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domingo, 15 de octubre de 2017

¡FELICES 25 NATALIA!: 50 consejos a mi hija




Hace 25 años un suceso marcaría mi vida para siempre... 

¡me convertí en madre de una maravillosa nena!

En mis plenos 25 años tuve la dicha de dar a luz a Natalia, mi única hija, por cierto. 

Y es, precisamente, el próximo 25 de octubre,  cuando Natalia cumple  sus primeros 25 años…

Al parecer, este año el número 25 se convierte en un número clave en mi vida.

Pero es justamente este evento personal lo que hoy me motiva a escribir estas líneas.

Natalia antes de su primer año.
Para empezar, quiero expresar lo dichosa que me siento por ser la madre de Natalia.  Sin saberlo, aquel 25 de Octubre de 1992, la vida me daba un inmenso regalo, el cual recibí con cierto temor, pero a la larga ha sido mi principal motivación y mi más grande satisfacción.

Honestamente, nunca fui una hija excelente ni tampoco fui  la esposa ideal,  así que no aspiro a ser la madre perfecta como tampoco me esmero en ser un ejemplo a seguir, pero gracias a la energía positiva que mi hija me transmite día con día desde el día en que nació, intento ser, solamente,  la mejor versión de mi misma.

Admito que mi hija es, en muchos aspectos,  distinta a mi. Por ejemplo,  ella no es rebelde ni impulsiva, sabe escuchar, es comprensiva, tolerante y siempre se muestra amorosa ante la gente que la rodea. Tiene la habilidad  saber en qué momento debe guardar silencio, pero cuando habla, intenta hacerlo asertivamente.  Tiene  metas, sueños y, sobre todo,  determinación.  Es consciente de la época y del entorno que le tocó vivir,  y sabe que la única forma de conseguir sus objetivos es esforzándose, preparándose y trabajando arduamente.

Por otro lado, confieso que tiene ciertas características muy parecidas a su madre: es perceptiva, responsable, respetuosa,  compartida,  gentil e, invariablemente,  siempre tiene una sonrisa para regalar. Es agradecida, pero ha aprendido como yo, que no debe aceptar humillaciones por ningún favor o ayuda que reciba (en otras palabras, sabe que no debe confundir ser agradecida con ser doblegada).

Cabe mencionar que, como parte de la vida, Natalia ha tenido que aprender a lidiar con aquellos dolores que, muchas veces,  son necesarios experimentar, como cuando se trata de "soltar" y de cerrar ciclos. Enfrentar este tipo de procesos no ha sido fácil para ella, sobre todo, cuando se ha visto obligada a "soltar" vínculos, teóricamente, "irrompibles", como es el caso del lazo paterno. Recordemos que  su progenitor, hace poco más de 5 años, decidió romper con todo vínculo moral, emocional, sentimental.... y con todo lo que le implique un compromiso (moral y/o material) con su hija.

Reconozco que al principio, no fue fácil para ella aceptar la indiferencia de su "padre", pero contrario a lo que él pudiera creer, durante este tiempo, Natalia se ha fortalecido, ha crecido, ha madurado y ha salido adelante de forma resiliente.  A pesar de los obstáculos y las necesidades, ella NO LE HA PEDIDO ABSOLUTAMENTE NADA (él nunca podrá decir lo contrario), y ha tenido que aprender a resolver sus problemas de la mejor forma posible.... No lo ha necesitado de la forma en la que él cree… Todo lo opuesto,  esta dura experiencia en que  la insensibilidad y la indiferencia de su progenitor se han mantenido firmes,   a Natalia la han marcado en un sentido positivo, enriquecedor, de aprendizaje y de superación.

Después de todo, me apena pensar en él, en su pobreza mental y emocional; debe ser sumamente lastimoso y devastador darse cuenta, en algún momento de la vida, del  tiempo  y del amor que se perdió por culpa del egoísmo, del rencor, la avaricia y el desamor. Pero ese ya es un problema solo de él.

En fin.... mi hija  no es perfecta, como nadie lo somos, ella también tiene defectos, miedos, inseguridades y debilidades, pero es precisamente su imperfección el aliciente  que la motiva a esforzarse cada día más por ser mejor persona, mejor mujer, mejor ser humana. estas alturas de la vida, no tengo más recomendaciones ni enseñanzas que darle a mi hija, ahora le toca a ella aprender de sus propias experiencias y seguir el camino que ella elija. Solo quiero decirle:

Naty, sigue construyéndote como hasta ahora. Nunca abandones la maravillosa actitud que muestras hacia la vida, y quien te diga lo contrario sobre tu actitud, no tiene idea de quién eres  ni  lo que has tenido que padecer. El camino que llevas recorrido lo has avanzado tú sola ¿quién demonios puede hablar, bien o mal,  sobre tu actitud si no te ha acompañado realmente?  

En fin, hoy, además, quiero reforzar y compartir algunos consejos, sugerencias o ideas que a través del tiempo he tratado de inculcarle a Natalia. Quiero plasmarlos aquí para que no los olvide (aunque será su decisión si quiere seguir tomándolos  en cuenta o no). Aunque ya está en edad de saber qué hacer o no con su vida, me gustaría que recordara, de vez en cuando,  lo que durante estos 25 años le he repetido una y otra vez. Estas sugerencias están basadas, principalmente en experiencias propias, errores que yo cometí y en cosas y situaciones que vemos todos los día, así que aquí están....

50 consejos, sugerencias o recomendaciones 
(llámales como quieras):

1 Sé digna.Una persona digna es aquella que sabe enfrentar con altura y con tolerancia las situaciones en la vida, y sobre todo sabe hacerse responsable de sus actos y palabras. No permite humillaciones ni que la infravaloren. Ser digna o digno es inherente de todo ser humano que es capaz de actuar de forma libre, tomando buenas decisiones  y haciendo respetar sus valores y los de los demás.

Como mujer, la dignidad debe estar por encima de todo.

2 Sé honesta contigo misma. Siempre lo he dicho, la honestidad empieza con una misma. Si hay alguien a quien no podemos engañar es a nuestra consciencia.

3 Sé coherente. Hay que ser congruente con lo que se piensa, se dice y se hace. Debemos  actuar de acuerdo a lo que somos. De otra forma serías hipócrita o poco confiable.

4 Acéptate tal y como eres, con virtudes y defectos, con tus capacidades y limitaciones. Sé tú misma siempre, no cambies por nadie, solo hazlo si tú quieres hacerlo.  ¡VALÓRATE!

5 Sé autosuficiente, tanto emocional como económicamente. Si dependes de alguien, tendrás que soportar cuando te lo echen en cara, por eso, lucha para que nunca dependas de nadie. No dejes de trabajar, de emprender, de tener tus propios ingresos, pero sobre todo, lucha por tu independencia  emocional. La gente suele pensar que: "El que paga manda" y eso les da derecho a exigir

6 Que nadie te controle ni permitas que nadie te humille bajo ninguna circunstancia.

7 No olvides el autocuidado. Este es un punto fundamental que implica quererse y valorarse. Cuida tu salud mental, emocional y física. Protege tu salud, tu dignidad y tu integridad.  

8 Levántate las veces que sean necesarias.  Se vale caer, equivocarse y cometer errores, peo siempre ten presente que, pase lo que pase, debes seguir adelante con la frente en alto... así que levántate y anda

9 No te ates a nadie. No dejes que te aprisionen o que corten tus alas…

10 Alza tu voz para ser escuchada y visibilizarte. En esta sociedad, las mujeres tenemos que hacernos notar y luchar por todo. NUNCA TE DES POR VENCIDA.

11 Nunca te sientas culpable por nada. Todos cometemos errores, y es grandioso saber reconocer cuando nos equivocamos, pero sin culpas.  Lo que  jamás debes permitir es sentirte culpable por los errores de otros.

12 No te enamores ni  creas en el amor romántico. Recuerda lo que decía mi abuela: “Aprende a querer con la cabeza, no con el corazón” Tal vez muchas personas no entiendan o no compartan esta sugerencia, pero entonces podrás aplicar la siguiente:

13 Que no te importe ni te defina lo que los demás piensen u opinen de ti. 
(Aplícala cada vez que sea necesario).

14 La felicidad solo depende de ti, de nadie más. Búscala en cada cosa que hagas.

15 Recuerda que el respeto es la clave de todas las relaciones sanas: trabajo, familia, amistades, sociedad, pareja….. Respeta y enseña a los demás que deben tratarte con respeto.

16 Ningún hombre será  la respuesta o la salida a tus dudas, a tus miedos, a tus necesidades…. TÚ ERES LA ÚNICA QUE PUEDE RESCATARTE.

17 Disfruta de la soledad. No necesitas complementos ni medias naranjas. No temas a la soledad, la mayoría de la gente tiene miedo a estar consigo misma, pero en realidad es una oportunidad para conocernos mejor  y, si sabemos aprovecharla, podemos gozarla al máximo .

18 No supliques ni ruegues la atención, el amor ni el cariño de nadie. Quien te quiera te lo demostrará con hechos.  No necesitarás pedir nada.

19 Elige bien a  las personas  con las que te rodeas, desde amistades hasta una pareja en dado momento. Tomate el tiempo necesario, pero aprende a elegir y a desechar.

20 Aprende a alejarte de todo lo que te cause daño. No te conformes ni te resignes con situaciones o relaciones mediocres o dañinas. Mereces lo mejor.

21 Nunca llores por una decepción amorosa. Mucho menos te culpes o te cuestiones qué hiciste mal. Si alguien no te valora, simplemente aléjate a las primeras señales y sigue tu camino. No retrocedas.

22 Recuerda que todo tiene consecuencias. Cualquier decisión que tomes generará una reacción automática. Aprende a enfrentar con valor cada consecuencia de tus actos.

23 De la misma forma, muchas veces la vida nos presenta situaciones que no dependen de nuestra voluntad o decisión, simplemente aparecen y hay que enfrentarlos con la mejor actitud.

24 Defiende tus derechos asertivamente. Nunca dejes de informarte sobre tus derechos en cualquier entorno y la forma de ejercerlos y defenderlos.

25 Prepárate constantemente en los ámbitos que requieras o que te gusten. Lee y toma  cursos que te hagan crecer en cualquier aspecto.

26 Sé empática y solidaría con otras mujeres y con sus causas. No juzgues a las de tu propio género. 

27 NO esperes nada de nadie.  Lamentablemente ya lo has comprobado… Muchas veces la gente, cercano o no, no responde (o respondemos) como esperamos. Y no es que sean malos, simplemente, así somos los humanos. Por eso, nunca debes confiar en que un tercero te ayude o resuelva un problema tuyo. TÚ DEBES HACERLO POR TI MISMA.

28 Sé agradecida, porque el agradecimiento es la memoria del corazón,  pero nunca te arrastres ni te humilles ante nadie a cambio de ningún favor.  A quien tenga la osadía de llamarte “malagradecida” regálale la grandeza de tu indiferencia (aplicar punto No. 13), porque solo intenta ofenderte a través de la calumnia.

29 Si puedes ayudar a alguien, hazlo, pero nunca esperes nada a cambio, mucho menos esperes un eterno agradecimiento, porque eso sería egocentrismo. La persona que  ayuda debe agradecer a la vida poder tener la posibilidad de ofrecerla sin esperar retribución alguna.

30 Aprende a que todo tiene un tiempo.  Trata siempre de cerrar ciclos de la mejor forma posible y no te aferres a un pasado.

31 Perdonar o no es subjetivo. Si puedes, perdona, pero nunca olvides el daño que te hicieron para que no cometas el error de volver a confiar en quien no debes,  tampoco olvides para o volver a repetir conductas que te perjudiquen. Si perdonas a alguien que te ofendió o lastimó, es tú decisión, pero  nunca olvides lo que te hicieron… perdonar no es olvidar.  No te arriesgues. Tampoco guardes rencor, simplemente supera y avanza.

32 Goza lo que tienes, vive el presente. No añores lo que no tienes o lo que has perdido. La vida da muchas vuelta, a veces te quita, a veces te da, pero todo fluye incansablemente…

33 Sé auténtica. Nunca pierdas tu sonrisa, tu espontaneidad ni tu esencia

34 Vales lo mismo que cualquier otra persona, ni más ni menos…  Sentirse más que otro (a) es soberbia, es narcisismo y es muestra de falta de autoestima.  Sentirse menos también es el reflejo de una autoestima nula, e implica permitir todo tipo de vejaciones. NADIE que te haga sentir inferior es culpable, la culpable serías tú por permitírlo.

35 Que nadie, nunca, te silencie….

36 Y sí, eres hermosa por dentro y por fuera… quien te haga sentir lo contrario, debe estar lejos de tu alcance. (Aplica punto 13)

37 Valora a quien te respeta y te valora. Mantén cerca de ti a la gente que te lo demuestre con hechos y aléjate de quien te haga sentir incómoda, infravalorada o no te respete.

38 Recuerda que la familia es la de sangre, y aquella que eliges.  La gente que te quiera no le importará si lleva tu sangre o no; como tampoco le importará a la gente que no te quiera.

39 No cometas mis errores. NO LOS REPITAS.  Lo ideal sería que no cometieras ninguno, pero como es posible, entonces planea tu vida de tal forma que pienses las cosas 2, 3 5, 100 o las veces que sean necesarias y si aun así fallas o cometes algún error, recuerda afrontar valientemente las consecuencias.

40 No aspires a ser como alguien más. Sé tú misma. Construye tu camino y tu vida basándote en tus metas, en tus capacidades, en tus ideales, en tus fortalezas y no te bases en las expectativas de otros. Avanza paso a paso y solo así podrás alcanzar lo que te propongas. Recuerda que  para llegar a algún lado, no debes correr, lo mejor es  caminar cautelosamente.  

41 No olvides la importancia de saber escuchar, y nunca dejes de tener  la valentía de hablar. Muchas veces las desavenencias se generan por no escuchar o no hablar. Pero también por o ser claros o por no tener  la valentía de sostener algo que se dijo. APRENDE a ser clara, objetiva pero sobre todo asertiva.

42 Pon límites y defiende tu individualidad ante cualquier persona o situación.

43 No digas “te quiero” a cualquiera ni por cualquier pretexto. Aprende a darle valor a esa breve pero profunda frase.

44 Aprende a distinguir y a controlar tus emociones y sentimientos, no te dejes llevar por ninguno. Sé cautelosa emocional por bien tuyo. 

45 No te aferres a nada, ni a personas ni situaciones ni cosas. Todo es pasajero, sobre todo, las cosas materiales...  Por cierto, no olvides que los bienes sirven para remediar los males, así que nunca dudes en usar lo poco o mucho que tengas cuando tengas que enfrentar una urgencia. 

46 Rompe con los estigmas, estereotipos y  creencias sociales, así como con los malos hábitos y enseñanzas  que sientas que te dañan, que te causan heridas emocionales y con todo aquello que no te sirva para avanzar.

47 NUNCA prometas lo que no vas a poder o querer cumplir. De ser posible, trata de cumplir tus promesas, compromisos o tratos, pero si por alguna razón no puedes o no quieres hacerlo, ten la decencia y la valentía de hablar claro. Siempre tendrás el derecho de saber  a quién, cómo y cuándo cumplir (o no) una promesa o un trato. Se vale arrepentirse, pero siempre hablando de frente.

48 Si algún dia tienes hijas y/o hijos, te pido de la manera más atenta que los eduques,  a todas y todos, por igual, en un ambiente de amor, de respeto y en equidad, sin importar sus diferencias, la afinidad que sientas por algun@ de ell@s ni  porque alguno te brinde más apoyo que otro. NUNCA HAGAS DIFERENCIAS ENTRE TUS HIJO@S, ni impongas nunca a un@ sobre otr@, ni generes rivalidades ni resentimientos injustificados entre ell@s, porque eso hablará más de ti como madre que de ellos.... Serás madre de los hij@s que tú elijas, así que evita demostrar preferencias o inclinación por algun@. Nada justifica que lastimes a un hijo por el hecho de no congeniar, porque sea diferente, porque no sea como tú quieres o porque no te apoye de la forma que esperas.

49 NO DEJES DE CONSTRUIRTE...
         No dejes de aprender...
         No olvides que tú eres lo más importante de tu vida.


50 Siempre habrá alguna recomendación o consejo que falte, así que este último lo dejo abierto...



Natalia... 

Hay una frase que dice: 
"Tus fallas y defectos como hijo, son mi fracaso como padre"

Por más que te observo, te analizo y te gozo,  por ningún lado detecto defectos en tí que me hagan sentir fracasada, y aunque estoy muy consciente de no haber sido nunca una madre perfecta (ni siquiera algo cercano a eso), te consta que siempre he reconocido, abiertamente,  todas mis fallas, sin miedo a que me juzgues o me condenes. 

Debes saber que eres el mejor regalo que la vida pudo darme; has sido una hija maravillosa a la que amo con todo mi corazón.  

Y quiero que recuerdes que te admiro como mujer, esa mujer en la que te has convertido, la de una generación nueva, con ideas y metas auténticas, constructivas y anhelantes.

¡¡FELICES 25 Natalia!!
Tu mamá que te ama...
 Sara.


((( )))

jueves, 18 de mayo de 2017

¡MIS 50 AÑOS!: 13 razones para darles la bienvenida





Recuerdo que cuando era niña, digamos que desde los 7 años hasta mi adolescencia, solía pensar que las personas a partir de los 30 años ya eran “viejas” (sí, una idea infantil o muy absurda). En esos tiempos veía taaaan lejano llegar a esa edad, que me parecía que nunca iba a cumplirlos.

Sin embargo, cuando cumplí los 30, me pareció haberlos alcanzado demasiado rápido…


A los 30 yo ya tenía casi 6 años de casada; una hija de 5; me dedicaba 100% a mi hogar, a mi marido y al cuidado y desarrollo de mi hija y de mi entorno familiar. Éramos una familia “convencional”, con metas, con sueños, y con problemas para salir adelante, sobre todo en el aspecto económico. Vivía en mi “mundo perfecto”, creyendo que esa vida (en la que muchas veces la violencia estuvo presente), era la ideal. Era la vida que yo había visto en mi infancia y que, por lo tanto, era la que debía vivir y salvaguardar a costa de todo. Mi marido y mi hija eran mi única prioridad.


Y fue justo a mis 30 cuando él un día se quedó sin trabajo. Inesperadamente fue despedido, al grado que de la noche a la mañana nos vimos sin ninguna clase de ingresos y con la responsabilidad de subsistir y de sacar adelante las deudas, pero principalmente a nuestra pequeña hija. Sí, fue una época bastante difícil, pues él ya no era ningún jovencito, por lo que tardó mucho tiempo para conseguir un nuevo empleo. 

...Y ante tantos problemas, presiones y pendientes por resolver en aquella época, mis 30's  pasaron inadvertidos. Ni siquiera los noté. No obstante, como suele suceder, pudimos superar esa etapa (como otras más que subsiguieron).  De esta forma, el tiempo pasó, pasó, pasó… 

...  y el próximo domingo 21 de mayo cumpliré 50 años (¡medio siglo de vida!)


¿Cómo se fue el tiempo tan rápido? En retrospectiva, al unir los puntos de mi historia, y analizando todo con la mayor ecuanimidad posible, concluyo que esta ocasión no es motivo para reir, llorar y mucho menos para angustiarme (o tal vez sí haga un poco de todo, siempre y cuando no me estanque en un solo estado de ánimo), lo importante es reconocer que, después de todo,  estoy en el punto exacto  donde debo estar. 

Confieso que nunca había planeado, ni tampoco imaginé, la vida que tendría ni que me encontraría justo en este punto, pues nunca fui de esas personas que “planean” o trazan su vida con objetivos claros y específicos… no, yo siempre me dejé llevar por donde la vida me mostrara un camino. Por ejemplo, cuando terminé la preparatoria, decidí estudiar una carrera universitaria, la cual duró cuatro años, después me titulé y...  prácticamente nunca me dediqué a ella, ¿por qué? porque un día el “amor” se atravesó en mi vida y, casi sin pensarlo, opté por unirme a quien idealicé como “mi compañero de vida”, así que dejé todo lo demás a un lado y prometí, ante todas las leyes terrenales y divinas, que me dedicaría en cuerpo, alma, espíritu y mente a la vida conyugal, la cual, en ese momento, era el sinónimo de mi felicidad.. ¡Qué cursi e ilusa!


Esa decisión que tomé a mis 24 años, me fue llevando a una vida que poco a poco fui descubriendo, al fin y al cabo, nadie sabe qué le espera ni tampoco cómo es la vida junto a alguien; eso se va descubriendo a través de vivir cosas buenas y malas, con experiencias, con alegrías y tristezas, con mentiras y revelaciones, con despedidas, bienvenidas, abandonos, y todo tipo de vivencias que, innegablemente, todas las personas experimentamos en nuestras vidas. 


De la misma forma, a los 43 años y tras una vida conyugal de casi 20 años, un día decidí que ya no quería vivir así, pues me di cuenta que realmente no era feliz.  Abrí  los ojos y fue como si despertara de un largo letargo... fue entonces cuando pude darme cuenta que debía romper cuanto antes con esa relación que lentamente me destruía. 

... ¿Para qué continuar en un matrimonio donde la mayoría del tiempo me encontraba asustada, molesta, o sintiéndome culpable? ¿Para qué quedarme con alguien a quien tenia que  pedirle permiso (o perdón) por cualquier cosa? ¿Por qué estar con una pareja que tomaba el papel de juez y verdugo en lugar de ser un compañero de vida? ¿Por qué no lograba sentirme libre de decidir sobre mi vestimenta o de comer  lo que se me antojara sin tener que solicitar la aprobación del "verdugo"? No, definitivamente esa no era la vida que yo (y creo que nadie) desea. Así que me fui y rompí con esa vida para siempre, dejando las “comodidades”, mis cosas personales, muchos recuerdos, sueños sin cumplir, promesas que nunca se realizaron y sobre todo, dejando gran parte de mi dignidad, la cual fue lo primero que luché por recuperar en cuanto crucé la puerta. 





Y hoy estoy aquí, a punto de convertirme en una orgullosa "cincuentona"… ¿cómo es que llegué a ellos tan rápido? ¿cómo es que he envejecido sin darme cuenta? ¿qué tantos cambios ha tenido mi vida? ¿soy feliz? ¿espero hacer algo trascendental para mi futuro? ¿quiero cambiar algo? Pero la pregunta más importante para mí es: ¿qué he aprendido en todo este tiempo? Muchas preguntas que, a estas alturas, ya no requieren de gran reflexión. 

Y por eso hoy quiero compartir algunos de mis aprendizajes,  las expectativas que pudiera tener en mi medio siglo de vida y, principalmente, las razones por las que espero con ansias mis 50 años. 

Siendo así...


Quiero dar la más cordial y feliz bienvenida a mis 50 años, porque....


1) ...hoy soy capaz de analizar antes de decidir.

Definitivamente ya no dejo que la vida me lleve sin pensar a ningún lado, pero sí espero que la vida me muestre un poco del camino antes de tomar cualquier decisión. 



2) ...ahora sé quién soy, lo que quiero y, sobre todo,  lo que no quiero.

No puedo afirmar que en estos 50 años he sido completamente feliz, de ninguna manera. Estoy convencida que la vida está llena de emociones y sensaciones, buenas y malas, y mi historia no es la excepción. Desde mi infancia hasta el dia de hoy he experimentado situaciones de todo tipo, incluyendo momentos dolorosos y de sufrimiento; he sentido el rechazo,  los fracasos, las traiciones, el miedo, el abandono, el abuso, la injusticia, entre otras cosas, pero entiendo que todo ha sido necesario para poder conocer también las alegrías, la felicidad, los éxitos, la solidaridad, la lealtad, la fortaleza, la persistencia, y, además,  el invaluable valor de la dignidad.  

Es cierto que hay cosas en la vida que no podemos elegir ni controlar, pero hay otras que sí, y es en esas donde trato de enfocarme.  Todo lo vivido, me ha enseñado que no hay nada más importante que vivir el presente, sin miedo a ser como yo soy, le parezca a quien le parezca. 



3) ...aprendí a quererme y a valorarme a costa de todo

Sin duda alguna,  lo más importante que he aprendido con cada una de las experiencias vividas, es a quererme y a valorarme. No, no ha sido fácil, ya que fortalecer la  autoestima requiere de un trabajo arduo, disciplinado y constante. Es un compromiso con una misma, que una vez comenzado, no puede ser postergado ni minimizado.  

Amarse a una misma no tiene fecha límite, es algo que debemos hacer siempre, en todo momento y a costa de lo que sea. 


4) ...soy capaz de poner límites y si la gente se aleja, entonces....¡que se vaya!

Cuando una aprende a amarse a si misma, en automático, se aprende a poner límites y a no permitir cosas, situaciones o actitudes que, quizás,  antes solían pasarse por alto porque parecían cosas “inofensivos” o "irrelevantes",  o bien, porque cuando no se tiene autoestima,  todo se tolera. Irónicamente,  mucha gente (cercana o no), no acepta que uno cambie y mucho menos que se le pongan límites, y cuando notan un ligero cambio en nuestro comportamiento, creen que una exagera y piensan:  "ya se volvió una delicada", "qué payasa", "Uuuuyyy, qué sensible" o nos tachan  de arrogantes. Ante este cambio, algunos deciden alejarse (no soportan vernos fuertes), o tratan de hacer sentirnos culpables y dicen: - “Está loca, quien sabe qué le pasa”-. 

Es lamentable, pero el alejamiento, la culpa y la indiferencia (hasta de aquellos que creí incondicionales alguna vez), son los costos que he tenido que pagar desde que aprendí a valorarme, a defender mi dignidad y a poner límites.  Este aprendizaje ha sido doloroso, pero ha valido la pena.... 


5) ... a esta edad, ya no duele tanto el desapego

Durante estos 50 años he  vivido momentos realmente difíciles, muchas veces creyendo que determinadas personas se quedarían junto a mi dándome apoyo incondicional, sin embargo la vida se encargó de darme algunas sorpresas desagradables... me mostró que no siempre se debe confiar ciegamente en las personas, pues siempre habrá quienes nos den la espalda. Al principio duele, pero sirve  para aprender a soltar, a dejar ir y a respetar las decisiones de los demás. 

Nadie está obligado a quedarse ni a apoyar a alguien, así que respeto a quienes se alejan, y  acojo con calidez y agradecimiento a quienes permanecen a mi lado, siempre y cuando la aceptación, el respeto y la confianza prevalezcan.  


6) ...entiendo que se debe vivir sin esperar nada 

Reconozco que no persigo nada trascendental ni espero dejar mi huella en nadie, solo quiero vivir lo que tenga que vivir, no importa cuánto tiempo, pero quiero hacerlo siendo como soy, disfrutando cada cosa que hago y enfrentando cualquier adversidad con la mayor fuerza, ecuanimidad y valor posibles. 




7) ... aprovecho el presente sin olvidar agradecer al pasado


No cambiaría nada a mi vida; al contrario, adoro la simplicidad, la transparencia, la sencillez y hasta las carencias con las que vivo. Hoy puedo afirmar: Vivo como quiero (y como puedo) vivir. Si quisiera tener lujos, viajes y/o romances, me enfocaría en obtenerlos, pero me perdería de las cosas tan simples que hoy por hoy llenan mi ser, como mi libertad, mi paz, mis ideales, mi tiempo para escribir y para interactuar con otras mujeres, así como del tiempo que ocupo para trabajar en esta causa en la que me inicié hace 7 años, y por mi sueño de crear una gran red de apoyo y de contención a través de nuestra asociación civil, y de otras cosas más que motivan mi existencia. 

Mis errores me han hecho lo que soy ahora, mis fracasos han forjado a la mujer que soy,  así que no, definitivamente no cambio nada de lo que hoy soy y hago....



8) ... amo  y disfruto lo más querido

Algo que deseo seguir fomentando indefinidamente, es el tiempo y las experiencias compartidas con mi hija. Ella es una de las razones principales que alimentan mi dia a dia. Ver cómo se desarrolla y madura cada día en todos sus ámbitos es muy gratificante y maravilloso. Orgullosamente soy testigo de cómo ha crecido y se ha fortalecido tanto como mujer, como trabajadora, como profesional, como persona y como ser humano. No ha sido fácil para ella, pero ha aprendido (como la mayoría de las mujeres), que debe luchar con todas sus fuerzas para conseguir lo que anhela. Que no debe depender ni esperar nada de nadie, porque que al final solo se tiene a ella misma. 

Además, es una luchadora y defensora de la igualdad de género, lo que la hace aún más persistente y resistente. Sé que si sigue por ese camino, más pronto de lo que ella imagina, podrá cumplir alguno de sus tantos sueños....



9) ... aprendí que la "soledad"es una etapa  necesaria para el auto conocimiento...¡y además  la disfruto!

No creo en el amor eterno de pareja (al menos en mi caso). Reconozco que he aprendido a conocerme tanto que ya no soy capaz de encajar en esa idea de lo que es el “amor” -casi siempre mal entendido- como posesión, dependencia, anulación, sometimiento o “eternamente juntos”. 

Hoy lucho por conservar mi libertad, la que tanto trabajo me costó conquistar.


10) ... recuerdo  y agradezco mis raíces


No hay cumpleaños sin agradecimientos. Aunque nunca he dejado de reconocerlo, hoy agradezco muy especialmente a mis padres, porque a pesar de muchas cosas, formaron una familia en la que pude crecer y desarrollarme. 

Hago una mención especial a mi madre, quien como muchas otras madres, dedicó su vida a su hogar, a sus hijas y a darnos el mejor ejemplo que pudo; pero más que nada agradezco su voluntad por levantarme cada vez que caí, por enseñarme que a pesar de todo, la frente siempre debe mantenerse en alto; por mostrarse siempre fuerte y por darme su apoyo cada vez que ella supo que lo necesitaba.  Gracias mamá, por todo lo que me enseñaste.

Pero también, agradezco a todas y cada una de las personas, hombres y mujeres, que se han cruzado por mi camino durante estos 50 años... no importa el tiempo ni las circunstancias por las que hayamos coincidido, simplemente les digo ¡¡GRACIAS!! porque de una u otra forma, formaron parte de una etapa en la que contribuyeron para forjar mi caracter, mi fuerza y en la mujer que soy ahora.


11) ... a estas alturas entiendo que el auto-cuidado cada vez es más importante 

En cuanto a mi salud se refiere, estoy pasando por esa etapa que, aún hoy en día, es considerada por muchas personas (incluyendo mujeres) como algo "siniestro" o "vergonzoso": la menopausia. Y lo digo abiertamente,  desde hace algunos meses comencé con los síntomas que reflejan el cesamiento de aquello que por años me quejé: la regla. Y aunque confieso que esos molestos "cambios hormonales" realmente no los he sentido de forma emocional, solo físicamente, tengo que ser controlada con medicamentos especializados y debo ser revisada periódicamente por mi ginecólogo debido a posibles problemas con mi matriz y con mis glándulas mamarias. 

-"Ya llegaste a esa edad de..."- fue la frase con la que mi médico comenzó a explicarme esta nueva etapa que debo atravesar .  Y sí, sé que este tipo de cosas son naturales, fisiológicas, que se dan con el tiempo  y que cada quien presenta sus propios síntomas y complicaciones, por eso deseo ver esta nueva fase como un paso al cambio y a la evolución,  y no como algo deprimente, porque sea lo que sea, estoy consciente de que soy humana (y que soy mujer) y que nadie tiene la salud ni la vida garantizadas, así que me atengo a lo que venga, mientras tanto como sanamente, hago ejercicio, acudo a mis citas y disfruto el presente.



12) ... simplemente,  no me importa lo que piensen o digan de mi

Y así como con la edad, se presenta la menopausia, los cambios físicos son más que evidentes. Afortunadamente nunca he querido aparentar lo que no soy, y nunca he sido una mujer que se preocupe por lo que los demás piensen o digan de mi, simplemente me he dedicado a vivir cada una de mis etapas de la forma en que he podido. Reconozco que jamás me cuidé de las estrías (esas que salen con el embarazo), ni me cuidé para prevenir la flacidez. Tampoco  hice (ni hago nada)  por retardar los efectos de las arrugas, ni de la resequedad de la piel o del cabello, así que no me quita el sueño saber cómo me ven los demás. 

Lo único que me importa es cómo me siento yo, cómo me gusta verme para mi, quiero sentirme cómoda, fresca, o dependiendo de mi estado de ánimo... si para los demás me veo bien, mal, ridícula o descuidada, no es algo que me importe. Es a esta edad cuando me he atrevido a hacer más cosas que antes (como cuando aprendí Pole-Fitness o cuando tuve que hablar frente a una cámara  por primera vez), lo cual, finalmente,  ha sido muy gratificante.




13) ... ¡estoy lista para cometer nuevos errores!

La vida no termina aquí, ni en ninguna edad en especial; termina cuando dejamos de existir, de soñar, de aprender, de sentir, de amar. Mientras sigamos en este plano, somos vulnerables a todo, y por lo tanto, algunas veces volveremos a equivocarnos. La diferencia es que ahora los errores, fracasos o fallas,  parecen menos azarosos.

En el transcurso de  mi vida he empezado tantas veces desde cero, que si hoy tuviera que volver a hacerlo, con gusto y entusiasmo me levantaría de mi silla y empezaría a planear la forma de hacerlo. Sí, sigo teniendo miedos, preocupaciones y dudas, pero hoy cuento con la experiencia y la fuerza para enfrentarme a lo que sea (o al menos, esa es mi intención), y por tanto, puedo decir con toda confianza y seguridad: ¡aquí estoy!



Finalmente, solo me resta decir: 





... ¡a festejarlos!



((()))


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