. Hombres y mujeres estamos involucrados en el desarrollo de la sociedad: padres, hermanXs, abuelXs, maestrXs, gobernantes, amigXs, vecinXs, y todas las personas que habitamos este planeta, sea cual sea el rol que desempeñemos. Si en el hogar se vive un ambiente agresivo, violento o se educa a los hijos basándose en la desigualdad, el machismo y la ausencia del respeto hacia los demás, aprenderán a crear, generar y vivir en entornos similares. 


Recordemos que la violencia no solo implica golpes, sino insultos, indiferencia, abandono, irresponsabilidad, burlas y comportamientos donde la dignidad y la autoestima no son valorados. Y una vez que la violencia (con golpes o sin ellos) se instala, siempre se intensificará en frecuencia y en brutalidad. Casi siempre, empieza con el control y las limitaciones (salir con los amigos, forma de vestir, etc), continúa con las amenazas y termina con la violencia sexual y la física. Llegados a este punto, el problema se vuelve aún mayor por lo complicado que resulta escapar de esta repetición de insultos y agresiones. Y más cuando las mujeres llevan interiormente asimilado lo que se conoce como la ley del dominio –«desde pequeñas tenemos arraigado el sentimiento de culpa»– y la ley del agrado –«hay que agradar por encima de todo, ser servicial, educada y dulce»


Una comunicación agresiva de la pareja, conlleva señales sutiles que suelen darse desde la primera etapa de la relación y que, poco a poco, van incrementándose hasta llegar a la violencia física. Dichas señales son los perfectos indicadores de cómo puede desarrollarse en una violencia futura, a veces disimulada y mezclada con señales de cariño, afecto, amor. Esto confunde a la víctima normalizan esta agresividad.


De esta forma, cuando un hombre mata a una mujer de un disparo, clavándole un puñal, asfixiándola o de cualquier otra forma cobarde y cruel, antes fue humillada, violada y torturada… sí, la violencia contra las mujeres tiene muchas caras y fases y cada una de ella tiene la intención de someterla, anularla, discriminarla o matarla.


Y a pesar de todo lo anterior, aún hay gente que minimiza, invisibiliza, critica o simplemente se rehúsa a entender la importancia de crear consciencia sobre la grave problemática que representa la violencia en contra de las mujeres. 


POSMACHISMO O NEOMACHISMO:


El médico forense español Miguel Lorente, ex delegado del gobierno de España para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad, es conocido internacionalmente por denunciar el posmachismo o neomachismo, corriente que, en pos de una supuesta paridad entre hombres y mujeres, descalifica las iniciativas que buscan favorecerlas a ellas. 


Los posmachistas alegan que no tiene nada en contra de la mujer, que solo quieren lo mejor para todos, hombres y mujeres, pero de este modo hacen una crítica a las medidas que buscan poner a la mujer en una posición más igualitaria. 


Obviamente nadie, en sus cabales, quiere que ninguna persona sufra a manos de otra, sin importar a qué género, raza u orientación sexual pertenecen. Pero como cada asunto requiere ser comprendido y abordado en sí mismo, y como los seres humanos somos limitados y no podemos encargarnos de todos, enfocamos nuestras energías en aquellos que se relacionan más íntimamente con nuestras vidas. Por eso, cada día más mujeres nos manifestamos contra la violencia machista: no porque no importen las otras formas de violencia, sino porque es urgente que enfrentemos este problema, que luchemos por nuestros derechos y aspiremos a una mejor y digna calidad de vida. 


Así, el principal objetivo del posmachista es confundir, crear la sensación de que las críticas de las mujeres son una exageración. La falacia -es decir, la argumentación que carece de lógica- es según Lorente su estrategia más utilizada. Un ejemplo es cómo cuestionan las demandas por violencia de género.


Otro camino muy utilizado es la descalificación del feminismo: lo hacen parecer como un movimiento en contra de los hombres y no a favor de la igualdad entre ambos sexos, lo que aprovechan para posicionarse como una opción conciliadora. Para esto, relacionan las demandas femeninas con palabras que pueden tener una carga negativa, como "ideología" o incluso "adoctrinamiento".


El posmachista alega que los hombres también sufren de violencia. Y es cierto, dice Lorente, pero no de género: según sus estadísticas, el 95 por ciento de los hombres son asesinados por otros hombres.


Una vez instalada la duda sobre la justificación de la queja femenina, la gente tiende a tomar distancia de esta discusión, y esa distancia se traduce en una pasividad que frena el cambio. El posmachismo, precisa Lorente, no propone un punto de consenso entre feminismo y machismo; solo le interesa que las condiciones se mantengan favorables para los hombres. Por eso es una forma de machismo encubierta.


Si uno analiza la evolución del machismo en la historia, veremos que lo único que ha hecho es cambiar para seguir igual. Ha tenido cambios adaptativos, nunca transformadores.


Según Lorente, la gran trampa del posmachismo es que las mujeres necesitan políticas a su favor, para estar en igualdad de condiciones con los hombres. Sin corregir la desigualdad, opina, las medidas orientadas a ayudar "a todos" terminan siendo beneficiosas solo para los que ya son favorecidos. "Si las acciones se dirigen por igual a quien ocupa una posición aventajada y a quien está en un lugar inferior, al final avanzarán las dos partes, pero manteniendo la desigualdad entre ellas"


Por eso, decir "yo estoy en contra de toda la violencia" o "los hombres también son violentados", aparte de que se repite un cliché obvio e inútil, se contribuye a invisibilizar un problema, una forma específica de injusticia, haciéndola pasar por parte indistinguible de una masa homogénea llamada "toda la violencia" (sobre la que de todos modos no haces nada). Te cierras, e incitas a otros a hacerlo, en vez de intentar comprender las características particulares de estas formas de injusticia y asumir tu parte de lo que puedes hacer para combatirlas. Finalmente, estás ayudando a quienes pretenden deslegitimar una lucha necesaria y acallar las voces "incómodas" de quienes la encabezan.


En resumen, el posmachismo o neomachismo, es una reacción patriarcal a los avances en derechos de las mujeres conquistados en los últimos años. 


¡Abre bien los oídos!


Éstas son 11 de sus posturas (es decir, las trampas que suelen alegar para perpetuar su posición dominante):



1. Ni machismo ni feminismo…  o lo que es lo mismo: “La igualdad debe ser para ambos sexos”. 

Los posmachistas, organizados sobre todo en las redes sociales, suelen usar el concepto “feminismo” como antónimo de “machismo”. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua dice que mientras el machismo es "la actitud de prepotencia de los varones sobre las mujeres", el feminismo es "un movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres". El movimiento feminista, por lo tanto, no es un movimiento “anti-hombres”, como piensan algunos. Ni tampoco es “lo mismo que el machismo pero al revés”, como dicen otros.

2. Leyes iguales… o bien: “Los hombres también deberían tener una ley que los proteja” 

El neomachismo “reivindica” la igualdad, pero lo hace como si ahora no hubiera desigualdad y como si nunca la hubiera habido. Suelen alegar que se adopten las mismas medidas para mujeres y para hombres, como si estuvieran en la misma posición. Si se actuara de la misma manera sobre quien se encuentra en diferente posición, la desigualdad se mantiene porque ambas partes avanzan con la misma intensidad, es decir, la supremacía de unos y la inferioridad de otras.

3. No hay violencia de género 

El posmachismo minimiza y justifica la violencia específica de los hombres contra las mujeres. Su tesis es que la violencia machista (o de género) no existe, sino que la violencia es neutra. Justifican que cuando un hombre asesina a su pareja o ex pareja se debe a circunstancias personales. Por ejemplo: “si el hombre es un anciano dicen que enloqueció; si es joven, que fue por celos; y si se trata de un hombre adulto comentan que fue porque había bebido. Cualquier excusa vale si pasamos por alto que vivimos en un sistema patriarcal que hace que este tipo de agresiones se normalicen y se invisibilicen. Los neomachistas desvían la atención y reducen el problema a casos aislados. 

4. Los hombres también son víctimas 

Como si de una guerra se tratara, los posmachistas nunca pierden la oportunidad de recordar que también hay muchos hombres maltratados por sus parejas. Tachan de desigual cualquier política pública de apoyo a las mujeres (ayudas legales, psicológicas, de empoderamiento o acciones contra la violencia que padecen) y acto seguido se preguntan ¿y qué hay de los hombres? 

5. Las denuncias falsas 

Uno de los argumentos estrella del neomachismo es que la mayoría de denuncias por violencia contra las mujeres son falsas, exageradas o impulsadas por celos o para conseguir una ganancia. En México, un gran porcentaje de mujeres violentadas prefiere no denunciar, debido al poco amparo judicial que se les da, así como a la revictimización que se hace de ellas. 

6. El Síndrome de Alienación Parental (SAP) 

No tiene consenso científico y no ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero los posmachistas siguen dando publicidad al llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP), eso es, la supuesta manipulación que las madres ejercen en los hijos para enfrentarlos al padre durante un proceso de separación o divorcio. Esta falsa patología de las mujeres, iniciada por el psiquiatra Richard Gardner en 1985, es la herramienta que utilizan algunos hombres para conseguir un cambio de custodia. Un auténtico peligro cuando se da en casos de violencia dentro de la familia, en los que los hijos pueden acabar viviendo con el agresor. Lo que hace el SAP es evitar que se investiguen cuáles pueden ser las verdaderas razones para que los hijos e hijas muestren un rechazo al padre.

7. No son feministas, son feminazis 

Los neomachistas ya no hablan de mujeres feministas, sino de mujeres feminazis. Un intento más de criminalizar y desprestigiar la lucha por la igualdad. Término ideado por Rush Limbaugh, un comunicador de extrema derecha de Estados Unidos que hizo popular el término en la década de los 90. La palabrita, por supuesto, no aparece en la RAE. El patriarcado, que sigue causando muertes, ha logrado acuñar y popularizar un término que relaciona el nazismo con el feminismo, un movimiento humanista, pacifista y que no puede estar más alejado de la muerte.

8. Son las mujeres las que tienen que luchar 

Son ellas las que están en peligro, así que son ellas las que tienen que ir con cuidado. Los posmachistas piensan que los hombres no tienen la culpa de nada y, por tanto, asumen como normal que las mujeres caminen con miedo por la noche. Lo peligroso es que las autoridades (y muchos sectores de la sociedad) lo perciban del mismo modo y solo dan consejos a las mujeres que van solas por la calle en vez de decir a los hombres que respeten a las mujeres. No se puede imputar la responsabilidad sobre la víctima, al contrario, hay que perseguir a los agresores. Deben crearse campañas contra la violencia hacia las mujeres donde el mensaje de atención sea dirigido a los hombres agresores. 

9. Mujeres prototipo 

Cada hombre es un mundo, pero todas las mujeres son iguales: cariñosas, un poco histéricas, volubles, generosas, con grandes dotes para el cuidado y la crianza... Los posmachistas convierten a todas las mujeres en un prototipo de lo que ellos esperan que sean. Piensan que hombres y mujeres tienen un papel asignado en la sociedad pero ese rol, en su esquema mental, está jerarquizado, es desigual, ellos están por encima. 

10. Cosificación de las mujeres 

La moda, la televisión, el cine, la fotografía, la publicidad... Casi todas las representaciones visuales de niñas, adolescentes y mujeres adultas pretenden seducir, es decir, tienen un importante componente sexual. El machismo convierte a las mujeres en un objeto del deseo ajeno y eso influye muy negativamente en la construcción de la identidad femenina. 

11. Mujeres-escudo 


Cuando los neomachistas esgrimen sus argumentos sobre la inexistencia de la violencia de género, sobre las denuncias falsas o sobre los hombres maltratados por sus parejas y ex parejas suelen dejar claro que no sólo ellos piensan así. Aseguran que también comparten este discurso mujeres como sus madres o sus hermanas, etc. De ese modo, demuestran que su discurso no es únicamente masculino. Y, lamentablemente, muchas veces, suelen convencerlas de sus discursos “igualitarios”. De esta forma, el machismo y la desigualdad perduran.



Como vemos, el posmachismo es una de las últimas trampas que la cultura patriarcal ha puesto en práctica. Es un machismo burdamente disfrazado de una pseudo igualdad donde ellos, los hombres inconscientes, quieren seguir gobernando. 




Para los posmachistas todo lo que sea corregir la desigualdad, que lógicamente se dirige a atender a las mujeres que sufren sus consecuencias, es presentado como un ejemplo manifiesto de desigualdad por no contemplar dentro de esas medidas a los hombres. Incluso llegan a presentarlas como un ataque contra ellos, puesto que muchas de estas iniciativas buscan modificar privilegios que la cultura les ha concedido, es decir, los privilegios que los hombres se han dado a sí mismos.




MUJERES Y HOMBRES:

Una de las más frecuentas y silenciosas formas de violación de los derechos humanos es la violencia contra las mujeres, según señala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Cabe resaltar que  la violencia de género es una consecuencia de la desigualdad que vivimos en todos los rincones del planeta, por lo que es un grave problema universal, que debe atenderse, prevenirse y eliminarse.  

En efecto, alcanzar la igualdad de sexos aún está lejos, pero 
el camino se hace al andar, entre todas y todos.


((()))


Fuentes:

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