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domingo, 4 de diciembre de 2011

¡UBICA A TU VERDUGO!: 8 tipos de misóginos



La fortaleza de un hombre



La fortaleza de un hombre no está en el ancho de sus hombros...
está en el tamaño de sus brazos cuando abrazan.

La fortaleza de un hombre no está en lo profundo del tono de su voz...
está en la gentileza que usa en sus palabras.

La fortaleza de un hombre no está en la cantidad de amigos que tiene...
está en lo buen amigo que se vuelve de sus hijos.

La fortaleza de un hombre no está en su cabello o su pecho...
está en su corazón.

La fortaleza de un hombre no está en lo duro que puede golpear...
está en lo cuidadoso de sus caricias.

La fortaleza de un hombre no está en el peso que pueda levantar... 

está en las cargas que pueda llevar a cuestas.

La fortaleza de un hombre no está en las mujeres que ha amado...
está en poder ser verdaderamente de una sola mujer.

La fortaleza de un hombre no está en creer que todo lo puede…
está en reconocer que sin Dios, nada sería posible.


…Anónimo



Ya hemos hablado en entradas anteriores sobre las características generales de un misógino, de las formas que utiliza para seducir a sus víctimas, así como de las señales de alerta que emite, las cuales nos sirven a nosotras las mujeres para poder detectarlo a tiempo, y así, alejarnos de inmediato…antes de que nos cause daño.


En esta ocasión, volveré a enfatizar sobre el tema de la misoginia, haciendo la clara diferencia que existe entre este término y el machismo. No debemos confundirlos. Del mismo modo, expondré una clasificación de hombres misóginos, desde el punto de vista de una reconocida autora, quien elaboró una pequeña lista, basándose en una serie de atributos y diferencias, que catalogan a los tipos misóginos en varias clases.


Para comenzar es necesario recordar que:


El misógino se define, en pocas palabras, como aquél que odia a las mujeres…


Resulta irónico, pero muy a su pesar, un misógino depende de las mujeres irremediablemente; las necesita para poder odiar, para poder desatar su furia y su rechazo. Es una psicología tan complicada como contradictoria: "te necesito porque te odio” o también “te odio porque te necesito"


Por consiguiente, ¿A los misóginos se les olvidará que son hijos de una mujer? o, ¿será por eso que son misóginos?, ¿Se nace así o aprendieron a odiar al sexo femenino  con el transcurso del tiempo, por las experiencias de vida o por simple gusto? Si se nace, ¿es entonces genético? Y si con la vida se han vuelto misóginos, ¿cuál fue la causa?, ¿Por qué los hombres se vuelven misóginos? ¿Por represión sexual?, ¿Porque tuvieron una madre demasiado dominante? o, ¿por temor al poder de las mujeres?... ¿Cuántas categorías de misóginos existen (si es que se pueden clasificar de alguna manera)?


Misoginia y machismo: No significan lo mismo
Comúnmente se confunde a la misoginia con una forma extrema de machismo.


La misoginia no consiste en ser partidario del predominio del hombre sobre la mujer, sino en pensar que el hombre debe liberarse de cualquier tipo de dependencia del género femenino. La mujer, y como consecuencia la concepción y la familia, son consideradas como aberrantes y rechazables, o en todo caso, tal vez buenas o necesarias para otros, pero no para un misógino.


El machismo nace de la convicción de que las mujeres son inferiores y están obligadas a ser como quieren los hombres, y a prestarles a ellos servidumbre doméstica y sexual. Funciona con mecanismos como la marginación, la cosificación, el hostigamiento y el maltrato, frecuentemente con el disfraz de la benevolencia y hasta del afecto. Para el paternalismo, las mujeres son incapaces de racionalidad, dependientes, débiles y sumisas por naturaleza, y por ello están obligadas a ser delicadas, abnegadas y necesitadas de protección y alabanza (Melchor Ocampo hizo de estos prejuicios, funciones laicas de Estado, paralelas a las de la Iglesia).


La misoginia es conjugación de temor y odio a las mujeres, traducida en diversas formas, sutiles o brutales, de inferiorización, ridiculización, exclusión y violencia. Este poderío patriarcal también lo ejercen algunas mujeres sumisas. Se funda en la certeza de que sólo los hombres podemos ser plenos y normales, mientras que ellas son incompletas, extrañas, anormales, diferentes y por lo tanto inferiores y peligrosas.


Admitámoslo, no hay nada más triste que un hombre que se dice inteligente, sea misógino.


El misógino considera ciertos todos los defectos que desde el púlpito, la escuela y la tv se le adjudican a las mujeres, y les reprocha que ninguna posea todas las virtudes que la religión (cualquiera que sea), el Estado y la tradición (estereotipos) establecen que son de ellas por determinación divina o genómica.

¿Para qué necesita un misógino a una mujer?
La necesita por dos razones primordiales:

* Para agredirla, para lastimarla y para cobrarle su sola existencia.


* Para castigarla y hacerle sentir que es un ser despreciable.



El misógino no elige una serie de mujeres, solo busca una para enseñarle quién es quién en la vida.


La vida con un misógino siempre engendra violencia, acoso y también un gran sufrimiento y dolor. En su mayor expresión y patología son aquellos que acaban por estar violentando y asesinando a las mujeres, en casos extremos, pero que continuamente observamos en muchas partes del mundo.

Pero vayamos a la vida de todos los días. Los misóginos están al acecho de dar muerte a todo lo que a la pareja le de placer. No importa si es ir al cine, ver una puesta de sol, salir de vacaciones o pasear al perro. Lo importante es matar el goce, el deseo y las ganas de vivir. Por supuesto que las mujeres de los misóginos siempre se encuentran o al borde de la locura o rayando el estrés, la depresión, la ansiedad y un gran temor y pánico frente a las reacciones de su desgraciado amor.


Los hombres misóginos son los que se caracterizan e insisten en mantener a “su mujer” bajo su autoridad, control y protección.


Este tipo de hombres por lo general no aceptan la superioridad intelectual de su pareja, disfrutan enormemente haciendo llorar a una mujer, y se sienten plenamente halagados y hacen alarde cuando sus compañeras sexuales le ruegan, le piden disculpas frecuentemente, le suplican, y le dicen que no pueden vivir sin ellos.

Los misóginos también se caracterizan por que ellos si pueden ser infieles empedernidos, pero no son capaces de tolerar una infidelidad de sus parejas, y hasta las amenazan de muerte (muchas veces cumpliendo sus mortales advertencias: “Si no eres mía, no serás de nadie más”)


Cuando se casan, estos hombres son muy manipuladores con sus esposas, y las tratan de convencer que ellas son “la pequeña maravilla”, “la reina del hogar”, que él la hace "dichosa como mujer”, “que nadie la va a querer y hacer feliz como él”, “que él es el único que la complace en todo”, “que otras mujeres la envidian por estar con él”, “que él es el amo y dueño de su ser”.


Algunos misóginos pueden aparentar ante los demás como los más románticos del mundo, pero cuando están solos en casa, por el más mínimo pretexto se convierten en toda una “bestia”, y fácilmente pierden el control: gritan, vociferan, humillan y hasta golpean a su pareja haciéndola sentir culpable de sus reacciones violentas. Luego, “aparentemente”, se arrepienten y buscan la reconciliación, pero para sus adentros se dicen así mismos “qué bueno que reaccioné así, para que aprenda y la próxima vez me respete y sepa quién es el que manda y tiene el poder”. Como podemos ver, estos hombres son sumamente posesivos, controladores y celosos, muchos no lo dicen pero lo tienen estampado en el cerebro, los pasivos-agresivos.


Los misóginos tienen una voz fuerte, son controladores y además se dan el lujo de agredir, de silenciar, de criticar; las mujeres siempre salen muy mal libradas. Se sienten dueños de la vida de su mujer o mujeres, en el caso en el que tengan hijas, siempre las denigran, las aplastan y las desvalorizan, aunque sea sutilmente. Ellas no tienen derecho de existir en un mundo de hombres.


Por si fuera poco son solapados por madres egoístas que solo ven su bienestar... ¿Será que por eso se volvieron misóginos?


La crueldad es uno de sus aliados, siempre tiene la palabra o el comentario hiriente para su compañera. Primero  necesita a la mujer y entonces es un gran seductor y por supuesto que después, por "pásame la sal", reacciona con una furia incontrolable y lleno de ira. Es un depredador emocional.


La mujer no logra salir de su turbación y a veces se somete, otras se rebelan por momentos, entran en furia y quieren sacar toda su indignación, pero el misógino tiene siempre armas más poderosas para destruir la vida en pareja. Amenaza, agrede, lastima, hiere.



Clasificación de los misóginos.
La escritora mexicana Guadalupe Loaeza, quien es autora de numerosos libros en los que ironiza acerca de la clase alta mexicana, distinguió  8 tipos básicos de misóginos, evaluando sus comportamientos, expresiones, formas de pensar y de actuar con las mujeres.


A continuación presento las categorías, con una breve descripción de cada uno de ellos. No obstante, podríamos afirmar que dentro de esta clasificación, muchos hombres misóginos podrían combinarse entre sí, pues toman atributos de una o más divisiones de las enunciados en esta resumida lista.

Quién mejor que las propias mujeres para calificar si esta lista es idónea, se acerca a la realidad, o bien, hace falta extenderla…¡¡Ustedes dirán!!


1) Misógino closet:
Es aquel que no se manifiesta como tal pero siempre se ríe de los chistes antifeministas. Este hombre insiste en mantener a la mujer bajo su autoridad como una protección necesaria de su propia debilidad. Si es soltero o divorciado, acostumbra salir con mujeres mucho menos preparadas que él, más jóvenes e ingenuas. Por lo general no acepta la superioridad intelectual de ninguna mujer. Para él todas son mediocres y tiende a clasificarlas de la siguiente manera: la bonita es siempre tonta, la inteligente es fea y la bonita e inteligente es de cascos ligeros. Por añadidura, aquéllos que pertenecen a esta categoría siempre están cambiando de pareja y son, naturalmente, hipócritas.


2) Misógino edípico:
Este tipo de misóginos aman y desprecian a su madre. La aman cuando está de mandil haciendo sus platillos favoritos, cuando le tiene sus camisas planchadas y sus trajes impecables. La aman cuando calla a sus hermanas porque él está hablando. La aman cuando dicen: tengo seis mujeres y un hijo. La aman cuando critica a su cónyuge y no le reclama cuando se la pasan las copas. ¿Bajo qué circunstancias odian a la madre? Cuando opinan políticamente, cuando no responden al papel tradicional de lo que debe ser una madre mexicana, cuando sus"cuates" bromean con ella, cuando no les muestra lealtad absoluta y si acaso es viuda o divorciada, no soportan que tenga novio.


3) Misógino agresivo:
Este machín no nada más agrede verbalmente, sino que muestra su hostilidad hacia las mujeres, a golpes. Cuando bebe es capaz de insultar hasta la misma Virgen de Guadalupe. Por lo general son muy adictos a la pornografía; para ello se valen de películas, de fetiches y de revistas tipo Penthouse, Hustler y Lui. Acude frecuentemente a los table dances y engaña a su mujer hasta con la portera del edificio. Disfruta enormemente haciendo llorar a una mujer. Pero lo que más goza es cuando la esposa y sus amantes le ruegan, le piden disculpas, le suplican, le prometen no volverlo hacer y le dicen que no pueden vivir sin él. No obstante que es un infiel empedernido, le dicen a su compañera en turno: si me engañas, te mato. Y adoran a la que les responde: pero si tú me engañas, yo me muero. En el fondo odian la dependencia que tienen con las mujeres.


4) Misógino tradicional:
He aquí algunas frases de su eterno discurso: Las mujeres están mejor en su hogar. Una mujer intelectual no es una buena esposa. La educación universitaria y la ambición personal hacen de ellas malas esposas y malas madres. La medicina no es una buena carrera para las mujeres. Las mujeres no pueden leer todo tipo de libros. Las mujeres que están siempre demasiado arregladitas y no se les mueve ni un solo pelo son frívolas y tontas.


5) Misógino cobarde:
Esta categoría resiente cualquier tipo de independencia de las mujeres como una agresión personal. Entre más independientes, realizadas e inteligentes, más las odia. No permite que las mujeres escapen de su papel tradicional y condena dicho comportamiento como una violación de la naturaleza básica de la mujer. Está convencido de que la mujer es física, mental y moralmente inferior. Está tan arraigada su misoginia que constantemente lo traiciona: en sus conversaciones, en lo que escribe, en sus preferencias de lectura, en sus juicios respecto a mujeres destacadas y en la manera en que se relaciona profesional y emocionalmente.


6) Misógino manipulador:
Si es casado este hombre convence a la mujer de que es una pequeña maravilla, una pequeña reina y una pequeña estrella de su hogar. Le recuerda constantemente lo dichosa que la ha hecho: ¿Quién la quiere a mi mujercita? ¿Quién la hace tan feliz a esta muñequita? ¿Quién le da gusto a mi chaparrita en todo? ¿Quién es la envidia de todas sus hermanas? ¿Quién es su rey y el dueño de su corazón? ¿Quién la hizo mujer? ¿Quién es mi consentida? ¿Quién es la dueña de mis quincenas? ¿Quién pompó (sic) esa piedrota que trae en su dedito? Si es soltero, le aconseja, mirándola directamente a los ojos, que llegue virgen al matrimonio; la besa con los labios apretados, no obstante siempre le está contando chistes de doble sentido. Si no los entiende, le cae mucho en gracia. Pero si lo entiende, se enoja con ella. Si es divorciado, le habla de sus relaciones pasadas apoyándose en este tipo de expresiones: Todas son iguales. Todas van detrás de lo mismo. Todas son unas calenturientas sin escrúpulos. Y todas son horizontales...


7) Misógino convencido:
Aquel que pertenece a este tipo de misóginos no tiene ningún conflicto. Se asume como tal. Para él esta actitud es casi, casi como una postura ideológica. Es como ser racista o antisemita. Constantemente se apoya en la Biblia y en las teorías de filósofos como Nietzsche, Schopenhauer y Hesíodo. Igualmente están de acuerdo con escritores como Oscar Wilde. Asimismo, han estudiado a Freud y, como él, han llegado a la conclusión de que nunca llegarán a entender a la mujer.


8) Misógino culpíjeno:
Contrariamente al grupo anterior, éste tiene culpa, es Hamletiano: ¿Ser o no ser misógino? Si no lo soy, ¿seré menos macho? Y si lo soy, ¿soy injusto? Cuando incurre en esta actitud tan negativa, termina por pedirle perdón a su mujer. Sin embargo, le recuerda que él es el hombre de la casa, que él es el que trae el dinero al hogar, y que él debe de ser su prioridad. Si permite que su mujer trabaje, siempre le estará haciendo notar que la casa está muy desordenada, que nunca está con los niños y que la siente lejana. Se apiada de las madres solteras, pero eso sí, a sus hijas les dice: A mí nunca me vayan a venir con su domingo 7. De lo contrario, se me van de patitas a la calle. A pesar de que admira a las mujeres profesionistas y muy liberadas, no estaría dispuesto para votar por una mujer para presidenta



¿Cómo saber si estoy en pareja con un misógino?
Ya lo hemos mencionado en otras ocasiones, pero repetir algunas de las señales de alerta, una y otra vez, es necesario y hasta vital:

* Ante sus ojos, jamás haces nada bien. Puedes ser sujeto de burlas y humillaciones.
* Te expresa sin tapujos que no sirves para nada y además eres muy inútil.
* Tienes la culpa de todo lo que pasa en la relación y en tu familia.
* Tú lo provocas, se burla de ti y te pone en ridículo en frente de otros.
* Eres responsable de sus ataques de furia, tú lo provocas todo el tiempo, pocas veces acepta su culpa.
* No puedes tener una vida libre, no puedes trabajar, estudiar, ver a tu familia o a tus amistades, o tienes que pedirle permiso para todo, avisarle pues no confia en ti.
* Te acusa con frecuencia de ser infiel, aunque no exista un motivo aparente.
* Te amenaza, te restringe el dinero y además controla tu forma de vestir.
* Sus amenazas son que se llevará a tus hijos y que te dejará en la calle.

Fuentes:




MUJER:


Tal vez, te encuentras viviendo una situación muy difícil y hasta peligrosa al lado de un misógino.
Necesitas tomar acciones y dejar el miedo.

 INFÓRMATE, ACTÚA Y DENUNCIA si tus derechos están siendo violados o, peor aún, si tú y tus hijos corren peligro.


Generalmente, un  misógino continúa actuando así porque sus mujeres están atemorizadas. Pero si quieres salir de ahí, tienes que ser valiente para afrontar cualquier circunstancia.
Piensa: Ya has demostrado suficiente valentía al vivir con él, ahora solo piensa en ti misma.

sábado, 10 de septiembre de 2011

¿Pecado o delito?: El machismo ataca de nuevo el contenido de este blog


Artículo 1

A los efectos de la presente Convención, la expresión «discriminación contra la mujer» denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.


Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer,
entrada en vigor 3 de septiembre de 1981.

No daré mayores explicaciones sobre lo que acontece (NO MENCIONARÉ  NOMBRES, LUGARES, HECHOS NI DATOS ESPECÍFICOS), pero mi ética me exige describir de forma general los acontecimientos que suceden alrededor de este espacio tan visitado. NO CALLAR ha sido parte de mi lucha, gritar para exigir  YA BASTA es una forma de denuncia. Sería incongruente a mis principios e ideologías si no dejara constancia de  la insolencia y los abusos que pretenden ejercer sobre mis derechos y la libertad de expresión. La aclaración para el público asiduo es necesaria.


Las leyes reconocen derechos y establecen obligaciones para todas las personas por igual, por lo que nadie puede ser tratado de forma discriminatoria. Todos estamos obligados, de la misma manera, a cumplir las mismas leyes, sin importar el género, la pertenencia étnica o la posición económica y todos tenemos derecho a ser tratados de igual modo. El Artículo 13 de la Constitución acoge este derecho y el 4° reconoce la igualdad ante la ley entre mujeres y hombres.

Hombres y mujeres tenemos los mismos derechos desde que nacemos. Sin embargo, a pesar de que nuestros derechos se reconocen tanto nacional como internacionalmente, las mujeres afrontamos situaciones en que tales derechos no siempre se respetan.

La igualdad entre hombres y mujeres se fundamenta en la dignidad, atributo que nos corresponde a todos sin importar diferencias de género, origen étnico, religión, pensamiento, etcétera.

Mujeres y hombres debemos gozar de nuestros derechos y tener acceso a ellos en condiciones de igualdad.

Es necesario saber cuáles son nuestros derechos para poder disfrutarlos y defenderlos en condiciones de equidad.

DIFAMAR, OFENDER Y DESCALIFICAR: LAS ARMAS DEL MACHISMO
Sin derechos no hay libertades, y como verán más adelante, es preciso abundar sobre ellos, pues las mujeres debemos tenerlos presentes cada segundo de cada día, y no permitir que sujetos representantes del machismo y la misoginia, intenten pisotearlos, ignorarlos o aplastarlos bajo ninguna circunstancia o motivo.

Recordemos que  el derecho a sentir, a expresarse, a elegir (incluyendo la forma de vestir), a asociarse, así como el derecho al respeto por nuestra intimidad y  privacidad son fundamentales e inalienables.


Pero para entrar en materia, debo hacer la siguiente pregunta: ¿Acaso escribir en algún espacio virtual sobre temas de violencia de género, de violencia contra las mujeres y de mujeres maltratadas es un pecado (transgresión voluntaria de preceptos religiosos), un delito (quebrantamiento de la ley) o simple incomodidad para el sector machista-misógino?

MUJERES, hoy quiero compartirles que  continúa  el absurdo intento por censurar este espacio virtual, el cual,  ha significado una aportación de ayuda y de orientación para las mujeres que viven en violencia. El machismo arraigado y castrante  que ciertos sujetos portan con orgullo,  pretende agotar TODOS los recursos (legales e ilegales) para censurarlo, con el único fin de mostrar su “superioridad”, sabotear y, principalmente,  evadir sus responsabilidades que, hoy por hoy,  deberían cumplir  (el motivo real de sus ataques no lo mencionaré, y no por las amenazas y advertencias sutiles de las que hacen gala, sino porque ni siquiera vale la pena retratar el arrogante rencor y sed de venganza que los mueve).  Su egoísmo y soberbia los impulsa a actuar, atropellando y  transgrediendo  los derechos y las libertades que cualquier habitante del mundo (incluidas las mujeres) poseemos.

Los derechos de las mujeres están establecidos en las leyes de este país y en tratados internacionales, y por lo tanto, ¡¡deben estar protegidos!!. Sin embargo, los derechos de una ciudadana común, cuya intención es la de contribuir con un pequeño granito de arena a la lucha en contra de la violencia hacia las mujeres, se han visto vulnerados. El machismo utiliza mecanismos deleznables como la difamación, la invasión a la privacidad,  así como ciertas deficiencias legales para lograr su cometido: CALLAR a quienes queremos gritar ¡¡YA BASTA!!.

Libertad de expresión
Se refiere a la posibilidad de manifestar públicamente las ideas y convicciones propias, ya sea de manera escrita o verbal. Todas las ideas, todas las creencias, las prácticas culturales y modos de vida tienen la posibilidad y el derecho de expresarse: no se puede obligar, de ningún modo, a nadie a ocultar, disimular o negar sus creencias o a renegar de su modo de vida. Esta libertad está amparada por los Artículos 6° y 7° de nuestra Constitución.


TEMA CENTRAL: VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
Reitero, sin entrar en detalles de nombres, lugares ni hechos específicos, hoy deseo preguntarles a las cientos de personas de los diversos países  que visitan diariamente este blog lo siguiente:

¿Encuentran alguna dificultad para saber el tema central de este espacio virtual?

Cualquier persona con algo de criterio y que sepa leer sabrá desde el inicio de la página que el tema tratado aquí es la violencia contra las mujeres. Existen varias señales que lo advierten desde el principio, pero me veo en la penosa necesidad de explicarlo con mayor detalle, para aquellos que, por increíble que parezca,  no lo han entendido a estas alturas:

Estructura y recursos de apoyo:
- El encabezado del blog incluye una breve descripción de su contenido (violencia de género)
- Las páginas son apartados que complementan la  información primordial del tema: generalidades, cuestionarios de autoayuda, sinopsis de libros de violencia de género, etc
-  Una lista con los artículos publicados
-  Enlaces a lugares de ayuda y de denuncia (organismos gubernamentales, descentralizados y asociaciones civiles)
- Leyes, reglamentos y tratados, tanto nacionales como internacionales, sobre la violencia contra las mujeres
- Videos relativos a dicho tema (violencia machista, perfil del maltratador, derechos de las mujeres, rostros de la misoginia, entre otros)
- Referencias documentadas sobre mujeres que han sido vulneradas de alguna forma
- Las noticias más importantes y actualizadas sobre el tema de violencia de género
- Los principales números de emergencia
- Información general relacionada con el tema de la violencia contra las mujeres y similares
- Como en cualquier blog, sitio o página web: anuncios AdSense
 
¿Qué temas se tratan en el blog?
- Generalidades de la violencia machista (conceptos, ciclo de la violencia, tipos de violencia, modalidades)
- Derechos de las mujeres
- Feminicidios
- Cuestionarios diversos sobre violencia, autoestima, mujer maltratada
- Violencia en el noviazgo
- Relaciones destructivas: Dependencia y adicción
- Descripción de perfiles: agresor, mujer maltratada, misógino, feminicida, etc.
- Temas de ayuda para la mujer: Autoestima, dignidad, respeto, resiliencia, Síndrome de Indefensión Aprendida, Ama de casa, Trastorno de Estrés Postraumático, entre muchos otros.
- Frases y poemas: sobre las mujeres,  el valor y la dignidad, fortaleza, respeto, y otros valores
- Historias reales sobre mujeres: desaparecidas, maltratadas o asesinadas (documentadas y de conocimiento público)

- Películas recomendadas con temática de violencia contra las mujeres
- Mitos sobre las mujeres maltratadas
- Estereotipos de género
- Entre otros temas relacionados

Las estadísticas no mienten, gente de muchos países visitan diariamente este espacio con el único objetivo de buscar información al respecto. Países de habla hispana como España, Nicaragua, Colombia, Chile, Argentina, México, ciudades de Estados Unidos, Puerto Rico, El Salvador, Guatemala, República Dominicana, Perú, Costa Rica, Ecuador, Bolivia, Venezuela, entre otros; así como países con idioma diferente: Malasia, Rusia, Alemania, Francia, Canadá, Brasil, Países Bajos, India, etc. saben que el tema central de este blog es la violencia contra las mujeres.

Es inverosímil percatarse que algunas personas, aún siendo de este país, con el mismo idioma (español), supuestamente con los 5 sentidos desarrollados y, aparentemente, con algo de educación profesional, ¡¡no lo entiendan todavía!!.

Los alcances que el machismo (y la ignorancia) pueden mostrar hacia la gente que contribuye en la lucha para erradicar la violencia contra las mujeres, es ilimitada; obstaculizan, minimizan  e ironizan  a través de actos hipócritas y difamatorios la labor y el esfuerzo que diariamente se aporta desde diversos ámbitos.

La violencia contra las mujeres es un tema sumamente serio, delicado, actual y, evidentemente, de gran riesgo social. Como sabemos, la violencia, las agresiones y los abusos que se cometen arteramente en contra de las mujeres son de muchos tipos y, desgraciadamente, día a día se incrementan, gracias a la impunidad prevaleciente.

No obstante, ciertos representantes del machismo adoptan actitudes despreciativas e incoherentes para desacreditar, específicamente, el contenido de este espacio.  Por lo visto, no entienden  los temas aquí tratados (a pesar de las evidentes señales y las claras palabras que lo indican y que se mencionaron de forma general párrafos arriba). Les molesta y les incomoda la temática;  no toleran la difusión y el interés que despierta en la audiencia y, por lo tanto, recurren  al descrédito.

Con el afán de censurar y eliminar espacios de expresión femenina, acuden a diversas técnicas como la manipulación, las amenazas y la difamación en contra de este blog,  desacreditándolo de las siguientes formas:

* Han manifestado que solo  sirve como medio para conocer y relacionarse con hombres. Mayor insensatez no podría exponerse de forma tan absurda. La seriedad del tema de la violencia contra las mujeres NO es un pretexto. Es un compromiso y un tema crítico a nivel nacional y mundial. Las investigaciones que se realizan para cada artículo publicado son hechas con cuidado, esmero y dedicación, con el único objetivo  final de exponer,  compartir y difundir de manera clara, real, documentada y precisa, información relevante y trascendente en base a fuentes de investigación fidedignas. Dicho esfuerzo no amerita ser  objeto de difamación de ninguna forma.

Estos "fieles" representantes "misógino-machistas" buscan difamar, minimizar la gran importancia del tema, justificar sus comportamientos retrógradas, limitar y pisotear los derechos y las libertades de las mujeres, como son los de expresión,  difusión y acceso a la información.

Es incomprensible e inaudito que cualquier sujeto determine que éste sea un espacio para conocer y relacionarse con hombres, cuando el tema es disímbolo: alertar a las mujeres sobre las características, generalidades y consecuencias de la violencia machista, así como formas de ayuda y lugares a dónde acudir. 

EL OBJETIVO NO ES  SOCIALIZAR, para eso hay páginas específicas, las cuales, tampoco tienen nada de malo, o ¿acaso la gente que gusta de conocer y socializar con otros de forma virtual, incurre en un pecado... o en un delito?. Sin tomar en cuenta las características de las páginas que funcionan para conocer gente, debo confesar que NUNCA he accedido a ellas (ni siquiera acostumbro chatear, mucho menos con extraños); JAMÁS  me he visto en la necesidad de recurrir a esos sitios para conocer gente o socializar de forma virtual.

* Internet es un mundo para compartir información, fotos, páginas, noticias, sucesos o historias de manera cotidiana, rápida y eficaz a través de todo el planeta. En el caso de este blog, se comparte información del tema central. En cualquier espacio virtual se acostumbra incluir alguna o algunas imágenes personales con el fin de que la gente se identifique...Pues  conozcan los extremos del absurdo machismo: Dichos ejemplares intentan descalificar a su servidora por traer short en algunas fotografías. ¿Acaso no es un derecho esencial el elegir la forma de  vestirse como a cada quien le de la gana?. Cada persona (hombre o mujer) tiene  criterio, principios, costumbres y libertad de pensamiento y elección para decidir sobre cualquier cosa o situación;  TODOS  tenemos derecho a decidir sobre la forma de vestirnos y de cómo salir en fotografías, sin que ofendan a los demás.

Libertad de conciencia
Cada persona, a partir de su capacidad de juicio y de razonamiento, puede decidir sobre aquello que le concierne directamente, desde su vestimenta hasta su sexualidad. Nadie puede pretender imponer a otros sus valores ni sus convicciones, ni pedir que las leyes otorguen alguna preferencia a sus creencias o que castiguen a quienes no las comparten. Este derecho es reconocido por el Artículo 24 de nuestra Constitución.


En ningún momento las imágenes son morbosas ni ofenden a nadie (la primera persona a quien debemos respetar es a nosotras mismas) y traer un short o una playera moderna no es insultante para ninguna persona. ¿En verdad creen que los derechos deben determinarse según el largo de la falda?, ¿Acaso pensarán que la calidad moral de una mujer depende de  usar short, pantalones ajustados o minifalda?, ¿Y los hombres cómo deben calificarse?. Muchos usan traje, corbata, zapatos finos o camisas y zapatos informales, y eso no indica si su "moral" o ética son  buenas o no.

A continuación  expongo dos fotografías con el fin de ejemplificar  que en ninguna de las imágenes en las que aparezco   hay desnudos, poses grotescas o imágenes ofensivas para el público. Se comete un delito cuando se afecta la integridad emocional o física de terceros, pero una fotografía con ropa, sin poses grotescas, ¿debe ser limitada por terceros?
 

Hay que reconocer que hay gente que se retrata de muchas formas: con o sin ropa, en diversas poses y lugares, solas o acompañadas (tal vez con finalidades artísticas, personales o por simple gusto) ¡¡No se comete un pecado ni un delito cuando se respeta a los demás!!…¿Acaso debe ser sancionado y juzgado quien  se retrate en traje de baño?, ¿quiénes son ellos para juzgar a los demás e indicar qué es lo adecuado y lo incorrecto?, ¿se verán  a si mismos?, ¿creerán que por usar camisas tipo "sport" o "bolear sus zapatos de vez en cuando" ya los convierte en "perfectos caballeros"?, ¿sabrán realmente  la imagen que ellos transmiten  a los demás?, pues deberían fijarse y preocuparse por su propia persona y por sus actos, y aprender a  respetar los derechos ajenos.


Otra de sus mentiras:
Su molestia por los artículos que aparecen en este blog y por la audiencia que los capta es tan grande que se han atrevido a mentir al decir que en algunas fotografías aparezco “disfrazada” de mesera o de no se qué. Y no es que yo tenga algo en contra de ese  oficio (pudieron haber dicho "disfrazada de astronauta" o cualquier otra cosa); el asunto es que NO ES CIERTO:  ¡¡DIFAMAN OTRA VEZ!!
 
 En lo personal, jamás me he disfrazado de nada y mucho menos para salir en fotografías porque simple y sencillamente NO ME GUSTA. Sin embargo…¿acaso cometen un pecado o un delito la infinidad de mujeres (y hombres) que sí lo hacen por diversión y que lo comparten por internet, ya sea en sus espacios privados o en algún sitio virtual público?, ¿por qué los misóginos se sienten con el derecho de inventar historias con la idea de desprestigiar a una mujer  que les estorba?


Derecho a la privacidad e intimidad
Una vida humana digna requiere, de modo indispensable, un ámbito de privacidad: la capacidad para separarse de la mirada, de los juicios, de la interferencia de los demás. Una vida digna requiere un espacio de intimidad: la posibilidad de manifestarse libremente, de decidir. Reconocer la dignidad del otro implica respetar su privacidad. El Artículo 16 constitucional protege este derecho.

* ¿Por qué cuando algo no le parece a la gente inconsciente (dueña de  ideas obsoletas y prejuiciosas), de inmediato acuden a atacar, descalificar  y minar la reputación de las mujeres?

En una sociedad machista, el típico y más grande insulto para humillar, ofender, menoscabar y ridiculizar a una mujer es tratándola de “zorra", “prostituta”, “fácil”, “provocadora”, "ofrecida", "exhibicionista" y el clásico y común insulto: PUTA. Descalificar de esta forma ( ya sea con palabras, insinuaciones y actitudes), así como  humillar y ofender son las formas  grotescas y violentas que utiliza el machismo para desacreditar, minimizar y degradar la importancia del trabajo que se realiza en este espacio.

Miles de mujeres alrededor del mundo, luchan continuamente por erradicar este tipo de pensamientos sexistas tan denigrantes. "La marcha de las putas" es un ejemplo de ello. Este movimiento, que se  apropió  del término estigmatizante de “puta” como una actitud desafiante y liberadora,  busca concientizar a la sociedad y expresar que todas las mujeres merecemos respeto, independientemente de la forma de vestir, pensar, ser o de la forma de vivir de cada una.

“Puta” (y términos similares) se usa no sólo para nombrar a las trabajadoras sexuales (¡como si ser trabajadora sexual fuera una razón  para ser agredida  y considerarla sin derechos!); dicho término se usa para calificar a las mujeres que no se ajustan a los lineamientos de “decentes” (ya sea porque tienen relaciones sexuales libres o simplemente porque visten de acuerdo a sus gustos); pero también muchos hombres utilizan ese apelativo como venganza, desprecio o agresión  por motivos más que  injustificables.

Por eso el calificativo de “puta” les sirve a muchos  hombres como insulto y socialmente se vuelve un  arma para mantener a raya a las mujeres: el temor de ser calificadas de “putas” las predispone a aguantar malos tratos o restricciones a sus deseos.  Así, la utilización arbitraria y sexista de “puta” cuando el comportamiento de las mujeres no es lo que ellos esperan, hace que en cualquier momento las mujeres puedan ser estigmatizadas como “putas”. El estigma genera mucha vulnerabilidad social y, además, es absolutamente discriminatorio, agresivo y humillante.  

Debemos exigir respeto, y también decirle a la sociedad y al gobierno que no se puede seguir culpando a las mujeres por los actos de violencia y discriminación,  actitudes  que son generadas desde el androcentrismo, en el machismo y, por supuesto, en la misoginia.

Las mujeres debemos ejercer nuestro derecho a vestir, decir, estar, caminar, pararnos, divertirnos o salir a donde decidamos.  ¡¡Es cuestión de derechos!!.

Debemos destruir  esa vieja idea que se ha “perpetrado y naturalizado” en la supuesta culpabilidad de las mujeres de ser responsables del acoso, ataques sexuales, abusos y violencia de cualquier tipo, porque al final de cuentas no es otra cosa que una forma de discriminación a las mujeres. ( http://www.proceso.com.mx/?p=272467)

Es muy fácil señalar y atacar de forma "sutil" o directa, sin embargo, ¿esa clase de sujetos podría soportar que una mujer  les expresara algún tipo de descalificativo, ya sea en palabra o en acción?...¡¡NO!!, en caso de sentirse mínimamente afectados,  entonces SÍ exigen respeto a su ¿"imagen intachable"?.


* Insinúan que esta servidora cobra algún ingreso por realizar la labor de compartir y difundir información sobre violencia de género en este espacio. ¿Conocerán el término "ALTRUISMO"?. La definición, según el Diccionario RAE es: Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio. Es decir, la labor que se realiza desde este espacio es desinteresada, filantrópica, de cooperación, de aportar tiempo, conocimientos e información sobre el tema como una forma de participación ciudadana y social. NO COBRO por contribuir a una causa de lucha social. NO OBTENGO NINGÚN TIPO DE RETRIBUCIÓN, ni monetaria ni en especie. Lo único que obtengo a cambio es una enorme satisfacción espiritual y emocional... Sin embargo, el hecho de no percibir ningún ingreso por esta actividad, no le quita la importancia a la causa, ¿eso es un pecado o un delito?

La mentalidad machista es nefasta, burda, egoísta, aberrante y agresiva. Difamar y  dañar la imagen personal de su servidora, con la idea de afectar estos espacios cibernéticos que desde hace varios meses solo buscan ayudar a las mujeres maltratadas... ¡¡es una forma de violencia!!. Todo aquel que  busque desprestigiar la labor y el contenido dedicado a temas de interés social,  tendrá que comprobar con hechos y pruebas tangibles todo  lo que dicen y  lo que insinúan  por las vías adecuadas y competentes.

Lo irónico de este caso es que además  de que son ellos los que ofenden, humillan e insultan con preguntas “insidiosas”, actitudes negativas e insinuaciones perniciosas, resulta que son los "ofendidos"  por los artículos publicados aquí. Exigen respeto a cambio de ofensas; exigen compostura cuando ellos, desde una posición "acusatoria", otorgan actitudes  difamatorias e hipócritas.  Exigen silencio cuando pisotean los derechos ajenos, limitan la libertad de expresión y no respetan el derecho a la privacidad (sobre este último, próximamente será explicado y ejemplificado en otra entrada).

Insisten con hacer prevalecer la imagen absurda y tortuosa del machismo, a costa de manchar la imagen de quien lucha en contra de preceptos, estereotipos y costumbres misóginas.

Mentir, difamar, socavar, vejar, vulnerar la intimidad y privacidad  y no  entender  el sentido prioritario de la lucha contra la violencia de género es un ejemplo más de violencia. Su objetivo es someter y controlar a quienes deseamos gritar YA BASTA DE IMPUNIDAD Y DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES;  desean lograr a toda costa que sitios de ayuda, de orientación y  de difusión social como éste….desaparezcan.

Aún siendo “hombres”, deberían compartir y contribuir (o al menos, no deberían obstruir)  la batalla que se realiza desde muchos países, instituciones, ámbitos y sociedades  para erradicar, o en último caso, disminuir los altos niveles  de  violencia contra las mujeres que día a día acumula miles de vidas femeninas (sin mencionar el deplorable estado emocional y físico que muchas de ellas padecen).

¡¡ES URGENTE tomar medidas!!, le parezca a quien le parezca, estén de acuerdo o no los miles de ejemplares machistas que habitan en el mundo, en especial, en este país. 

Sin embargo, con misóginos así, el mundo no podrá cumplir con su meta en este tema. Los  obstáculos, ironías y desprestigio hacia la labor que enfrentamos quienes sí estamos interesados por acabar con la violencia machista dificulta alcanzar las metas,  y de esa forma, jamás se logrará.

Pero no debemos detenernos, no será tan fácil retroceder. La lucha personal para abatir esta  problemática social sigue en pie...

Ellos desean que declare y demuestre  cosas que no han sucedido  y que son inexistentes, por eso no hablaré de mis proyectos, pues el machismo tiene acechadores, vigilantes permanentes, que acosan y persiguen cada una de las actividades que esta servidora realiza (ya verán cómo este sencillo comunicado, donde no se mencionan nombres, lugares ni hechos específicos, muy pronto será objeto de mayor molestia para los "fieles" representantes machistas); ….y la justicia, hasta ahora, permanece inocua y a la expectativa.


Libertad de asociación
Es el ejercicio de la libertad no sólo de pensar de cierta manera, sino de reunirse, organizarse y formar asociaciones de acuerdo con ese modo de pensar. Es el respeto al derecho de reunirse y asociarse voluntariamente con otras personas que compartan las mismas convicciones o creencias. Los Artículos 9° y 35 de la Constitución protegen esta libertad.


AGRADECIMIENTO:

Por último, solo quiero hacer un humilde reconocimiento a la gente cercana que me ha apoyado desde el inicio de esta labor, en especial a mi madre.  Mil gracias por el apoyo, la tolerancia y la lealtad que me han demostrado en esta lucha. Son valores altamente gratificantes. La tarea NO ha sido fácil, y eso lo saben quienes se han mantenido junto a mí en este camino de batalla.

Sí, han sido horas de desgaste y sacrificio personal, pero con muchas satisfacciones. Cada suscripción que se registra, cada correo que recibo, las bencidiones que muchas mujeres me envían desde varias partes del planeta, cada vez que puedo ayudar con alguna acción o con información, cada experiencia compartida, la confianza que me demuestran y los lazos que se han creado...¡no los cambio por nada!!

TODOS los tipos de violencia que se ejercen impunemente contra las mujeres SÍ son un pecado imperdonable y un delito que debe ser castigado; pero difundir información, ayudar, orientar y apoyar son formas de contribuir  para su eliminación...cualquier  acto en pro de las mujeres y la defensa de su derecho esencial a una vida libre de violencia  NO debe ser considerado un pecado y, mucho menos, un delito.

jueves, 7 de julio de 2011

¿LO RECONOCES? Descripción aterradora de un misógino



La historia de la misoginia es la historia de las mujeres. 
Revelar los grandes males de la historia femenina 
no significa que mejoren las cosas...¡pero es un comienzo!

Muchas veces hemos escuchado frases como: 

“Las mujeres son un mal necesario”

o chistes como los siguientes: 

¿Qué hay detrás de una mujer inteligente?... 
Un hombre sorprendido.


¿Qué hay que hacer para darle  libertad a una mujer?... 
Enchufar la plancha a una extensión.

¿Qué le pasa a una mujer si se come un mosquito?... 
Tiene más cerebro en el estómago que en la cabeza. 

Algunos reirán y expresarán: “Son solo eso, simplemente chistes” 

Pero la verdad es que de este tipo de pensamientos, parte el concepto de la misoginia, que no es otra cosa que la tendencia ideológica y psicológica de aversión hacia el género femenino.

¿Qué mujer no se ha topado, al menos alguna vez en su vida, con un misógino?, ¿qué mujer no ha padecido, en el transcurso de su existencia, alguna situación, experiencia o mala vivencia dentro de su entorno con algún sujeto sarcástico, humillante, prepotente, discriminador y/o violento hacia el sexo femenino?. Desde la infancia hasta la adultez, la mayoría de nosotras hemos crecido con una cultura machista (ejercida por nuestros padres, hermanos, tíos, algún maestro, jefe, compañero de trabajo, amigo o, nuestra misma pareja). 


Debo reconocer que, en mi caso personal, mi primer contacto con el machismo fue a partir de la niñez…Sí, fue en el hogar de mi infancia y ejercido por mi propio padre. Hoy, en su etapa de “adulto mayor”, él ya no recuerda la ironía y la descalificación que empleaba hacia las mujeres, minimizando su proceder (aunque su patrón de conducta, muchas veces, sigue siendo el mismo hoy en día). Mi intención no es reclamar, juzgarlo ni culparlo por las malas experiencias padecidas, simplemente reconozco el tipo de reglas y formas de "educación" con las que tuve que crecer y lidiar. El dolor causado, las heridas emocionales, las marcas invisibles por la intransigencia, los chistes humillantes, la ridiculización y el abandono emocional siempre estuvieron presentes en él, transformando dicho comportamiento en una manera de convivencia "normal".

Como mi caso, puede ser el de muchas otras mujeres, lo cual me lleva a preguntar: ¿producirá secuelas el maltrato psicológico y emocional que ha padecido una mujer desde los primeros años de su vida?, ¿serán acaso la inseguridad, la baja autoestima, la inestabilidad o el miedo un reflejo de haber vivido en un medio donde los abusos emocionales, el sarcasmo, la desvalorización y la humillación formaron parte de la “educación” hacia las hijas?. Al crecer y enamorarse, ¿las mujeres buscarán de forma inconsciente repetir los patrones de conducta aprendidos, lanzando señales a los hombres equivocados pero muy parecidos al padre machista, o solo será una coincidencia del destino, o será que “la mayoría de los hombre son iguales”? 


Para mi terapeuta, después de una intensa sesión de consultas a raíz de mi "inexplicable" separación de un sujeto por demás controlador y abusivo,  la respuesta  a esas preguntas fue con la siguiente conclusión:

"Tú eres quien ha buscado a hombres controladores y hasta violentos en las relaciones que has tenido en el transcurso de tu vida, debido a los patrones que aprendiste desde niña. Las mujeres se convierten en una especie de radar, donde de forma inconsciente tratan de encontrar al prototipo masculino con el que se criaron en la infancia".

No obstante, después de escuchar tremenda declaración, hoy asumo completamente las consecuencias de mis decisiones de mujer adulta, pues considero que cada persona es independiente, única y capaz de elegir, aunque se equivoque.

Si alguna mujer ha padecido una educación machista, solo ella podrá resolver sus carencias afectivas y la falta de autoestima, valiéndose de  la madurez adquirida, las experiencias de la vida, la influencia de la sociedad en general, pero sobre todo, de la lucha personal y consciente para evitar repetir los patrones de la infancia. Eso  puede contribuir a que no queden secuelas emocionales y psicológicas, y de esa forma, aprendan a seleccionar a tipos que no sean los equivocados…que no sean machistas.

Sin embargo,  la misoginia va más allá de lo anteriormente descrito; dicen algunos expertos que es el machismo expresado al extremo. El tema de la misoginia es muy amplio, complicado, aberrante y violento. Urge volver la mirada al mundo del dolor que existe en todas las clases sociales a nivel mundial, y que cada día cobra la vida emocional y psicológica de millones de mujeres “asesinadas” lentamente por la misoginia, específicamente, por parte de sus parejas. 

Al misógino se le describe como un sujeto que siente aversión (rechazo) hacia las mujeres, pero al mismo tiempo se aprovecha de ellas para obtener algún beneficio. Puede tener un discurso amable y aparentar ser un buen hombre, mostrarse racional y comprensivo hasta que, tarde o temprano, termina proyectando actitudes de descalificación y minimización hacia lo femenino. 

Orígenes: 
Para comprender el fenómeno que nos ocupa, debemos situarnos en la época de las cavernas, cuando se estableció una rígida diferenciación de género, la cual atribuyó al varón características de rudeza, valentía, honorabilidad, fuerza, don de mando y capacidad para el trabajo y hacer vida pública, en tanto a la mujer se le vio como un ser que sólo podía encargarse del cuidado de los hijos y labores domésticas. De esta forma,  los varones fueron considerados patriarcas, "dueños" y "cuidadores" de las mujeres. 

Sin embargo, a lo largo de la historia de la humanidad, ellos han abusado de dicha condición y malentendido el rol protector hacia el sector femenino, considerándolo sinónimo de dominio, en donde se concibe "natural" el hecho de que las mujeres cumplan el papel de subordinadas sin derecho a actuar ni a tomar decisiones importantes; se nos ha etiquetado como seres inútiles que no sabemos cómo proceder ante diversas circunstancias; se nos ha sometido. 

Asunto cultural: 
Aunque la misoginia es una de las expresiones del “machismo extremo” que casi siempre tiene connotaciones patológicas, hay que reconocer que el problema ha partido siempre de la concepción errada de algunos segmentos sociales y culturales, dentro de los cuales, existe total escepticismo hacia el progreso de la mujer y de la cual sólo se acepta total sumisión hacia el hombre. 

Los expertos en la materia (Derechos Humanos y violencia intrafamiliar) aseguran que éste es un problema que además de poseer síntomas patológicos, también obedece a razones culturales, fundadas en algunos patrones de crianza, en los cuales prevalece la dominación del hombre y la subyugación de la mujer. 


Hacia cualquier punto que miremos podemos encontrar múltiples actitudes de aversión y descalificación hacia las mujeres; por ejemplo, tenemos los comentarios de quienes cometieron abuso sexual: "Por qué se alarman tanto si nada más la violé", o la frase comúnmente utilizada:  "Ella me provocó por usar minifalda", o bien, las expresiones de aquellos que reflejan fanfarronería: "Ella ya tuvo relaciones sexuales conmigo". 

Esta megalomanía (es decir, creerse superior en demasía) masculina puede entenderse como una desesperada y falsa idea de sentirse mejor y superiores que las mujeres.

Así mismo, también es frecuente que el odio hacia el sexo femenino se incremente cuando destacan por su inteligencia, razón por la que pretenden reafirmarles lo siguiente: "Tu misión es atenderme, así que obedéceme y calla".

Cuando los hombres agreden verbalmente a otros hombres suelen hacer referencia a lo femenino, siendo común escuchar expresiones como "vieja", "marica", "joto", "mandilón", "rajón" o "puñal", lo cual se debe a que consideran que lo más humillante es pertenecer al sexo opuesto. Con esas expresiones tratan de ratificar que lo menos deseable es ser mujer o parecerse a ellas. 


También podemos observar que cuando el varón desprecia lo femenino, de ninguna manera realiza labores que por costumbre se consideran "exclusivas" de las mujeres, como lavar platos, preparar comida, limpiar la casa, tender la cama y/o cuidar a los hijos. "Son cosas de viejas", con lo cual quieren decir que se trata de actividades propias de seres a quienes consideran inferiores e indignos. 

Como vemos, la misoginia es el ‘cáncer' de las relaciones de paz e igualdad, y quienes la tienen arraigada ignoran que, para crecer como seres humanos, debemos admirar y valorar a nuestros semejantes, sin importar su género, y que es imposible disfrutar el amor, sexualidad y placer desde la opresión. 


Según Sigmund Freud, la causa de este comportamiento tiene que ver con los traumas de la infancia; no haber contado con la figura paterna, haber sido objeto de la hostilidad materna o haber sido reprimidos en el ejercicio de su sexualidad en la niñez o en la adolescencia.  Lo cierto es que nada justifica el odio hacia las mujeres demostrado en tantas formas violentas y por tantos siglos.

Laura Hernández Muñoz, embajadora de poetas del mundo en México, realizó una ponencia en el año 2008, que tituló como:  "Crimen sin cadaver: la misoginia, asesino silencioso", en la que calificó a la misoginia como el odio a las mujeres disfrazado de amor, en la que el varón misógino tiene una visión deformada de sí mismo. 

Daño psicológico y emocional en las mujeres: 

En dicha ponencia, la también Embajadora de la Paz Universal en Ginebra, Suiza dijo que el misógino siente placer al ir disecando lentamente el espíritu femenino sin matarlo, es un trabajo cotidiano que requiere de un sutil tratamiento sádico y amoroso, en el que la mentira y el engaño es una de sus tretas, pero, si acaso es la mujer quien hace uso de ellas, entonces es severamente castigada. 



También suelen gustarle las mujeres inteligentes, triunfadoras y carismáticas porque son un reto para su personalidad controladora “entre más sobresaliente sea la mujer, más empeño pone en destruirla”. 

El hombre misógino no siente dolor ni remordimiento por el daño que inflige, siempre piensa que ella se lo merece por haber trasgredido alguna de sus múltiples reglas de conducta, y el juego del gato y el ratón se sucede continuamente hasta lograr que su víctima (esposa, amante, compañera) crea que se lo merece, y acepte y justifique el mal trato. 

Y es tal el daño psicológico, que la mujer al hablar de su pareja, lo justifica, y siempre lo hace con los términos: “Es encantador, tiene muchos detalles, siempre está atento a lo que hago y digo, me quiere mucho, por eso me cuida y está al pendiente de cómo visto, me comporto, y adónde voy y a quien frecuento”. 

Lamentablemente cuando la labor de destrucción de la autoestima de la mujer está completada, el misógino se vuelve impaciente e intolerante y la desprecia, acusándola porque lo enfadan sus lloriqueos, su falta de arreglo personal y su actitud derrotista y cobarde. 

Posteriormente viene la amenaza de buscarse a otra que realmente lo satisfaga y que sea mejor en todos los aspectos. Los insultos van haciendo del espíritu de la mujer un gran hueco por donde escapa la esperanza de salvación: aman y temen al causante de su dolor, desean escapar y al mismo tiempo sienten que sin él se convertirán en nadie. 

Creen que sólo él puede amarlas y por eso aceptan cualquier tipo de castigo que les dé, incluso la muerte psicológica y espiritual, crimen que ninguna ley humana castiga “porque no hay cadáver para comprobarlo”. 

El lado sombrío de la relación con un misógino es que, para poder disfrutar de los buenos momentos (si acaso los hay), una mujer debe soportar mucho dolor, se vuelve una relación amorosa adictiva, y como toda adicción, se convierte en una necesidad compulsiva de estar junto a quien le hace daño. Él mantiene la relación en oscilaciones pendulares entre el amor y la agresión. 

“AMOR” insaciable y demandante: 

Para el misógino es primordial lograr el absoluto control sexual, financiero, social y familiar; su “amor” es característicamente insaciable y exigente, todo lo que la mujer haga por complacerlo, será en vano, pues él jamás se sentirá satisfecho. Ella inventará constantemente maneras nuevas de poner a prueba su devoción. Es como si cada día tuviera un examen final… ¡¡que nunca aprobará!!

En el aspecto sexual, despliegan una capacidad amatoria que seduce y atrapa, pero sólo sus necesidades tendrán importancia; su comportamiento egoísta no permite más formas de hacer el amor que las que a él le satisfagan, entre ellas, el sadomasoquismo. Es precisamente cuando ya tiene a la mujer sometida a su chantaje amoroso, cuando inicia el ataque sistemático de desvalorización física y emocional, al agredirla verbalmente con críticas y comparaciones con otras mujeres. 

La constante crítica mina la autoestima de la mujer más fuerte, convirtiéndola en un guiñapo humano que agradece a “su hombre” la generosidad de amarla a pesar de todas sus imperfecciones. A mayor maldad en la agresión verbal, los efectos son más devastadores. 

La misoginia también es una explicación al porqué del rechazo hacia la homosexualidad en los varones, ya que viene implícita esa fuerte carga de valores despreciativos y menosprecio hacia todo lo que contenga el carácter femenino, de ahí que un hombre "afeminado" o que no cumpla con todo el patrón "masculino" sea considerado inferior o no propio de la sociedad. En el fondo, esta conducta se debe a su auto represión interna que desde la infancia han ejercido hacia su propia sexualidad; en tanto que consideran que la homosexualidad es motivo de vergüenza o de señalamiento social, evitan ser descubiertos u ocultan sus desviaciones haciendo escarnio de los demás o agrediendo a las mujeres bajo sus más diversas manifestaciones.

Es común que el misógino se muestre encantador y sociable en público, pero tan pronto como se queda solo con su compañera comienza a abusar, pudiendo humillarla en público, y otros, insultan a su mujer coqueteando abiertamente con otras mujeres en presencia de ella. Es un comportamiento que se propone herir, castigar y humillar, conduciendo a la desvalorización e inseguridad de la mujer. 

Esta actitud de desvalorización puede conducir a la mujer al alcoholismo, a las drogas y al suicidio, al ser abandonadas por su agresor. 

“El que paga, manda”: 

El refrán anterior es aplicado por el misógino de manera absoluta. Determina el amor por la cantidad de dinero que se utiliza para obtenerlo, y en la relación de pareja cree que si él “invierte” en ella, lo mínimo que puede hacer la mujer es someterse a su voluntad completamente. 

Generalmente, cuando se trata de dinero, hay dos tipos de misóginos: 

a)  El buen proveedor de economía estable, 
b) El trágico que siempre es víctima inocente de estafas y engaños, además de estar continuamente desempleado y en bancarrota. 

De cualquier forma: si él es quien paga, o comparte gastos a partes iguales, o es un mantenido, él es quien decidirá cómo se gasta el dinero. Una mujer desprotegida económicamente, es la víctima favorita y permanente de este tipo de relación. 

Relación familiar: 

El misógino siente una amenaza del vínculo emocional de la mujer con sus padres, hermanos y parientes, a los que ve como un enemigo a vencer para obtener el control absoluto de los sentimientos de su mujer. 

Para un hombre así, los niños pueden ser poderosos rivales en el afecto de su compañera, además, puede utilizarlos para amenazarla con quitárselos en caso de que él juzgue que ella no es una buena madre, o con el pretexto que se le ocurra. 

Los niños que crecen en el hogar de un misógino experimentan cólera, tensión y frustración, además de miedo. Cuando ven agredir a su madre, ya sea psicológica o físicamente, se asustan y enojan, y al no tener más salida que aguantar, expresan sus sentimientos en formas contraproducentes y autodestructivas, como reacciones psicosomáticas, dificultades escolares y depresiones. 

En los niños más pequeños, mojar la cama suele ser una reacción común, lo mismo que las pesadillas. Los mayores suelen expresar sus sentimientos en peleas con otras niñas y niños, en una actividad sexual indiscriminada, en el abuso de diversas sustancias y otras formas de comportamiento antisocial. Si un niño es además víctima de abusos físicos o sexuales, los síntomas de sufrimiento serán más acentuados. 

Recuerda: 
Cuando un hombre desprecia o subvalora a una mujer (aunque diga amarla)...es un “misógino”.

En el siguiente enlace, podrás contestar unas sencillas preguntas para que sepas si eres víctima de un misógino:
CUESTIONARIO: DESCUBRE SI ERES VÍCTIMA DE CODEPENDENCIA Y MISOGINIA


Una vez analizado el comportamiento que generalmente demuestra un tipo así, enlistemos sus características principales: 

PERFIL DE UN MISÓGINO: 



1. Puede comportarse como el hombre más romántico del mundo, pero de un momento a otro (y por una razón ridícula) se convierte en un monstruo que grita, vocifera y humilla a su pareja. 

2. A veces goza recriminando en público a su mujer y haciéndola quedar ante los demás como una inútil, torpe o tonta.

3. Necesita sentir que tiene el control sobre todos los aspectos que atañen a su pareja; piensa que ella no tiene por qué participar en la toma de decisiones. 

4. Le exige a su pareja que renuncie a sus gustos, preferencias, estilo, círculos sociales y profesión, para poder tener un mayor control sobre ella. 

5. Es sumamente celoso y posesivo y, por si fuera poco, le echa la culpa a su pareja de todo lo que anda mal. 

6. Hostiliza y agrede física, verbal, emocional, económica o mediáticamente a las mujeres 

7. Tiene tendencias a resolver sus diferencias a golpes o bajo algún tipo de violencia. 

8. Utiliza el escarnio, la denostación y la manipulación 

9. El misógino es un hombre que, generalmente,  no logró crecer ni emocional ni intelectual ni mentalmente.

10. Se atreve a poner en duda la sexualidad de los demás y utiliza el sarcasmo como una forma de agresión. 


11. Normalmente son sadomasoquistas, pues por un lado disfrutan con el sufrimiento y la hostilidad hacia sus víctimas y, por otro, sufren internamente por su incontrolable conducta.

12. Su carencia de capacidad para entender sus propios sentimientos o para disfrutar plenamente de su sexualidad, los convierte en individuos perversos, que buscan satisfacer sus necesidades afectivas cometiendo actos o acciones reprobables socialmente pero que atraen la atención. La agresión, la burla, la hostilidad o la humillación, son formas de satisfacer su infelicidad. Tarde o temprano, estas conductas podrán  convertirlos en criminales, en agresores, en personajes sádicos que sólo encuentran el placer en el sufrimiento de los demás y, en especial, en el sufrimiento de la mujer.


La relación con un misógino es enfermiza y deplorable, pues se ataca al sector femenino y no se construye el amor desde la igualdad, es decir, en el sentido de que ambos miembros de la pareja compartan la vida con derechos y responsabilidades similares, sino a partir del servicio que supuestamente la mujer tiene como obligación. Desde esta perspectiva, para mantener dicha condición los hombres ven en las mujeres a seres inferiores que deben cumplir todos sus deseos. En los talleres que imparten instituciones de ayuda psicológica, una de las preguntas que les hacen a los hombres es: "¿Qué necesitas para sentirte querido y feliz?", a lo que generalmente responden: "Que me cuiden, atiendan y obedezcan"

Fases de un misógino:
a) El Príncipe. 
Es la que muestran al inicio. Se venden a sí mismos como el hombre perfecto, el sueño de cualquier mujer hecho realidad. Son atentos, caballerosos, detallistas, protectores, inteligentes, carismáticos, encantadores. Saben exactamente qué hacer y qué decir para impresionar. 

Han construido una máscara de éxito y falsa confianza que suele ser muy atractiva. Creen que son seres únicos y especiales que no se conforman con cualquier mujer, por eso te hacen sentir que eres “la elegida” y te colocan en un pedestal por las virtudes que te ven.

2) El Patán. 
Esta segunda fase es extremadamente desconcertante para una mujer que se siente feliz y tranquila con su pareja, y de pronto se enfrenta a la primera escena de agresión verbal (críticas, reproches, devaluaciones, etc.). Parece increíble que el mismo hombre que te trataba con dulzura y delicadeza, te llenaba de mimos y atenciones, que te hacía creer que tú eras la persona más importante del mundo para él, de pronto te insulte y te trate mal.

Como esto te toma por sorpresa y él tiene la enorme habilidad de hacerte sentir culpable, puedes llegar a creer que hiciste algo mal y que debes corregirte para no provocarlo. Lo más desconcertante es que el Príncipe luego vuelve a aparecer y tú te tranquilizas creyendo que se trató de un evento aislado y que todo volverá a estar bien. Eso hace que te esfuerces más en complacerlo para mantener la armonía.

A partir de ahí las dos personalidades se irán alternando. Nunca sabes cuándo saldrá el príncipe y cuándo el patán. Eso te irá volviendo temerosa e insegura. Si él se enfurece, la culpa es tuya por provocarlo. Si tú te enfureces, dirá que eres una neurótica que no sabe controlar sus emociones. Estarás en constante continua tela de juicio, todas tus acciones o palabras serán vigiladas, controladas y estarás bajo un estricto escrutinio para cumplir con todas las cualidades que te asignó, las cuales incluyen que él debe ser tu máxima prioridad, que todo lo que dice está bien, que si trata de corregirte es porque te quiere y que cualquier falla tuya es la que puede echar a perder la relación.

3) El Niño Herido. 
Como es obvio, tarde o temprano te cansas de vivir en una situación tan angustiante y empiezas a considerar la posibilidad de terminar la relación. Ya no soportas tanta violencia psicológica, control y manipulación. Cuando el misógino detecta que quieres abandonarlo puede presentar esta tercera personalidad. De pronto el hombre prepotente y poderoso se muestra vulnerable y triste. Está aparentemente arrepentido de sus arranques, te chantajea por hacerlo sufrir después de todo lo que ha hecho por ti y jura que las cosas van a cambiar si le das otra oportunidad. 

Lo más probable es que le creas y vuelvas a engancharte porque la relación ha sido muy intensa. Con el paso del tiempo se hace evidente que él no cambió y las cosas regresan a la etapa conflictiva.

Lo peor de todo, es que en relaciones donde el hombre es misógino, ambos sufren, la mujer por sentirse maltratada y reprimida y el hombre porque pese a su fortaleza aparente, es tan vulnerable que necesita sentir que alguien depende de él y está bajo su dominio.

Consecuencias fatales:


El daño en la mujer no sólo se limita a sentir frustración, tristeza, desilusión o coraje por haber elegido mal a la pareja e involucrarse en una convivencia desastrosa, sino que además se ven profundamente afectadas su autoestima, seguridad personal, la confianza en sí misma, su trabajo y realización profesional, las relaciones sociales (con la familia y las amistades), la economía o su patrimonio personal e inclusive su desempeño como madres (en caso de tener hijos). Es decir, el daño es tan extenso y generalizado que le llevará algún tiempo poder sanar sus heridas y reconstruir su forma de vida.



¡¡REACCIONA!! 
El primer paso que debe dar una mujer es reconocer la situación que padece al lado de un misógino, buscar ayuda psicológica, planear de manera inteligente la huída (recuerda que generalmente son violentos), denunciar los actos de abuso y agresiones, para así asegurar el aspecto económico para ella y los hijos, porque un misógino es cruel y vengativo: recurrirá a todas las artimañas para evitar el abandono, incluso puede fingir que ha cambiado de actitud y durante un tiempo ser el hombre ideal, para lograr que baje la guardia su esposa y cuando menos lo espere, atacarla a ella y a los hijos castigándolos por la osadía de querer dejarlo. 


MUJER:


La vida con un misógino es como caminar por un campo minado…la misoginia es un asesino silencioso, donde lamentablemente no existe un castigo ejemplar ante el atroz crimen que se comete en contra de millones de mujeres en el mundo. 

La única manera que tienes para dejar de seguir siendo víctima de un misógino, es creciendo como persona, fortaleciendo tu autoestima y logrando una solvencia económica. 

Por eso, la insistencia a que cada vez más, la mujer busque su superación personal, entendida como la capacidad de luchar por su independencia, es decir, que no necesite depender del hombre para poder subsistir, sino que pueda ver en éste compañía y complementariedad.

Si vives una relación con un sujeto misógino...
¡¡aléjate de él!! 
No pongas en riesgo tu estabilidad emocional y, mucho menos, tu integridad personal. 


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