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jueves, 4 de marzo de 2021

Ser mujer en México, una realidad fatídica

 



Si eres mujer y vives en México, sabrás que no hay un solo espacio en el que, tú, yo y la mitad de la población de este país, podamos sentirnos seguras, libres y en paz. A ninguna hora hay seguridad para nosotras, ni en las calles, ni en el transporte público, ni en el trabajo, ni en la escuela… y tampoco, en nuestros propios hogares.

Reconocer que nuestro país es uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser mujer, no solo duele, también  indigna.

Es innegable que la violencia en México es generalizada y extrema, pero la violencia que se ejerce de formas variadas y crueles en contra las mujeres día con día, sin importar el entorno es, además, inhumana.  

Recientemente, el INEGI publicó las siguientes cifras: 

Durante los seis primeros meses del 2020 (justo en esos meses en los que gran parte del tiempo se decretó el confinamiento), fueron asesinadas 1,844 mujeres en México. El nivel de homicidios de mujeres registrado en dicho lapso, comprendido de enero a junio del 2020, implica que ese semestre ha sido el más violento de, al menos, los últimos 30 años (NOTA: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Solo-en-los-primeros-seis-meses-del-2020-fueron-asesinadas-1844-mujeres-en-Mexico-Inegi-20210213-0002.html ).

De acuerdo con el informe, la situación se recrudeció con la llegada del confinamiento derivado del Covid-19, lo cual intensificó los feminicidios y las llamadas de auxilio, lo que también repercutió en la sobresaturación de los refugios para mujeres víctimas de algún tipo de violencia. Por cierto, refugios que se las vieron "negras" durante ese tiempo, pues tuvieron que luchar contra viento y marea para que el presupuesto federal no les fuera quitado ni reducido.

La normalización de la violencia contra las mujeres se ha institucionalizado hoy más que nunca. En el México de la llamada “4t” no solo se normaliza, sino que también se ejerce la violencia, desde el púlpito presidencial.

Porque, como sabemos,  la violencia no solo es el golpe;  el mal uso de las palabras, la descalificación, la indiferencia, la indolencia, la impunidad, las cifras maquilladas, la complicidad, las amenazas, la sorna, y todo lo que atenta en contra de la dignidad de las mujeres, SON VIOLENCIA. 

Desde tiempos remotos, las mujeres del mundo, pero principalmente de México, padecemos violencia sin importar raza, edad, profesión ni estatus, siendo desestimada y desatendida durante mucho tiempo. Los años pasan, gobiernos se van, gobiernos nuevos llegan, y la actitud apática de quienes ascienden al poder, es la misma.

Hoy en día, 8 de cada 10 mujeres que habitamos este país, hemos sufrido, al menos, un episodio de violencia a lo largo de nuestra vida. Pero hay otra estimación aún peor: diariamente, entre 9 y 11 mujeres son asesinadas en este, su país, la mayoría a manos de parejas o por familiares cercanos.

No obstante, muchas organizaciones sociales de mujeres han denunciado desde hace tiempo, que las cifras manejadas por las autoridades locales y federales son sub-representativas de la violencia machista que hay el país. Y de justicia, mejor ni hablar, ya que México es conocido como uno de los países donde el nivel de impunidad va más allá de lo imaginable, al grado  que sería inadmisible en otros países.

Merece especial atención otro factor que perjudica a las mujeres: la violencia institucional, y la falta de voluntad política para actuar como lo marcan las leyes y los tratados internacionales. Porque hay que resaltar que la violencia por parte de las autoridades es un hecho, y Amnistía Internacional lo sabe. Hace apenas unos días, este organismo denunció que las fuerzas represivas mexicanas usaron "fuerza ilegal y violencia sexual para silenciar a mujeres" que protestaban contra la violencia de género en meses pasados.

Pero a pesar de todo lo anterior, así como de las escalofriantes cifras, aún maquilladas, las autoridades siguen haciendo caso omiso a cada petición, a cada exigencia, a cada denuncia…  no hay ninguna señal de voluntad o compromiso para garantizar la seguridad, la protección y la justicia que las mujeres seguimos requiriendo.  


Por eso, ante la indiferencia e incapacidad de quienes deberían mostrar disposición por mejorar la situación de las mujeres, solo nos queda manifestarnos, de la forma en que cada una pueda, y continuar exigiendo, cada vez con más fuerza, el derecho a la seguridad y a la justicia, los cuales, son derechos que no deberían ser exigidos, sino gozados,  y que, hasta ahora, nos siguen negando a través de la indiferencia o de ataques directos.

Contrario a su labor, muchas autoridades de distintos niveles de gobierno han estigmatizado las manifestaciones de las mujeres que reclamamos nuestro derecho a una vida digna, segura y sin impunidad. No se han cansado de tacharnos de “revoltosas”, “violentas”, “vándalas” (NOTA: https://www.noroeste.com.mx/nacional/amlo-pide-que-marchas-del-8m-no-sean-violentas-ni-mujeres-danen-monumentos-MX550592) y “exageradas”, con el único fin de deslegitimar nuestra lucha, desestabilizar los movimientos feministas y poner en duda los motivos por los cuales nos manifestamos, motivos que, muchas veces, son provocados por ellos.

Justo aquí, cabe retomar algunas de las frases que tanto retumbaron el año pasado, precisamente, cuando nos encontrábamos en pleno confinamiento, aproximadamente por estas fechas. Y es que, en México, el “quédate en casa”, fue lo peor que pudo pasarles a muchas mujeres, pues precisamente ahí, en sus casas, encerradas con su agresor,  donde padecieron días de terror, donde los insultos y los golpes fueron el pan de esos días. A muchas no les quedó de otra y tuvieron que tolerar las vejaciones, las humillaciones y las golpizas; otras más afortunadas, pudieron conseguir ayuda para poder huir, sin nada, solo con la esperanza de encontrar un lugar tranquilo para ellas y sus hijos... pero otras más, no  lograron ningún tipo de apoyo, y  la tan anunciada muerte llegó a arrebatarles la vida, porque sus verdugos así lo decidieron. 

En esos días, mientras la violencia contra las mujeres dentro de sus hogares se elevaba incontrolablemente, cada mañana, desde un atril, se minimizaba dicha situación. A veces,  con frases como: “vamos bien”. O aquella vez, cuando se descalificó el aumento de llamadas de auxilio al 911, usando  solo 2 palabras: “son falsas” (NOTA: https://www.animalpolitico.com/2020/05/llamadas-falsas-violencia-mujeres-amlo/), o cuando, días después, se insistió sobre el tema de la violencia que las mujeres padecemos día tras día, y con la mayor frialdad se respondió, desde el mismo atril: “aquí no es como en otros países, porque las familias mexicanas son unidas y fraternas” (NOTA: https://cimacnoticias.com.mx/2020/05/13/familia-fraterna-de-amlo-alejada-de-la-realidad-coinciden-feministas) , anulando así, la grave situación que no solo afecta a las mujeres, sino al país en general.   Y ya, para cerrar este resumido catálogo de desafortunadas expresiones, recordemos el famoso "Ya chole"  (NOTA: https://www.infobae.com/america/mexico/2021/02/18/ya-chole-amlo-recupera-infame-frase-del-sexenio-pena-nieto-ante-criticas-por-salgado-macedonio/).  

NO vamos bien;  

NO son falsas las llamadas;

NO reina la fraternidad ni el amor en las familias mexicanas; 

Y sí, "ya chole", pero YA CHOLE de la misoginia, del autoritarismo, de fingir ignorancia, de minimizar y de descalificar a las mujeres y YA CHOLE DE IMPUNIDAD.

Los hechos hablan de la realidad que vivimos, lo demás, son palabras huecas expresadas desde desde una posición privilegiada. Expresiones imprudentes y sin sentido.  Carecen de fundamentos, y no muestran disposición ni empatía…. Por el contrario, reflejan ignorancia,  desinterés y  mofa. Su único objetivo es minimizar, negar y justificar una realidad cruel, fatídica, donde el histórico y evidente machismo, avanza y se fortalece a pasos agigantados, avalado, indudablemente, por distintos sectores y poderes.  De seguir así, el exterminio de las mexicanas es solo cuestión de tiempo.

Resulta muy lamentable que aún, ante las evidencias, las historias de terror que muchas veces son contadas por las propias víctimas o por sus familias, las denuncias ante los ministerios públicos, así como de los incontables casos de niñas y mujeres que cada día son desaparecidas, acosadas, violadas, golpeadas, mutiladas y asesinadas, las autoridades sigan sin hacer nada, como si se tratara de temas irrelevantes.

Ninguno de los funcionarios, y funcionarias, que han ocupado, y que ocupan, puestos creados para legislar y para hacer cumplir las leyes en pro de los derechos de las mujeres, no cumplan con su responsabilidad.  Al contrario, pareciera que se dedican a proteger, respaldar y justificar a acosadores, violadores, abusadores y feminicidas. 

Ningún gobierno de ninguno de los partidos que han llegado al poder en este país, ha sido, ni es, feminista. No importa cuántas veces  se autodenominen así (NOTAS: https://www.forbes.com.mx/amlo-el-presidente-mas-feminista-en-la-historia-contemporanea-sandoval/ ; https://politica.expansion.mx/mexico/2019/09/28/el-gobierno-de-mexico-es-feminista-marcelo-ebrard-en-la-onu), pues solo lo hacen con la intención de proyectar una imagen en favor de la igualdad de género, pero la fatídica realidad indica todo lo contrario. Porque cuando una autoridad no cumple con su obligación de proteger y salvaguardar la dignidad y la vida del más vulnerable, en este caso las mujeres, solo tiene un nombre: cómplice.

El reclamo de las mujeres de México ante las atrocidades que día con día atentan contra nuestra integridad mental, emocional, sexual y física, no tiene NADA que ver con “conservadurismo” (NOTA: https://www.proceso.com.mx/nacional/2021/3/2/amlo-lamenta-que-movimiento-feminista-sea-utilizado-por-el-conservdurismo-259280.html), “opositores” (NOTA: https://adncuba.com/actualidad-internacional/mexico/amlo-movimiento-feminista-esta-plagado-de-conservadores-y), “adversarios”, “neoliberalismo” ni ninguna de esas palabrerías que se usan para descalificarnos y que tienen como única intención la de callarnos.

Les resulta más fácil descalificarnos que entender y aceptar que nuestra voz no tiene precio ni dueño ¡Qué poco nos valoran…!


Nuestro grito de “Ya basta”, “Ni una menos”, “No es no” ,“Yo si te creo”, “Vivas nos queremos” “rompa el pacto” (NOTA: https://politica.expansion.mx/presidencia/2021/02/25/amlo-el-pacto-patriarcal-es-un-concepto-importado-al-que-se-suben-conservadores)  y todas aquellas expresiones que salen desde lo más profundo del corazón de las mujeres, tienen que ver con el derecho que tenemos a reclamar y a exigir lo más esencial de la vida, y que es el respeto a lo que nos pertenece:  respeto a nuestra dignidad, respeto a nuestros cuerpos, respeto a nuestra integridad mental emocional y física, respeto a nuestra capacidad de desarrollo, respeto a la igualdad de oportunidades, pero  sobre todo,  respeto a nuestras vidas…

Respetar a las mujeres es respetar la vida humana…

Para las mujeres mexicanas, el 8 de marzo es un día más de lucha, de resistencia y de sobrevivencia. Ser mujer en este país misógino, feminicida e impune, es mantenerse en alerta las 24 horas del día, tanto en la casa como en la calle. Porque ninguna mujer, lo reconozca o no, puede vivir en paz donde no existe el respeto, la libertad ni la justicia.

Por eso, URGE que la voz de las mujeres de México sea escuchada y atendida a la brevedad. Este país precisa de un verdadero cambio, no solo político, sino de comportamiento y de reaprendizaje. Urge una transformación sobre la forma de tratar y de interactuar con las mujeres, empezando por las más altas esferas de este país. Debemos deconstruir y construir patrones que garanticen la seguridad y el verdadero desarrollo, trabajar con una debida planeación e implementar iniciativas con perspectiva de género, no solo en pro de las mujeres, sino también de las niñas de este país.

México debe dejar de ser tierra fértil de violencia, de feminicidios y de impunidad. Debe dejar de ser el lugar donde las mujeres, niñas y adolescentes no logran acceder a la justicia debido a un sistema corrupto y patriarcal. Es hora de que México deje de ser uno de los países con mayor riesgo para las mujeres y para las niñas.  

Hoy por hoy, el mundo vive una pandemia cuyas consecuencias han sido fatales, pero gracias a la ciencia, se comienza a vislumbrar una esperanza a través de las vacunas, sin embargo, para la otra pandemia, esa del machismo y la violencia que se ha propagado desde hace tiempo sin control y sin  atención, no existe ningún plan de acción o  medida para frenarla. Hasta ahora, ni siquiera hay un pronunciamiento, y mucho menos un compromiso, que se asome como una esperanza a la "vacuna" que ayude a disminuir los graves efectos de la violencia contra las mujeres en México.

Que quede claro, en este país nunca ha existido un “gobierno feminista”, por más que desde el atril mañanero se diga lo contrario (NOTA: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/amlo-desmiente-el-pais-no-estoy-en-contra-del-movimiento-feminista), como tampoco ha habido voluntad de ningún gobierno para asumir sus obligaciones ante las mujeres y niñas. No hay sentido de la realidad ni tampoco apego a los derechos humanos.

Y para muestra,  la última ocurrencia de este gobierno, a través de estas  imágenes que hablan por sí solas...









Una ciudad blindada...

Edificios de la Ciudad de México, completamente amurallados a pocos días  de conmemorar el Día Internacional de la Mujer.  La Secretaría de Seguridad Ciudadana reportó que afina el operativo que se aplicará el lunes próximo para quienes participen en la marcha.

(NOTA: https://tolucalabellacd.com/2021/03/06/nacional/por-dia-de-la-mujer-palacio-nacional-amanece-blindado-fotos-040993/)

Estas acciones del gobierno actual son un indicativo claro de su posición frente a los temas que elude resolver , no solo en lo que se refiere al tema de garantizar el derecho de las mujeres a su  seguridad, a sus libertades y a la justicia, sino que, además, envía un claro y directo mensaje a las mujeres que valientemente usen su derecho a manifestarse: 

REPUDIO Y REPRESIÓN. 


Con vallas o sin ellas, este 8 de marzo, seguiremos exigiendo lo mismo de siempre: 

BASTA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

ALTO A LOS FEMINICIDIOS

ALTO A LA PROTECCIÓN DE VIOLADORES, ACOSADORES, ABUSADORES y FEMINICIDAS

BASTA DE IMPUNIDAD

Ser mujer en México no solo es desafiar y sobrevivir a una realidad fatídica y violenta que día a día se esfuerza por aniquilarnos... 

Hoy más que nunca, ser mujer en México es llevar una carga cada día más pesada en nuestros hombros, y aún así, levantarnos una y otra vez,  contra  la sumisión, contra la censura, contra la opresión, contra los castigos injustificados, contra todo tipo de abusadores  y, sobre todo, contra la derrota. 

La lucha por nuestros derechos continuará siempre...




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domingo, 21 de febrero de 2021

A mi vestido de novia

 



Fue un 21 de marzo, de hace 29 años cuando, llena de inocencia, de ilusiones y ante decenas de invitados,  dije:

"Sí, acepto... 
Y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, 
en la salud y en la enfermedad, 
y así amarte y respetarte todos los días de mi vida."

Sin embargo, con los años, esa promesa solo quedó como parte de un ritual nupcial. Hubo muchas razones por las que no pude cumplirla, y no me arrepiento... Aún hoy en día, siento escalofríos de solo pensar en que, a modo de sentencia, me comprometí a permanecer, "pasara lo que pasara" y durante "todos los día de mi vida", al lado de alguien que, al final, no resultó ser la persona indicada (al menos) para mí. 

"Pase lo que pase" y "Todos los días de mi vida" no pueden cumplirse cuando la dignidad y la integridad mental, emocional y física están en constante riesgo... 

Siendo así, luego de casi 18 años de matrimonio (en los que me dediqué en cuerpo y alma a cumplir con el compromiso de unión que hice ante todas las leyes), finalmente desistí y me divorcié. Hace 11 años rompí con aquel "compromiso-sentencia"  y, aunque no debo generalizar ni afirmar que el matrimonio actualmente puede ser algo obsoleto, sí puedo hablar de las razones por las que yo ya no creo en el matrimonio, quizás por  la forma en que me tocó vivirlo, pero eso no significa que, si ustedes creen en esa tradición, yo intente convencerlas de lo contrario. En realidad todas y todos tenemos la libertad de elegir lo que queremos y lo que no queremos; cada quien con sus creencias, con sus tradiciones, con sus experiencias... pero por favor, ante todo, tengan como prioridad su bienestar emocional, mental y físico. 

Yo, en esta ocasión,  deseo  compartirles, una anécdota que me sucedió hace unos días, y que  se relaciona con aquel día en el que hice el susodicho juramento de "pase lo que pase" durante "todos los días de mi vida"...

El 14 de Febrero pasado, mi ex marido, luego de varios años de no saber nada de él, me hizo llegar algo que, según él, me pertenecía: 
mi vestido de novia.

Durante los 18 años que duró mi matrimonio, nunca tuve muchas cosas. No tuve muchos vestidos, ni maquillajes, ni joyas ni nada por el estilo. Solo lo básico para vivir. Aún así, cuando decidí abandonar mi vida de casada, hace 11 años, salí con una sola maleta que contenía lo más básico de lo básico.

Mis demás cosas personales, como papeles, ropa no tan usual, mi colección de discos, así como algunos regalos heredados de mi familia, se las quedó él. Y yo, las di por perdidas desde el mismo instante que crucé la puerta.

Jamás pedí que me devolviera nada (mucho menos el susodicho vestido), pues para mi todo lo referente a ese periodo ya es irrelevante. Así pasaron 11 años desde que me fui de su lado, y de pronto, se le ocurre enviarme el vestido que usé en nuestra boda. Es su forma de hacerse presente, aunque sea de la forma más absurda...

Confieso que en un principio me resultó confuso, raro y sorpresivo, pero no tardé mucho en reaccionar y recordar que él es un experto manipulador y, por tanto, debe tener alguna intención obscura al enviarme algo que no tiene ninguna utilidad en mi vida actual, aunque sí tiene una historia y un simbolismo.

Lo más increíble es saber que, aunque hace 11 años nos divorciamos, lo guardó durante ¡¡todo este tiempo!!

No tuve opción para rechazar su envío, así que opté por tomármelo de la mejor manera...
Así que lo saqué de su empaque, lo observé y sin poder creer que lo hubiera conservado durante tantos años, me asombré aún más, al comprobar el  excelente estado en el que se encuentra...  ¡Qué bien lo cuidó!. 

No lo pensé demasiado, y volví a probármelo. Fue muy divertido ponérmelo con mi actual cuerpo, y descubrir que hoy me queda mucho mejor que aquel día en que lo usé por primera vez.

Así, con él puesto, comencé a escribir las siguientes líneas, y que hoy les comparto...


A mi vestido de novia:

A pesar de que fuiste hecho especialmente para mi, con mis medidas de antes (hoy soy mucho más delgada), no me perteneciste nunca, pues el diseño se basó en los gustos y en las indicaciones de "él", de quien se creía mi dueño. Por eso, nunca fuiste mi ilusión, fuiste la de "él"... siempre le perteneciste a "él", no a mí. Pero siendo tan incongruente, y luego de no saber nada de "él" durante varios años, de pronto te envía a mi, argumentando: "es tuyo".

No voy a negarlo, me sorprendió ver lo increíblemente bien que te conservó. A simple vista se pueden apreciar todos los cuidados que ni yo hubiera tenido. Si, es cierto, pasaron 29 años desde que te usé, y no cambiaste nada... la que cambió fui yo.

Tú conservas tu hechura, tu tela, tu color aperlado, tu velo y tu enorme cola desmontable tan intactos como aquel día en que la modista dijo, quizás, a modo de condena: "Aquí está tu vestido terminado. Lástima que solo lo usarás una vez en la vida".

Yo, en cambio, ya no soy esa tímida e inocente jovencita, llena de inseguridades, de miedo y de incertidumbre. Hoy soy una mujer... una mujer con otros miedos e inseguridades, pero con más experiencia, resiliente, fuerte y.... ¡muy divertida!

Hoy, al recibirte, quise romper con la sentencia de quien te confeccionó, así que tuve la loca idea de volver a sentirte en mi cuerpo. Sin dudarlo, volví a vestirme con tus telas y con toda la pedrería que te adorna, con la firme intención de rebelarme contra lo que simbolizaste en el pasado.

Confieso que entraste con más facilidad que la primera vez; sigues siendo incómodo, aunque extrañamente hace 29 años te sentía mucho más pesado; tu velo y tu cola no me los probé porque, según recuerdo, son enormes y, honestamente, me dio flojera sacarlos del empaque en el que llevan guardados tantos años. Si, fue raro y divertido sentirte por última vez.... pero esta vez sin falsas ilusiones, sin presiones, sin prisas, sin nervios, sin instrucciones y sin muchas de las personas que me rodearon en aquel momento. Todo es tan distinto hoy...

Ojalá hace 29 años hubiera tenido un poco de la seguridad que hoy tengo en mi misma (claro, me ha costado adquirirla a través del tiempo, de experiencias y con muchas horas de terapia). Sin embargo, queda la evidencia de las abismales diferencias en las fotos del "antes", y que hoy solo le pertenecen a Natalia (el único fruto dulce de ese vínculo) y del "ahora", no solo por el paso de los años, sino también por la actitud, la confianza y la autoestima que, desafortunadamente, no tuve antes.

Lamento decirte que no voy a conservarte; decidí hacer lo que "él" debió haber hecho desde el momento en que salí de su vida: deshacerme de ti para siempre. Formas parte de un pasado que nunca voy a olvidar, pero por el que trabajo día a día para superar. No pretendo borrar nada de mi pasado, porque sin él, no sería la mujer que hoy soy, por tanto, lo agradezco, pero no lo atesoro...

Gracias, vestido de novia, por lo que serviste... hoy, no eres más que un símbolo de lo que ya no quiero. No quiero ataduras, no quiero imposiciones, no quiero intromisiones, no quiero controles disfrazados ni mucho menos quiero dejar de ser yo... hoy solo quiero disfrutar lo que tengo y que tanto me ha costado conseguir: mi libertad, y no quiero ni necesito ningún ajuar para gozar de ella.

Por eso, hoy te digo:

¡Hasta nunca, vestido de novia!

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martes, 21 de mayo de 2019

SOY MUJER, SOY MEXICANA Y CUMPLO 52: ¿FELIZ DÍA PARA MI?



Definitivamente no puedo decir que hoy tenga un feliz día, ni tampoco mañana ni tampoco lo será en un futuro próximo...

Quisiera sentir lo contrario, pues es mi derecho poder sentirme "feliz", pero es imposible cerrar los ojos, los oídos y mi alma ante las constantes y sistemáticas violaciones, desapariciones y  asesinatos que diariamente se cometen en contra de las mujeres, niñas y adolescentes que habitan este país.

No importa la edad que tengamos, ni la hora que sea, ni el lugar donde nos encontremos; tampoco importa la condición social de las mujeres ni de los agresores. La violencia contra las mujeres en México se ha naturalizado de tal forma que ya a nadie le sorprende lo que sucede; cualquier delito o crimen en contra de las mujeres se vuelve un  hecho cotidiano y normalizado.... y eso no podemos permitirlo. 

Hoy cumplo 52 años, y mi forma de "celebrarlos" es reflexionando acerca de cosas de mi vida, de mi entorno, de mi historia, pero sobre todo, haciendo una breve reflexión sobre mi condición de ser mujer en México...

Reconozco que llego a los 52 en una condición física relativamente "sana", porque sé que gozo de una buena salud (hasta ahora), a pesar de tener, a veces, algunas dolencias  debido a los efectos naturales de la edad, los cuales son comunes para cualquier mujer en esta etapa de la vida. Lo preocupante  es que a esta edad, sin un trabajo fijo, no cuento con ningún tipo de prestación (ni de seguro médico). Ni siquiera se tiene garantizada la salud con el llamado "Seguro Popular", ese que en administraciones pasadas nos anunciaron como la panacea, pues al parecer está en proceso de extinción. La realidad es que hoy no tengo ningún tipo de seguro al que pueda acudir para atenderme en caso de ser necesario, por lo que mi salud podría estar en riesgo en cualquier momento. Mi caso coincide con el de muchas otras mujeres que,  por razones diversas, tampoco cuentan con un seguro médico, y por tanto, en determinado momento,  tendremos que enfrentarnos a un grave problema al caer en alguna enfermedad, tener un accidente o llegada nuestra muerte.

Tampoco estoy tan "salva",  porque ser mujer en México, de la edad que sea, implica vivir en un constante riesgo y, por tanto, con miedo. Yo soy una sobreviviente del machismo y de la violencia en México y aunque por ahora me encuentro "salva",  no estoy exenta de que en cualquier momento me pueda enfrentar a un hecho de violencia, tal y como la mayoría de las mujeres en México... y en el mundo. 

Es innegable que cualquier persona puede ser víctima de cualquier delito, pero en este país, si eres mujer resulta peor.  En cualquier instante podrías ser no solo asaltada, sino también desaparecida, violada, torturada, exhibida, amenazada, acosada, manoseada, humillada, discriminada, secuestrada, golpeada y, por supuesto, asesinada. No importa si los hechos ocurren en nuestra propia casa o en la calle. El peligro siempre está latente para las mujeres. Pero eso no es todo, pues al ser víctimas de uno o varios delitos  habrá que enfrentarse, además, al proceso de revictimización que la sociedad impone y, peor aún, habrá que acudir ante las autoridades correspondientes para tratar de levantar una "denuncia". Y ahí comienza otro viacrucis, pues al denunciar, el proceso incluye sentir  culpa y  vergüenza de haber sido  víctimas de una agresión, claro, esto, si es que corrimos con la suerte de no haber sido asesinadas. Cuando la mujer fue víctima de feminicidio, entonces la familia tendrá que encarar ese tedioso y humillante proceso,  soportando la incompetencia y la incapacidad de los ministerios públicos, de los médicos a cargo, así como de toooodooo el sistema de "justicia" para que, finalmente, la mayoría de las veces, los casos queden impunes.

Sí, a grandes rasgos, ese es el México de todos los días en el que miles de  mujeres tenemos que salir a trabajar, a estudiar y a tratar de subsistir.  Un México misógino, feminicida, revictimizador e impune....

Irónicamente,  mientras navego por internet tratando de encontrar un vestigio de esperanza, comienzo a sentirme desmoralizada y muy indignada...

Desmoralizada porque mi ánimo, ante las noticias diarias, tiende a decaer, aunque me esfuerce por continuar en la lucha cada día que me levanto. Las redes sociales nos informan de manera casi inmediata sobre lo que ocurre en cualquier lugar del mundo y del país, y  muchas, muchas noticias hablan de violación, asesinatos, desapariciones, redes de trata, machismo, etc, etc, etc

En México, los gobiernos cambian, pero no se vislumbra ningún verdadero cambio, sobre todo en el tema de las mujeres.  Nadie habla ni muestra alguna propuesta a favor de nosotras, de nuestro género. Pareciera que nadie se da cuenta de la condición lamentable y paupérrima en la que subsisten millones de mujeres en este país. Miles de mujeres están excluídas, invisibilizadas y anuladas por la sociedad y por el sistema de gobierno y de justicia. Se habla y hablan  de la "4a transformación" nacional, pero ciertamente, la situación de las mujeres no se transforma en nada bueno,  y al parecer eso a nadie le importa. Nadie quiere entender que SIN LAS MUJERES, NO HAY TRANSFORMACIÓN.

Alguien me dijo hace poco: "Exageras, ¿acaso no te das cuenta de los avances en materia de género que ya hay?"
Yo respondí: "NO, porque "avanzar" no se trata de que solo "algunas" alcancen ciertos grados  o posiciones de PODER (sin demeritar su esfuerzo, claro); lo justo sería llamar "avance"  a que cada vez más mujeres pudieran escalar posiciones en todas las áreas (social, laboral, política, de salud, familiar...)  para que  TODAS puedan vivir con dignidad, seguridad, igualdad, libertad, decisión, derechos y sin violencia". 

Sí, estoy sumamente indignada por la deplorable y cada vez peor situación en la que las mujeres vivimos en el mundo, pero sobre todo en mi país, en México. Me indigna la indiferencia,  la incompetencia, la incapacidad y la indolencia de quienes deberían velar por nuestros derechos. En otras  palabras:

Me indigna la falta de indignación de quienes no padecen, o creen no padecer, 
ninguna injusticia. 

Resulta triste, penoso y hasta peligroso darse cuenta de cómo la gente ha perdido los valores y la capacidad de asombro ante la cantidad de crímenes en contra de  mujeres y de niñas. La falta de justicia y de criterios para ayudar y acompañar a las víctimas o a sus familias, también son el pan de cada día en este país. 

Está visto que los derechos humanos no existen para la gran  mayoría de las personas, especialmente, en el caso de las mujeres mexicanas.


Veamos solo  algunos datos:

* La Organización Mundial de la Salud estima que 35 % de las mujeres en el planeta ha sufrido violencia física o sexual infligida por su pareja, o violencia sexual ejercida por terceros, lo que equivale a unos 938 millones de mujeres.  Para tener idea de la gravedad del tema: Tres de cada diez mujeres en el mundo sufren algún tipo de riesgo por su género, mientras que en México la cifra es siete de cada diez, más del doble del promedio internacional.

* En México, tan solo en los dos primeros meses de 2019 se alcanzó una cifra de 147 feminicidios, es decir, entre dos y tres mujeres asesinadas al día. Datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública arrojan que hoy los cinco estados con mayor número de feminicidios son Veracruz, Estado de México, Nuevo León, Sonora y Jalisco.

* La violencia contra las mujeres y las niñas impide su plena participación en la sociedad, limita el acceso a la educación y la participación económica, y obstaculiza los esfuerzos por lograr la igualdad de género en forma amplia.

* Un estudio de Unilever, en conjunto con la organización Promundo, arroja que el machismo tiene un costo económico de 1,400 millones de dólares (mdd) en México, pues la violencia de género, ejercida desde sus comportamientos más incipientes, tiene una relación directa con el aumento en la tasa de suicidios, los accidentes de tránsito, los índices de depresión y la adicción al alcohol.

* A los jóvenes se les sigue diciendo que ‘ser hombre’ significa usar la violencia para resolver conflictos; que no deben pedir ayuda, ni siquiera si la necesitan; que deben seguir al pie de la letra los roles de género. Los estudios comprueban que aquellos con ideas más rígidas sobre la concepción de su rol como hombres son los más propensos a ser agresivos. Los resultados son alarmantes.


* Diariamente, en la Ciudad de México un promedio de 274 mujeres recurren al número de emergencia 911 en busca de ayuda. Ya sea porque fueron víctimas de abuso sexual, hostigamiento, violencia de pareja e incluso violación. Esto quiere decir que cada hora, 11 mujeres piden auxilio.

* Entre enero y marzo de este año, 871 mujeres llamaron al número de emergencias 911 por el delito de violación y casi la cuarta parte de los casos ocurrió en la Ciudad de México.

* Los hospitales deberían reportar a las autoridades si a los sistemas de salud llegan (mujeres) heridas, presumiblemente a manos de sus parejas o familiares, y dar seguimiento y acompañamiento. Enfrentar la violencia requiere que seamos conscientes de que ésta existe más allá de donde la vemos, dice María Salguero, creadora del mapa de feminicidios en México.


* En los primeros meses de 2019 fueron asesinadas diez mujeres por motivos de género al día en México, debido en parte a la falta de acciones eficaces del Estado para prevenir este tipo de violencia, afirma la doctora Aleida Azamar Alonso, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

* Esos datos alarmantes van de la mano de la enorme impunidad en este tipo de crímenes (98%), de acuerdo con información de la doctora Patricia Olamendi Torres, coordinadora del mecanismo para erradicar la violencia contra las mujeres de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La pregunta que se me ocurre ante tanta barbarie es

¿HASTA CUÁNDO? 

¿Hasta cuándo notaremos una disminución en  lo índices de violencia contra las mujeres?

¿Hasta cuándo nos sentiremos seguras en nuestras casas, en las calles, en el trasporte,
en las escuelas y en nuestros trabajos?

¿Hasta cuándo veremos que nuestros derechos son  respetados y garantizados?

¿Hasta cuándo será el día de poder salir a la calle sin miedo y con la seguridad de que, si alguien intenta hacer algo en contra de nuestra integridad, podremos acudir a la autoridad con la certeza de ser atendidas con perspectiva de género, con respeto y con la confianza de que la autoridad "se hará cargo"?

¿Hasta cuándo dejaremos de sentirnos culpables o avergonzadas por ser
victimas de una violación o de acoso?

¿Hasta cuándo dejaremos de ser asesinadas, mutiladas y exhibidas
por el simple hecho de ser mujeres?

¿Hasta cuándo habrá alguien en el poder con algo de empatía y que se atreva
a escuchar el grito de las que ya no tienen voz?

¿Hasta cuándo dejaremos de educar a nuestras hijas e hijos con estereotipos
que solo generan desigualdad y violencia?

¿Hasta cuándo podremos vivir tranquilas sabiendo que nuestras hijas
regresarán a casa sanas y salvas?

¿Hasta cuándo tendremos que decir "hasta cuándo"?

((( )))

Fuente:



lunes, 4 de marzo de 2019

Ni flores, ni limosnas, ni gobiernos machistas. ¡QUEREMOS RESPETO A NUESTROS DERECHOS!


Iniciamos con esta pregunta a las mujeres, en este caso, a las mexicanas: 

¿Puede haber algo peor que vivir rodeada de un marido maltratador, un jefe acosador, un violador en la calle y, para colmo, con un gobierno que no reconoce los derechos de las mujeres?  

En aras del próximo 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, insistimos como siempre lo hacemos: NO HAY NADA QUE CELEBRAR, ya que es una fecha que tiene una historia de lucha y sangre a nivel mundial, pero sobre todo, nacional.

8 de Marzo: Por nuestro derecho a reclamar y exigir igualdad, dignidad y justicia
Es innegable que hasta el día de hoy, ser mujer sea motivo de discriminación matrimonial, económica, laboral y social. La desigualdad, la discriminación y la violencia contra las mujeres se han convertido en algo cotidiano y habitual (que no es lo mismo que NORMAL) al grado que, hoy en día, es una pandemia mundial, sin embargo, por cuestiones inexplicables, la sociedad   ha preferido naturalizarla y justificarla al grado que, muchas veces, criminalizan y culpan a las mismas mujeres por los actos de agresión y abuso a los que diariamente son sometidas. 

Y no exageramos, la desigualdad de género ha permeado todas las esferas sociales. Según un estudio del Colegio de México, denominado "Desigualdades en México/2018",  se destacan varios puntos:

*El 20% de las mexicanas adultas que fueron a la universidad, más de un millón, no utiliza sus conocimientos en algún trabajo remunerado, y se dedica principalmente a trabajos de cuidado.

*Las mujeres adultas con estudios universitarios ganan 79% de los ingresos de los hombres si laboran como empleadas, 68% cuando se trata del grupo de empleadoras y 75% si son trabajadoras por cuenta propia.

*Y se abunda aún más: ser o no obeso para hombres no hay efectos significativos, pero para las mujeres sí: si son esbeltas la tasa de respuesta de contratación laboral es mayor. Increíble, pero en México sólo las mujeres son castigadas salarialmente por su apariencia física.

Y para reforzar lo anterior, el Centro de Estudios para el Logro de la Igualdad de Género de la Cámara de Diputados (CELIG), en 2018, sostuvo que la violencia contra las mujeres es un fenómeno persistente, cultural y creciente: “México es un país violento para las mujeres”, además de ser socialmente aceptada.

En nuestro país, 9 mujeres son diariamente asesinadas en promedio. El feminicidio en México se fundamenta “en una cultura de violencia y discriminación basada en el género y tiene sus raíces en conceptos referentes a la inferioridad y subordinación de ellas”.

Según la ONU,  en México al menos 6 de cada 10 mujeres mexicanas ha enfrentado un incidente de violencia; 41.3% de las mujeres ha sido víctima de violencia sexual y, en su forma más extrema, 9 mujeres son asesinadas al día (2018). Cabe resaltar que, tan solo en enero de este año, al menos 304 mujeres fueron asesinadas en el país, con un promedio de 10 crímenes por día, y de ese total sólo 75 casos fueron catalogados como presuntos feminicidios.

¿Qué estamos esperando para actuar?
Hoy, especialmente, deberíamos reflexionar profunda y concientemente acerca de diversos temas que aquejan a las mujeres, por ejemplo, podríamos cuestionarnos:

¿En verdad estamos trabajando por la equidad de género?
¿Exactamente cómo contribuimos a erradicar la violencia y la discriminación contra las mujeres, cualquiera que sean sus expresiones?
¿Hemos  logrado que las mujeres sean respetadas y tratadas con dignidad tanto en la calle, como en el transporte, en las escuelas, en las oficinas e inclusive en sus hogares? 
¿Acaso sus derechos son incondicionalmente reconocidos y garantizados por la sociedad y por el Estado, sin excepción?
Sabiendo que diariamente las mujeres sufren acoso en todos los entornos, ¿procuramos que los espacios donde se desenvuelven tengan un entorno seguro y de respeto?
¿Ha cambiado nuestro lenguaje,  o nuestros comentarios siguen siendo inapropiados, sexistas y nunca inclusivos?
¿El machismo que nos rodea nos permite reconocer la dignidad, la capacidad intelectual y las aportaciones de todas las mujeres?
¿En realidad luchamos en contra del legado de tantas injusticias que desde siempre han agobiado a las mujeres del mundo entero?


La realidad, en este país, indica que no solo no avanzamos en el tema de Derechos Humanos de las Mujeres, sino que retrocedemos....

Tristemente comenzamos esta nueva administración (100 días de gobierno nuevo) y, especialmente, este mes de Marzo, menos que nunca habrá algo por lo cual las mujeres tengamos un respiro. 

Este nuevo gobierno, en su lucha por "acabar con la corrupción", también acaba con la labor de organizaciones serias y altruistas. En ese afán de eliminar "intermediarios", han quitado los apoyos a organizaciones como estancias infantiles y, ahora, a refugios para mujeres víctimas de violencia. ¡De no creerse esta medida!. Seguramente el nuevo gobierno y su gabinete debe estar compuesto por personal y por asesores capacitados en cada uno de los temas que se traten, sobre todo, a la hora de tomar medidas y evaluar estrategias... entonces, al saber que se dejan desamparadas a miles de mujeres, mi pregunta es: ¿dónde está esa gente capacitada? ¿dónde están las mujeres funcionarias de esta administración? ¿tendrán asesores especializados en temas de mujeres que le informen al presidente  sobre las causas de las, problemáticas, así como las  consecuencias de  tomar ciertas decisiones antes de  anunciar sus estrategias? Pareciera que no...

Ellos se defienden argumentando que su nueva "estrategia" no  dejará desamparadas a las mujeres, sino que el dinero (como en el caso de las estancias infantiles) se les dará DIRECTAMENTE a ellas, no a los refugios ni  a las organizaciones civiles. ¿Acaso no se da cuenta de que hacer eso es una forma de mandarlas al "matadero"?

ACLARACIÓN PERTINENTE: 
Nosotros comenzamos hace 9 años como una Organización de la Sociedad Civil y desde entonces comenzamos a trabajar  con nuestros propios medios y recursos. En el 2014 nos constituimos legalmente como Asociación Civil, ante Notario Público y ante el Registro Público de la Propiedad con el objetivo principal de difundir información que ayude a visibilizar la grave problemática de la violencia contra las mujeres.  Debo reconocer que, como toda OSC,  tuvimos la opción de tramitar el famoso CLUNI (Clave Única de Inscripción) que otorga (u otorgaba) la INDESOL, la cual permitiría tener el derecho a participar por los apoyos y estímulos que otorga la Administración Pública Federal entre otros. Innegablemente, es una obligación de cualquier Estado apoyar la labor social de la sociedad civil, y no, como hemos visto en los últimos días,  ningunear la valiosa labor que se realiza a través de las OSCs y ACs. 

Sin embargo, jamás optamos por realizar dicho trámite.  Y no lo hicimos, porque no quisimos que el ejercicio de nuestras funciones dependiera de los recursos externos, ni públicos ni privados (por eso, tampoco tramitamos ante la SCHP el permiso para ser donataria autorizada). 

Desde que iniciamos, hemos trabajado con lo que podemos... En otras palabras, preferimos avanzar lentamente con nuestros propios recursos, pocos y esporádicos, pero resguardando lo más posible nuestra libertad y autonomía. Reitero: no tramitar ningún apoyo gubernamental o no fue una decisión de nosotras como Asociación Civil, no obstante, el trabajo de muchas otras ONGs y ACs requieren del apoyo externo para poder seguir con sus valiosas labores,  específicamente, las que trabajan en pro de los derechos de las mujeres.  Y por eso, hoy nos solidarizamos y nos manifestamos en apoyo a ellas, reconociendo y agradeciendo el arduo trabajo que realizan,  así  como por su permanente esfuerzo en mejorar las condiciones de vida de las mujeres que  lo requieren y por su labor para el fortalecimiento de los derechos de las mujeres. 

Al pretender el gobierno otorgar dinero directamente a las mujeres víctimas de violencia extrema, no
solo pasa por encima de la valiosa labor de dichas organizaciones, sino que además fomentaría aún más la violencia contra las mujeres y los feminicidios, haciendo que la cifra de 9 mujeres asesinadas diariamente, ascendiera a números extremadamente grotescos.  Solo esperamos que cuando esto suceda,  aquellos que deciden este tipo de "estrategias", sentados desde sus confortables sillones,  tengan el valor suficiente para asumir esa responsabilidad.

No se gobierna desde la intransigencia y la ignorancia. Alguien, con dos dedos de frente, debería contratar a un asesor (o asesora) que se atreva a mencionarle al presidente que las mujeres violentadas en sus hogares, aún con dinero en mano, no sabrán movilizarse. Y no porque sean tontas, sino debido a la vida violenta en la que han permanecido sumergidas, lo cual no les permite actuar con la coherencia debida. La solución no es dar dinero nada más, al contrario, eso podría  empeorar su situación, pues las expondrían a mayores peligros e incertidumbre. Por lo visto, en ese gabinete no saben que existen muchas mujeres (independientes económicamente),  que son víctimas de violencia en sus hogares, y que no se atreven a salir del ciclo de violencia por razones que no tienen que ver con el dinero.  Ningún funcionario sabe  que  hay un gran número de mujeres maltratadas y que pertenecen a la clase media alta (con posibilidades económicas, con trabajo, con medios y recursos para salir del ciclo), pero que no lo hacen, muchas veces, por razones diversas, por ejemplo, por sus hijas e hijos, por miedo,  por vergüenza o por falta de una red de apoyo real... y es, precisamente  ahí,  donde entra la labor de los refugios y de las organizaciones que luchan en contra de la violencia de las mujeres. 


Existen miles de casos, de mujeres que llegan a los refugios tan solo con lo que "llevan puesto". Sin documentos, sin ropa, sin dinero y con sus hijas e hijos a cuestas.  Eso sí, llegan invadidas por el miedo, inseguridad, sentimientos de culpa, vergüenza y depresión, lo que las puede llevar a la dependencia de alcohol o drogas, desórdenes alimenticios, auto-agresión, o intentos de suicidio, entre otros efectos derivados del maltrato. Además, la mayoría de estas mujeres, no cuentan con apoyo de familiares ni de amigos. Están solas.  Ante esta situación, estas mujeres requieren, de inmediato, atención psicológica, pero también necesitan de apoyo legal para iniciar procesos judiciales en contra de los agresores, con una serie de trámites y eventos que afectarán, todavía más, la condición de vulnerabilidad de las víctimas.

Un refugio no solo es una opción de atención y resguardo por un periodo de tiempo para las mujeres
y sus hijas e hijos. También  proporcionan orientación legal y psicológica (vital en situaciones de abuso y violencia de todo tipo). Además, se les enseñan oficios y estudios para brindarles la oportunidad de ser autónomas en un futuro cercano. En fin, es en estos lugares, donde se les refuerza la autoestima, se les empodera, se les informa y les proporcionan herramientas para valorarse, para que puedan tomar sus propias decisiones y, en la medida de lo posible, ser libres de violencia. 

¿Cómo es la vida en un refugio para mujeres? Leer aqui

Estas decisiones de "apoyo directo" solo anulan el trabajo de muchos años (con resultados óptimos) de organizaciones que hacen el trabajo que durante años no ha hecho ningún gobierno. 

Se hace evidente el desconocimiento de las condiciones de vulnerabilidad en las que viven miles de mujeres mexicanas que han sido violentadas y que prefieren mantenerse en el anonimato, porque corren peligro y tienen miedo, para sobreponerse, buscar un proceso interno, darle la vuelta a la página y sí, volver a empezar una vida digna. No será con apoyo monetario como logren liberarse de sus agresores, si lo que buscan al escapar es llegar a un lugar seguro, en el que se sientan a salvo ellas junto con sus hijas e hijos. Algún funcionario (por cierto, ¿qué dice INMUJERES a todo esto?) junto con el presidente (ya que tanto viaja para conocer la situación real de las condiciones en las que vive la gente de este país)  deberían darse una vuelta por algún refugio y conocer de viva voz de las mujeres las razones y que las obligaron a acudir a pedir ayuda a esos sitios. Deben atestiguar con sus propios ojos todo el trabajo que realizan y los apoyos que brindan los refugios. 

¿Por otro lado, ante la intransigencia, qué pasa con las leyes nacionales y con la firma de Tratados Internacionales que protegen los Derechos de las Mujeres? Varias organizaciones civiles afirman que dejar de otorgar apoyos directos a los refugios subsidiados por el Gobierno Federal va contra la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, además de que contraviene convenios internacionales signados por México para otorgar ayuda integral y servicios especializados para las víctimas.

La ley indica que es obligación del Estado mexicano "otorgar medidas de atención a las mujeres víctimas de violencia a través de la creación de refugios o casas de acogida en donde se pueda brindar atención integral y servicios especializados para las víctimas".




Omitir esta obligación, es una muestra absoluta de ignorancia, inconsciencia, incompetencia e insensibilidad. Además, se revictimiza y se vulneran los Derechos de las Mujeres, sobre todo, el derecho a tener una vida digna, segura y libre de todo tipo de violencia, incluyendo la violencia institucional.


Cabe mencionar que el gobierno federal presentó a través de un plan para que las mujeres víctimas de violencia sepan qué hacer y cómo salvaguardarse en caso de ser agredidas, no obstante,  este plan no salvará la vida de ninguna mujer;  no es la solución absoluta al tremendo problema que las mujeres padecemos día con dia en un país altamente machista y feminicida, como es México. 

Reiteramos: Nadie que tenga principios y honestidad puede oponerse a que se acabe con la corrupción que tanto ha dañado este país y que nos afecta a todas y todos,  pero no hay que generalizar ni  tomar medidas que anulen las labores de Organizaciones que realmente sirven. Tal y como afirma la directora de la Red Nacional de Refugios:

" Hay que analizar realmente en el trasfondo quiénes son las (OSCs) que son corruptas, las que desvían fondos. Hagamos y sancionemos de manera particular, específica, no rompiendo ni invisibilizando y eliminando lo que está construido por años”

Si seguimos bajo esta medida, las mujeres ya no solo seremos discriminadas y agredidas en la calle, en los trabajos, en el transporte y en sus propios hogares, sino también estaremos abiertamente vulneradas desde las sillas de una oficina gubernamental, donde son  hombres quienes toman las decisiones (machistas) que creen convenientes para las mujeres. ¿Qué puede se más machista que eso?



LAS MUJERES EN MÉXICO EXIGIMOS JUSTICIA

No queremos limosnas ni "ayudas", exigimos compromisos reales.

Exigimos que nuestros derechos a la seguridad, a la dignidad, a la libertad, 
a la igualdad y a la justicia sean reconocidos de una vez por todas 
y garantizados al 100%.

ESTAMOS HARTAS DE GOBIERNOS  INDOLENTES Y MACHISTAS.
Nos urge una transformación en la vida de este país, 
pero también queremos seguir vivas, sentirnos seguras y 
tener la certeza que tendremos una vida  libre de violencias. 

NO QUEREMOS FLORES,  QUEREMOS DERECHOS.
NO QUEREMOS LIMOSNAS, QUEREMOS POLÍTICAS CON PERSPECTIVA DE GÉNERO QUE CAMBIEN LA SITUACIÓN ACTUAL DE LAS MUJERES EN MÉXICO.


DE ÚLTIMO MOMENTO:
Luego de varios días de incertidumbre donde la noticia ha sido la nueva estrategia del gobierno para quitar recursos a OSCs, (incluyendo refugios para mujeres), les informamos que, al parecer, ha tomado un cambio. Algunos medios han publicado una nueva afirmación del presidente con respecto al tema de los refugios (estamos en vías de verificar la nota y la fuente):

"Se malentendió cancelación de subsidios a las organizaciones civiles: AMLO"
López Obrador buscará un mecanismo alterno para entregar recursos a los refugios de mujeres maltratadas. (Fuente: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/politica/se-malentendio-cancelacion-de-subsidios-a-las-organizaciones-civiles-amlo-3140447.html)

En primer término, cabe aclarar que en ningún momento HA HABIDO "MALA INTERPRETACIÓN" ante las declaraciones del gobierno. El presidente y sus funcionarios han sido claros cada vez que han hablado sobre las OScs en sus conferencias mañaneras, y así, literalmente, se ha entendido.

Pero será en los próximos días cuando sabremos lo que se decida en torno a este asunto. Esperemos que, cualquier decisión que se tome desde el gobierno, sea en beneficio de las mujeres, así como de sus hijas e hijos. 

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Fuentes: 
https://vanguardia.com.mx/articulo/un-legado-de-injusticias
https://www.elsoldetlaxcala.com.mx/analisis/la-violencia-contra-mujeres-no-es-un-mito-3138966.html
https://vanguardia.com.mx/articulo/asesinan-en-mexico-10-mujeres-al-dia
https://www.contrareplica.mx/nota-ONG-acusan-que-recorte-a-los-refugios-viola-la-ley20194339
https://noticieros.televisa.com/ultimas-noticias/red-nacional-refugios-apoyo-mujeres-victimas-violencia-no-dinero/



jueves, 31 de enero de 2019

Ser mujer en México: Una pesadilla que las mexicanas tenemos que vivir en la realidad


Ser mujer en la actualidad en cualquier parte del mundo es, de por si, arriesgado. Pero ser mujer en un país como México es, innegablemente, una lucha diaria por sobrevivir....


Según un informe de la ONU, 2, 559 mujeres fueron asesinadas en 2017 en América Latina, (no incluye las 3 430 víctimas contabilizadas en México en ese año). 


En México,  la muerte violenta de mujeres por razones de género está tipificada como feminicidio a nivel estatal y federal, y es considerada la forma más extrema de violencia contra la mujer.  No obstante, resulta lamentable que el país donde más casos de feminicidios se han registrado  desde que comenzó el 2019 al día de hoy es, precisamente, México, donde ha habido más de 100.

En promedio, en nuestro país 9 mujeres son asesinadas cada día, sobrepasando las cifras de otros países. Pero eso no es todo, 6 de cada 10  mexicanas hemos vivido algún episodio de violencia a lo largo de nuestra vida (cabe resaltar que durante 2018, las llamadas de emergencia al 911 relacionadas con incidentes de violencia contra las mujeres fueron un millón 130 mil 411, y entre las causas de mayor incidencia están la violencia familiar, violencia de pareja y violencia contra la mujer. Dichas llamadas, fueron registradas por los 194 Centros de Atención de Llamadas de Emergencia en todas las entidades federativas)


Hay que reconocer que se complica hablar de cifras reales, debido a que solo se denuncia el 20 por ciento de los asesinatos de mujeres. Pero eso no es lo peor, no todos esos crímenes son tipificados como feminicidios, pues muchas veces, los ministerios públicos lo siguen clasificando como otro tipo de homicidio, por lo que hay un sub-registro de casos. Otro porcentaje se queda en la estadística de desaparecidas, porque sus cuerpos nunca aparecen. Sin embargo, con las cifras que hay, de acuerdo con estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), del 2015 al 2018 (en tan solo 3 años), las cifras de feminicidios se DUPLICARON.



Ante ese deplorable panorama, duele imaginar cuántas niñas y mujeres han sido asesinadas en México.


MAPA DE FEMINICIDIOS EN MÉXICO: https://feminicidiosmx.crowdmap.com/main

Actualmente, solo en 12 de las 32 entidades del país se han declarado Alertas de Violencia de Género contra las Mujeres, en municipios de los estados de México, Morelos, Michoacán, Chiapas, Nuevo León, Veracruz, Sinaloa, Colima, San Luis Potosí, Guerrero, Quintana Roo y Nayarit.

A pesar de contar con la Alerta de Violencia de Género, el Estado de México, Veracruz y Nuevo León, son los primeros lugares de feminicidios cometidos el año pasado. Lo que nos obliga a preguntar : 
¿de qué ha servido la Alerta?

Como hemos dicho, los feminicidios son la manifestación extrema de las conductas misóginas que se reproducen en este país, sin embargo, la escalada de violencia comienza con miles de mujeres que día a día viven una realidad violenta y son víctimas de agresiones (dentro y fuera del hogar) que violan sus derechos humanos, especialmente su derecho a una vida libre de violencia.

Por todo lo anterior,  tristemente ya no basta hablar de defender valores esenciales como la dignidad y la libertad, valores que son intrínsecos desde que nacemos  en cada ser  humano (incluídas las mujeres, por supuesto), sino que  para lo que hoy estamos viviendo (mejor dicho, padeciendo),  debemos hablar de cómo resguardar nuestras vidas y de cómo poder  sobrevivir ante las violencias que se ejercen en contra de nosotras, las mujeres. Hoy, la lucha de las mujeres es  por el puro derecho fundamental de existir, de sobrevivir, de respirar... Nuestro derecho a vivir nos está siendo arrebatado de múltiples formas y de maneras absolutamente brutales e injustificables. 

Sin embargo, a pesar de cifras y noticias que sabemos gracias,sobre todo, a las redes sociales, las autoridades dicen que no solo desaparecen y asesinan mujeres, sino que la violencia está generalizada;  casi no suelen mencionar la palabra FEMINICIDIOS, sino que hablan de "homicidios", de "falta de valores" de "desintegración familiar" Si, todo eso es válido e importante, pero la violencia contra las mujeres es de tal gravedad que debe tomarse con verdadero ahínco y ánimo de erradicarla antes de que nos desaparezcan del mapa.  

Ante los casos más recientes de violencia feminicida, el titular del ejecutivo en México dijo:

“...Yo espero que podamos reducir la violencia y en particular los homicidios, que son muchos; me preocupa que tengamos hasta 80 homicidios diarios, duele mucho.... Yo quiero también llamar la atención sobre algo, si logramos que mejoren las condiciones de vida y de trabajo, que hay empleo, que hay ingresos, que se detenga el grave problema de la desintegración familiar”.

De lo anterior, me atrevo a resaltar lo siguiente: 

1. Él habla de homicidios en general, no de feminicidios.
2. Ha dicho que la atención a niñas y niños es prioritaria (nunca habla de las mujeres).
3. Le duele lo que pasa (no le indigna, ni le asombra, ni da soluciones, solo le duele)
4. Desde que comenzó su administración, enfatiza que su labor es mejorar las condiciones de vida del pueblo, pero jamás, que yo haya escuchado, ha hablado sobre el tema de Derechos de las Mujeres.
5. ....

El nuevo gobierno, al igual que los anteriores, no se ha enfocado ni interesado en avanzar en el tema de la condición de vida de las mujeres mexicanas. Salen y entran gobiernos de partidos distintos o iguales y seguimos en las mismas,  o sea, la indolencia no es específica  de un partido u otro, ni es asunto de preferencias ideológicas políticas (yo no tengo ninguna), pero sí considero, como mujer y mexicana que soy, que para estas alturas de la vida,  ya deberíamos haber avanzado. La cantidad de violencia y feminicidios demuestran que estamos viviendo en la era de las cavernas. 

La famosa "4a. transformación", de la que tanto habla este nuevo gobierno, debe incluir a las mujeres... ¿o no?. Sí, es verdad, al parecer hay mayor participación política de mujeres, pues hoy,  a diferencia del pasado, varias mujeres ocupan puestos que antes no se les otorgaba, sin embargo, hasta el día de hoy en el que NO VEMOS AVANCES, me pregunto ¿qué hacen ellas en esos puestos para luchar por las demás?

¿En qué momento se toma con especial atención la incidencia de los  feminidicios? ¿Cuándo se ha hablado acerca de los derechos de las mujeres?, ¿Sabrán que el machismo es un sistema muy arraigado y que tiene por objetivo someter a las mujeres de la forma que sea?  No, esto no  se arregla solo con empleo, palabrería y buenas intenciones. Por tanto, mi pregunta es:  ¿Qué tenemos que hacer  las mujeres para salvar nuestras vidas mientras los gobiernos de los 3 niveles actúan para llevar a cabo medidas de prevención, atención y sanción en pro de las mujeres, tal y como lo dictan los acuerdos internacionales?


LAS CAUSAS DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y LOS FEMINICIDIOS  SE LLAMAN MACHISMO E IMPUNIDAD:
La violencia contra las mujeres debe ser tratada y atendida de forma específica, ya que es un tema de violencia estructural que nuestro país no ha atendido. Somos un país machista que ha incrementado tanto en violencia como en impunidad. Gracias a eso, hoy existen  muchas personas vinculadas a hechos criminales,  hay asesinos seriales que están libres y están armados; existe un número muy alto de hechos delictivos que quedan en la impunidad, eso significa que se puede violentar y hasta asesinar a cualquier niña o mujer y no pasa nada. La impunidad  es el mejor estimulo para que se repitan esos hechos. Es por eso, que en un país machista como México, donde pululan agresores con  creencias machistas y misóginas, observan  historias de violaciones, feminicidios, de crimen y de ilegalidad, armados o no, tienen  la certeza de que, hagan lo que hagan,  no va a pasarles nada–, y  así optan por tomar los cuerpos y  las vidas de las mujeres....

... No señores, la violencia generalizada no debe ser un pretexto para confundir, justificar ni  para invisibilizar la violencia de género. Es solo un argumento absurdo y una forma más de negar la gravedad del problema en el que las mujeres nos encontramos por el simple hecho de ser mujeres.... 

Si, sabemos que hay muchas cosas que deben componerse, luego del "cochinero" que dejaron los gobiernos anteriores, tales como combatir la corrupción, eliminar la toma clandestina de combustible, minimizar el desempleo, optimizar la educación, fomentar los valores y la lectura, etc, etc, etc, etc... Mi pregunta es: ¿Y las mujeres para cuándo?, ¿en dónde entra el rubro de la equidad, la perspectiva de género, la lucha para erradicar la pobreza femenina, la batalla para acabar con estereotipos y el machismo....? ¿Cuándo veremos alguna propuesta y, sobre todo, acción para acabar con la violencia que padecemos las mujeres?

¿QUÉ ES SER MUJER EN MÉXICO? 
Mientras escribo esto, recuerdo que hace unas semanas recibí un correo proveniente de otro país, donde, entre otras cosas me pregunta: ¿qué es ser mujer en México? Hoy, respondo con el corazón lleno de lágrimas: 

Ser mujer en México, sin importar nuestra edad, implica vivir en un riesgo constante, en un peligro casi inminente...

Ser mujer en México es vivir con miedo y, aún así, salir diariamente con un alto grado de incertidumbre sobre lo que nos pueda ocurrir en el camino, siendo vulnerables ante los ojos de cualquiera...

Ser mujer en México, a la vez, implica ser muy valientes para vivir presas en un hogar donde somos maltratadas, y para salir a recibir cualquier cantidad de abusos por parte de conocidos y extraños...

Ser mujer en México es saber que vivimos en una sociedad machista que normaliza y naturaliza todos los tipos de violencia, tanto la que se produce dentro del hogar como fuera de el...

Ser mujer en México es saber que si sales de tu hogar, o te quedas en casa, de todos modos no estarás segura...

Ser mujer en México es vivir en desigualdad y, por tanto, recibir ataques de todo tipo sin importar nuestra edad, condición, profesión, oficio ni estado civil...

Ser mujer en México implica haber crecido con esas enseñanzas (producto del machismo) en las que los abusos son cotidianos, habituales y naturalizados...

Ser mujer en México es saber que  los crímenes contra las mujeres aumentan día con día y ninguna autoridad hace nada al respecto...

Ser mujer en México es padecer  la indiferencia social e institucional; es ver crudamente como la impunidad y la angustia nos invaden y ponen en peligro nuestras vidas y las de nuestras hijas...

Ser mujer en México es vivir en el más absoluto abandono de las autoridades que, muchas veces, desconocen y no garantizan nuestros derechos...

Ser mujer en México  es tener que escuchar propuestas absurdas (según, para protegernos) como los "toques de queda"...

Ser mujer en México es avanzar un paso en  políticas públicas,  y retroceder 10 (como la desaparición del Instituto Jalisciense de las Mujeres)...

Ser mujer en México es saber que en la calle, en el  transporte, en el trabajo o en la escuela, recibirás acoso de niveles muy bajos, atentando en contra de tu autoestima y de tu integridad mental y emocional,  pero que en la cultura machista se llama "echar piropos", y hay que tolerarlos o ignorarlos...

Ser mujer en México es aprender, desde niñas, los estereotipos que marcan la desigualdad, donde a los hombres se les relaciona con la fuerza y libertad y a las mujeres con la sumisión y la obediencia...

Ser mujer en México es, muchas veces, sinónimo de injusticia, desesperanza, desolación,  desconsuelo, resignación....

Ser mujer en México es saber que,  si nos atrevemos a denunciar,  no seremos escuchadas ni nos creerán. Seremos tratadas como "locas". "exageradas", "irresponsables".... es decir, seremos revictimizadas y tachadas como las culpables de los agravios que hayamos recibido...

Ser mujer en México, si no te quedas callada, es doblemente riesgoso...

Ser mujer en México puede empeorar si, además, eres indígena, discapacitada,  anciana,  niña,  o pobre... y será una catástrofe si se juntan varias de estas condiciones...

Ser mujer en México es criar a nuestras hijas en un ambiente de terror y vivir con la angustia constante de lo que pueda pasarles...

Ser mujer en México es estar consciente de que el machismo perdurará por mucho tiempo, pues no hay pistas de que se intente educar o reeducar a los hombres en ámbitos de igualdad con el fin de minimizar los efectos de la violencia contra las mujeres...

Por tanto, ser mujer en México implica que nosotras, siendo las víctimas de los acosadores, agresores, violadores y asesinos, seamos quienes debamos modificar nuestros hábitos, protegernos, evadir a cualquier sospechoso, poner en práctica técnicas de auto cuidado, y todo con el fin de proteger nuestra integridad, pues a los agresores nadie los educará para cambiar su comportamiento abusivo (por ejemplo, los casos de acoso en el metro).

Ser mujer en México es ser condenadas  por haber provocado, de alguna forma, a nuestros agresores: Por  vestirnos de tal forma, por no atender debidamente al marido, por salir a altas horas de la noche, por salir a trabajar tan temprano,  por tomar alcohol, por no gritar fuerte  mientras nos violan, por no correr mas rápido que el acosador, por no tener la misma fuerza que los tipejos que nos jalan para subirnos a una camioneta mientras nos secuestran..... Como sea, siempre seremos las culpables....eso es ser mujer en  México...

Ser mujer en México, ante la indolencia institucional, es aprender a auto-protegerse (aunque, seguramente, luego vendrán las consecuencias por habernos atrevido a defendernos  pateando o respondido de alguna forma al agresor).   En los últimos días, hemos sabido de múltiples ataques a usuarias del metro de la Ciudad de México, a través de las redes sociales hemos sabido de acosos que se han denunciado en el "metro" . Dado esos casos y ante la ignorancia, indiferencia e ineficacia de las correspondientes autoridades, hoy, muchas usuarias han optado por armar alianzas entre mujeres, tejer redes de confianza y de credibilidad respecto de lo que ocurre y ayudar a cualquiera que manifieste estar en peligro, ello, se suma a herramientas físicas.

Ser mujer en México es saber que no somos prioridad en las decisiones de ningún gobierno.  Entendemos que hay muchas problemáticas graves en el país y apoyamos que traten de resolverlas, pero el problema que vivimos las mujeres, siempre queda pendiente. Ayer la prioridad era acabar con el narcotráfico, hoy es terminar con la corrupción y el huachicol. ¿Y qué pasa cono los feminicidios que ocurren a lo largo y ancho del país,  para cuándo serán realmente atendidos? YA NO HAY TIEMPO. Necesitamos con urgencia que se actúe de inmediato para que las mujeres podamos sentirnos y vivir seguras. 

Los feminicidios no son casos aislados ni excepciones, la violencia feminicida es la culminación de una violencia ascendente y sistemática...


Ser mujer en México es vivir en un país donde no hay protocolos de actuación coordinados entre las distintas administraciones, existen pocos recursos y menos mecanismos de rendición de cuentas, lo que impide la prevención, atención, investigación, sanción y reparación de la violencia de género contra las mujeres. Lo cual conlleva a más impunidad y más casos de violencia y feminicidios. 


Ser mujer en México es tener que escuchar pacientemente las "soluciones" que dan ciertas autoridades: Cuídense, quédense en sus casas (como si ese fuera un lugar seguro), usen su silbato, hagan sus denuncias (como si los agentes del ministerio público estuvieran realmente capacitados y fueran ejemplo de eficiencia, rapidez y empatía).

Ser mujer en México es saber que hoy estás viva por pura casualidad y mañana... quien sabe.

Por lo anterior, y muchas cosas más, SER MUJER EN EL MÉXICO DE HOY, con la desigualdad a flote, la imperante impunidad y la desolación como acompañante, es la pesadilla que nadie quisiera tener, pero que las mexicanas tenemos que vivir en nuestra realidad. 

Finalmente,  aclaro que yo amo a mi país. Estoy orgullosa de mis raíces, de su historia, de su gran cultura, de su maravillosa y variada gastronomía y de sus artesanías. Pero sobre todo, de sus mujeres y hombres (no machos). Me enorgullece ser mexicana, tanto como también ser mujer, por lo tanto,  no solo me duele lo que está pasando con nosotras, sino que me indigna y me llena de mucho coraje. México es conocido mundialmente por todas sus bellezas y riquezas naturales, pero también es conocido por su machismo y su misoginia, y peor aún, ya lleva tiempo de ser conocido como un país feminicida, y eso no causa orgullo, sino vergüenza y cierta impotencia. ¿HASTA CUÁNDO?


MUJERES:



La violencia y los feminicidios en niñas, adolescentes y mujeres crecen ante diversos factores, todos ellos vistos en un contexto de un país machista con una violencia estructural desatendida, corrupción, omisión dolosa y, principalmente, un alto nivel de impunidad.



Ser mujer en México implica seguir en pie de lucha, hasta conseguir ser escuchadas. 


Exigimos que tanto los feminicidios como la violencia contra las mujeres tengan prioridad en las agendas de los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal.


Hago un llamado a TODAS  a defender nuestros derechos. 

Hay mucho que hacer, mucho que luchar y mucho que exigir para recuperar la tranquilidad que hemos perdido. 

NO es momento para detenernos, nuestro derecho a vivir, y a tener una vida digna y libre de violencia debe ser el estandarte de nuestra revolución.  



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FUENTES:
https://www.notimerica.com/sociedad/noticia-feminicidios-iberoamerica-abren-2019-mexico-despunta-cifras-20190103155437.html
http://www.zocalo.com.mx/reforma/detail/duplica-trienio-feminicidios
https://newsweekespanol.com/2018/11/feminicidios-el-extremo-de-la-violencia-misogina/
https://www.sopitas.com/noticias/feminicidios-en-mexico-cifras-2018/
http://mujeresmas.mx/2019/01/30/cuarto-piso-la-ineficiente-batalla-contra-el-feminicidio/}
https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/amnistia-internacional-pide-a-sanchez-que-se-prioricen-los-derechos-humanos-en-su-encuentro-con-el/
https://www.pacozea.com/se-trabaja-para-evitar-feminicidios-pues-son-dolorosos-amlo
https://vallartaindependiente.com/2019/01/30/mas-de-un-millon-de-llamadas-al-911-por-violencia-contra-la-mujer-en-2018/








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