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miércoles, 2 de marzo de 2011

32 actitudes dignas de todo un caballero



Caballero:
Término empleado para describir a aquel hombre que se comporta con nobleza, generosidad y que tiene buen trato.

Les adelanto que ilustraré esta entrada con imágenes de celebridades que a mí, en lo personal, me parece que serían los prototipos perfectos para ser unos verdaderos caballeros en la actualidad. Por ejemplo, ¿no es adorable la caracterización de David Beckham como un impresionante caballero de cuento de hadas en la imagen superior?


Un caballero se caracteriza por ser magnánimo, romántico, desinteresado, digno,  bondadoso, distinguido, fiel, indulgente, leal, noble, decente, cortés, cumplido, elegante, educado, noble, refinado, con estilo y distinción, en otras palabras...quijotesco.

Pero...¿Existen en la actualidad  hombres que reúnan todas esas características para poder considerarlo como "todo un caballero"?.

La lucha por la igualdad de género, que mujeres valientes emprendieron hace años, y que hoy en día  muchas continuamos desde trincheras diversas, han causado la indolencia de la generalidad de los hombres. No han entendido aún el significado de "equidad de sexos". Confunden el avance de la mujer en áreas laborales, profesionales y en materia de derechos humanos, convirtiéndolos en seres carentes de cortesía, de atención, de ausencia de detalles y hasta de educación.


Reconozcámoslo, somos nosotras las mujeres, las más indicadas para evaluar la condición de cualquier ente masculino para poder  considerarlo como un caballero o simplemente calificarlo como un patán. ¿Por qué?, porque somo nosotras las que recibimos los encantos o atrocidades de su comportamiento. Ellos podrán autoexaminarse y calificarse como quieran, sin embargo, somos nosotras quienes tendremos la última palabra.

Christian Bale...¿no tiene la estampa de ser todo un caballero?

Un caballero no nace, se hace por medio de sus modales y sus hechos. Debe saber que es através de sus actos, de sus acciones, de sus formas de expresarse y de exhibirse, las maneras en que  refleja si su comportamiento será asumido como formal, educado y digno...o bien, revelar todo lo contrario. No debe ser hipócrita ni actuar (eso nunca sirve, pues tarde o temprano saldrá a relucir su verdadera identidad), simple y sencillamente debe reflejar  un modo de vida y de ser, con total naturalidad.


 Un caballero empieza por su casa. En lo personal, detesto a aquellos hombres que, en la calle, saben comportarse  excesivamente amables, atentos y cordiales (luciendo y exaltando todo un ardid de caballerosidad), pero al darse la vuelta, muestran todo un abanico de patanería ante su  esposa, novia o pareja.

 Un caballero no tiene que ver con modas, épocas o ficción, ni con su edad, posición social o profesión.  Los pequeños detalles son los que marcan  la diferencia. Si logran hacer que una mujer se sienta especial y única, cuando sean comparados con otros candidatos, saldrán ganando " la batalla".



No hablo del fantasioso e inexistente (e increíblemente anhelado por muchas jovencitas inexpertas) "Príncipe azul", ese prototipo está más que comprobado que NO existe, pero un caballero...¿también será algún personaje de ciencia ficción o todavía podemos pensar, ilusamente, que existe alguno perdido por ahí?.

 Déjenme dar algunos ejemplos de actos o acciones que podrían servirnos a la hora de evaluar si un hombre cualquiera,  podría ser catalogado como caballero. Recuerden, es su comportamiento y actitudes ante cualquier situación de la vida, incluído el trato que le de a la mujer, lo que nos llevará a denominarlo como se merece.


Actitudes elementales de un verdadero caballero:

1. Sabe respetar a TODAS las mujeres, sin importar si la conoce, si es una extraña, ni la edad, ni la relación social que tenga con ellas. Tiene principios y valores como la honestidad y la franqueza. Es incapaz de ofenderla o de propasarse  de alguna forma.

2. Un caballero, jamás agrede o maltrata a ninguna mujer (ni emocional ni física ni sexualmente). No miente, no exagera  y mucho menos es infiel. NO EJERCE LA VIOLENCIA.

Recuerden, un sujeto que agrede, que insulta, que amenaza, que es indiferente o indolente, hipócrita, infiel, violento o golpeador  no solo NO es  un caballero ni un verdadero hombre...es un vil patán, un mediocre y un cobarde.

3. Siempre deja hablar a la mujer, sabe escuchar. Es más importante escuchar; no solo por caballerosidad sino porque sabe que cada una de las palabras de una mujer encierra un secreto, una clave que tendrá que descifrar para llegar a su corazón.

4. No la ignora y mucho menos voltea a ver a otras mujeres en presencia de su acompañante. Tampoco hace comentarios "lascivos" de otras féminas.

5. Jamás habla mal de ninguna mujer. Ni siquiera de aquella que  fue su última relación amorosa. Es incapaz de expresarse mal de una fémina, evitando el lenguaje machista. Nunca pone en duda que las mujeres somos unas damas.

6. Se mueve en el subconsciente de la mujer. Es capaz de cubrir hasta su mas mínimo anhelo. No necesita que la mujer diga lo que quiere. Es capaz de leer el pensamiento y anticiparse a sus deseos.

7. Recuerda las fechas, los lugares y es puntual. Con eso demuestra que siempre está pensando en la mujer que tiene al lado, aunque tenga otras cosas que hacer.

8. Siempre piensa antes de hablar. Sabe que : "Una palabra es como una flecha, una vez que se dispara ya no se puede parar". Por supuesto que omitirá decir vulgaridades, menosprecios o pensamientos machistas o misóginos.

9. Nunca utiliza frases como: "¿Te vas a comer todo eso?", "Con ese vestido te ves gorda ", o  "¿Cuántos años tienes?".  Deben recordar que: "A una mujer no se le pregunta a dónde va, de dónde viene ni la edad que tiene".

10. Es paciente, no le interesa ganar una discusión. Es difícil saber cuándo abandonar un tema, incluso dándolo por perdido; sin embargo, un caballero lo hace sin que su orgullo se dañe en lo mas mínimo. Así demuestra su verdadera grandeza.

11. No pelea ni discute, no importa si es en público o en privado.  Contesta con elegancia, inteligencia y sin agresividad.

12. Siempre le abre la puerta a una mujer; le cede el asiento, le cede el paso, la ayuda a quitarse el abrigo, le retira la silla para que pueda sentarse o le ayuda a cargar cosas. El hecho de que lo haga no implica que las mujeres sean inferiores, sino que es educado y atento.

13. Se viste bien, perfumado, y nunca llega con las manos vacías. Hace de si mismo un regalo para la mujer. Seduce con su presencia como un cuadro antiguo. Graba en la retina de ella su imagen. Sabe que cuando lo evoque en el recuerdo saldrá favorecido.

14. Debe hablar en voz baja y con prudencia en lugares públicos.

15. Es puntual, pero cuando  sabe que va a llegar tarde a una cita, llama por teléfono para avisar.

16. No dice groserías, ni hace ademanes grotescos. La ecuanimidad y la prestancia son otros de sus grandes atributos.

17. Siempre debe utilizar las palabras mágicas: "por favor" y "gracias".

18. Jamás  habla mal de alguien y mucho menos  se burla o critica a otros.


19. Siempre acepta una disculpa y sabe ofrecerla cuando es necesario.

20. No arma escándalos por celos o por cualquier otro pretexto. Sabe hablar, escuchar y trata de solucionar cualquier  problema de forma razonada.

21. Invariablemente, va del lado exterior de la acera. No permite que la mujer que lo acompaña quede "desprotegida", exponiéndola a correr un riesgo en la orilla de la banqueta.

22. Cuando va a un restaurante, le cede  el lugar  a su acompañante de la mejor vista de todo el local. La hacer sentir cómoda y segura.

23. Después de un divorcio, se sigue encargando del sustento económico de sus hijos y cumple, honorablemente, con su ex esposa, sin que para ello se tenga que recurrir al juzgado.

24. Debe cumplir cabalmente con sus obligaciones, responsabilidades, compromisos y promesas que haya hecho.

25. Es cumplido, siempre paga sus deudas. Su honor es impecable.

26. Nunca habla del precio de las cosas:  el costo de su traje,  del vino que sirve, o de su auto nuevo; no pregunta a los demás sobre el precio o costo de lo material.

27. Jamás  se queja de su situación financiera ni  cuenta sus problemas económicos o existenciales.

28. Siempre apaga su teléfono móvil al entrar a una conferencia, clase, reunión o ceremonia. No habla gritando para que todo mundo voltée a verlo ni trata de llamar la atención.

29. Es incapaz de  aparcar en medio de la raya que marca cada lugar de estacionamiento, en espacios reservados para minusválidos u otros usos especiales. Abre la puerta con cuidado para no golpear el coche de al lado.

30. Si por cuestiones ajenas a él  llega tarde a una ceremonia o al teatro, espera el momento oportuno para entrar y trata de molestar lo menos posible a quienes se encuentran ya sentados.

31. Si no sabe  sobre algún tema, no trata de aparentar que lo domina. Sabe decir frases como: "No sé, no he leído ese libro", "No conozco ese autor" , "No he visto esa película", "Ignoro quién es ese escritor o político". Es decir, reconoce dignamente  sus limitaciones, aunque después debe preocuparse por investigar y cultivarse mejor.

32. En su trabajo, sabe comportarse socialmente, no queda mal con sus compañeros de trabajo ni con sus jefes.

Un caballero es, en definitiva, un hombre correcto, respetuoso y ecuánime en todo momento y en cualquier circunstancia.
Es todo lo contario a un patán , quienes se caracterizan por cobardes, agresivos, controladores, vulgares, desatentos, carentes de elegancia, orgullosos, infieles, mentirosos y  capaces de ofender y tratar mal a las mujeres.

Lo siento, lo intenté pero no pude evitarlo...
Pierce Brosnan vuelve a ser mi "hombre ideal", ahora como un ejemplar de  caballero moderno.

Retomando la pregunta inicial:

¿Existen en la actualidad, en la vida común, los hombres que tengan actitudes habituales como las señaladas anteriormente, mostrando  en su comportamiento que poseen atributos de caballerosidad?...Esa respuesta la tendrá cada una de ustedes..

No pretendo generalizar, pero en mi experiencia personal puedo decir que a lo largo de mi vida, sí he tenido la fortuna de haber tratado con verdaderos caballeros. Algunos amigos y compañeros de la Universidad y de mi etapa laboral pudieron mostrarme sus gestos naturales y espontáneos de "caballerosidad", sorprendiéndome por la gran educación, respeto y atención  hacia la mujer.

Sin embargo, hay otros hombres a los que, quizás, tengamos que recordarles alguna que otra actitud amable y atenta hacia nosotras. Pero por desgracia, también existen otros que son unos verdaderos patanes en potencia, y que tuve la desdicha de conocer y de tratar, padeciendo sus indeseables rasgos característicos.

La cuestión es saber elegir adecuadamente. Analiza bien al prospecto que tengas en puerta, no te dejes engañar. Muchos comienzan aparentando ser unos "reconocidos caballeros", utilizando ciertos encantos mientras consiguen lo que quieren. Pero no tardarán en dar a conocer su verdadera identidad. Si en verdad son caballeros no necesitan fingir, sus óptimas conductas emanarán con sinceridad. 

Aprende a reconocer entre un "digno caballero" y un "patán fingiendo"... a la primera señal que descubras que solo está actuando un burdo papel de película medieval...¡¡huye despavorida!!!

A estas alturas ya sabemos identificar a los machos, cobardes y patanes. Las diferencias que los distinguen de  los hombres seguros y de los verdaderos caballeros son abismales y notorias, siempre y cuando, permanezcamos  atentas y cuidadosas.



lunes, 3 de enero de 2011

Amor y Violencia



Hoy hablaré sobre algo que puede sonar absurdo, de dos sentimientos que se contraponen, pero que aparentemente, pueden complementarse, claro, patológicamente hablando: AMOR y VIOLENCIA.

La violencia de género es un fenómeno complejo que  en realidad  tiene que ver con los roles y expectativas de los sexos:

Hombres y mujeres no somos iguales, ya que hay características de nuestro cuerpo que nos diferencian tales como los órganos sexuales y las funciones hormonales. Desde que nacemos y comenzamos a relacionarnos con otras personas, aprendemos lo que se espera que hagan hombres y mujeres; es decir, los roles y estereotipos. A esto se le llama diferencias de género. Sin embargo, estas diferencias no deberían existir necesariamente. Por ejemplo, nos han enseñado que un niño juega con carritos y una mujer con muñecas; o bien, que en el noviazgo un hombre es el que debe de darle el anillo a la mujer y la mujer es la que decide si acepta o no...son cuestiones tradicionalistas y hasta culturales.

A partir de las diferencias de sexo se crean las diferencias socioculturales de género, y cuando nos relacionamos con base en estos roles y estereotipos se da la INEQUIDAD; es decir, las injusticias y desigualdades en cuanto a derechos y oportunidades. Cuando hay inequidad se corre el riesgo de vivir en una relación violenta.

Las expectativas creadas socialmente acerca del amor, son circunstancias que hemos aprendido y que pueden llevarnos a la violencia, y  pueden ser el motivo por el que muchas víctimas no dejan a sus parejas. A esto se le denomina: MITOS SOBRE EL AMOR. Las mujeres somos las más proclives a envolvernos en este tipo de "creencias amorosas", las del inexistente "príncipe azul".




Algunas de estas creencias se ven reflejadas en  frases tan simples como:
  • "Por amor debe soportarse todo" … (¿golpes e insultos también?)
  • "Hasta que la muerte nos separe" … (¿hasta que te mate a golpes te separarás de él?)
  • "Divorciarse es un pecado"… (no disfrutes la vida, en el paraíso te irá mejor)
  • "Amar es sufrir" … (si te pega sufres, ¿si sufres es por que hay amor?)
  • "El amor lo puede todo" … (¿podrás luchar contra  humillaciones, golpes, o insultos?... ¿eso es amor?)
El amor no es un error, es una necesidad y una característica del ser humano. El problema son estas creencias con las que crecemos generación tras generación, haciendo posible que el machismo impere con toda su fuerza y hasta la eternidad. 

Se dice que existen dos tipos de amor: amor romántico y amor nutriente, veamos cuál es la diferencia:

Amor Romántico:
Es el tipo de amor ideal, en el cual la persona amada es vista como perfecta y sin errores. En él existen celos y posesión; perdonar y olvidar se vuelve algo común, así como ceder con tal de no estar sola; sufrir es parte del amor romántico. Este tipo de amor es el más buscado y hemos aprendido que así debe ser cuando amamos. Sin embargo, este tipo de amor lleva a relaciones violentas, y crea expectativas poco realistas. Al enfrentar la realidad hay enojo y frustración, y con frecuencia, también hay violencia.

Por otra parte existe un tipo de amor en el que no hay violencia. Éste debería ser nuestra verdadera aspiración:

Amor Nutriente:
En este tipo de amor no existe violencia. Es el amor que deberíamos de aprender ya que en él nos interesa que nuestra pareja crezca, se desarrolle, y florezca; se busca la libertad, el espacio, el respeto mutuo y la confianza. Se trata de parejas capaces de aceptar los deseos del otro, que negocian, y llegan a acuerdos de lo que quieren y desean.

Los problemas en una relación de pareja son completamente normales ya que todas las personas somos diferentes: nos gustan cosas distintas, fuimos educados de maneras diversas, pensamos diferente, etc. Todas estas diferencias hacen que surjan problemas en nuestra relación, pero dichos problemas se pueden solucionar respetando las diferencias, platicando y negociando las posibles soluciones.

De esta manera se logran acuerdos y se toma la mejor decisión para los dos. Al solucionar sus problemas, las parejas demuestran el verdadero amor. Una pareja funcional no es la que no tiene diferencias sino la que los sabe solucionar; la que los sabe hablar.

Los celos no son actos de amor. Los celos y la posesividad son peligrosos porque aparentan ser normales, muchas veces son invisibles, y lo que pretenden es presionar para controlar a la otra persona…eso es violencia.

Algunas frases que implican celos son:

"Quédate conmigo porque te amo, no vayas con tus amigas."
"Te marco a tu celular a cada rato porque me preocupas y te extraño."
"No salgas ese vestido, mejor póntelo solo para mí".

Solo son algunas frases "inocentes" que llevan consigo toda una carga de machismo y de posesión. En la etapa de noviazgo, la inexperiencia y juventud de las mujeres, suelen llevarlas a verdaderas situaciones de peligro que son incapaces de reconocer, pues se ciegan y no saben diferenciar entre los sutiles métodos de manipulación para someterlas, relacionando  frases o actitudes con un amor de cuento de hadas.




El tema: Violencia en el noviazgo", lo trataré en otra entrada, dado que ha tomado un auge sumamente importante en los últimos años.

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