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jueves, 4 de marzo de 2021

Ser mujer en México, una realidad fatídica

 



Si eres mujer y vives en México, sabrás que no hay un solo espacio en el que, tú, yo y la mitad de la población de este país, podamos sentirnos seguras, libres y en paz. A ninguna hora hay seguridad para nosotras, ni en las calles, ni en el transporte público, ni en el trabajo, ni en la escuela… y tampoco, en nuestros propios hogares.

Reconocer que nuestro país es uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser mujer, no solo duele, también  indigna.

Es innegable que la violencia en México es generalizada y extrema, pero la violencia que se ejerce de formas variadas y crueles en contra las mujeres día con día, sin importar el entorno es, además, inhumana.  

Recientemente, el INEGI publicó las siguientes cifras: 

Durante los seis primeros meses del 2020 (justo en esos meses en los que gran parte del tiempo se decretó el confinamiento), fueron asesinadas 1,844 mujeres en México. El nivel de homicidios de mujeres registrado en dicho lapso, comprendido de enero a junio del 2020, implica que ese semestre ha sido el más violento de, al menos, los últimos 30 años (NOTA: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Solo-en-los-primeros-seis-meses-del-2020-fueron-asesinadas-1844-mujeres-en-Mexico-Inegi-20210213-0002.html ).

De acuerdo con el informe, la situación se recrudeció con la llegada del confinamiento derivado del Covid-19, lo cual intensificó los feminicidios y las llamadas de auxilio, lo que también repercutió en la sobresaturación de los refugios para mujeres víctimas de algún tipo de violencia. Por cierto, refugios que se las vieron "negras" durante ese tiempo, pues tuvieron que luchar contra viento y marea para que el presupuesto federal no les fuera quitado ni reducido.

La normalización de la violencia contra las mujeres se ha institucionalizado hoy más que nunca. En el México de la llamada “4t” no solo se normaliza, sino que también se ejerce la violencia, desde el púlpito presidencial.

Porque, como sabemos,  la violencia no solo es el golpe;  el mal uso de las palabras, la descalificación, la indiferencia, la indolencia, la impunidad, las cifras maquilladas, la complicidad, las amenazas, la sorna, y todo lo que atenta en contra de la dignidad de las mujeres, SON VIOLENCIA. 

Desde tiempos remotos, las mujeres del mundo, pero principalmente de México, padecemos violencia sin importar raza, edad, profesión ni estatus, siendo desestimada y desatendida durante mucho tiempo. Los años pasan, gobiernos se van, gobiernos nuevos llegan, y la actitud apática de quienes ascienden al poder, es la misma.

Hoy en día, 8 de cada 10 mujeres que habitamos este país, hemos sufrido, al menos, un episodio de violencia a lo largo de nuestra vida. Pero hay otra estimación aún peor: diariamente, entre 9 y 11 mujeres son asesinadas en este, su país, la mayoría a manos de parejas o por familiares cercanos.

No obstante, muchas organizaciones sociales de mujeres han denunciado desde hace tiempo, que las cifras manejadas por las autoridades locales y federales son sub-representativas de la violencia machista que hay el país. Y de justicia, mejor ni hablar, ya que México es conocido como uno de los países donde el nivel de impunidad va más allá de lo imaginable, al grado  que sería inadmisible en otros países.

Merece especial atención otro factor que perjudica a las mujeres: la violencia institucional, y la falta de voluntad política para actuar como lo marcan las leyes y los tratados internacionales. Porque hay que resaltar que la violencia por parte de las autoridades es un hecho, y Amnistía Internacional lo sabe. Hace apenas unos días, este organismo denunció que las fuerzas represivas mexicanas usaron "fuerza ilegal y violencia sexual para silenciar a mujeres" que protestaban contra la violencia de género en meses pasados.

Pero a pesar de todo lo anterior, así como de las escalofriantes cifras, aún maquilladas, las autoridades siguen haciendo caso omiso a cada petición, a cada exigencia, a cada denuncia…  no hay ninguna señal de voluntad o compromiso para garantizar la seguridad, la protección y la justicia que las mujeres seguimos requiriendo.  


Por eso, ante la indiferencia e incapacidad de quienes deberían mostrar disposición por mejorar la situación de las mujeres, solo nos queda manifestarnos, de la forma en que cada una pueda, y continuar exigiendo, cada vez con más fuerza, el derecho a la seguridad y a la justicia, los cuales, son derechos que no deberían ser exigidos, sino gozados,  y que, hasta ahora, nos siguen negando a través de la indiferencia o de ataques directos.

Contrario a su labor, muchas autoridades de distintos niveles de gobierno han estigmatizado las manifestaciones de las mujeres que reclamamos nuestro derecho a una vida digna, segura y sin impunidad. No se han cansado de tacharnos de “revoltosas”, “violentas”, “vándalas” (NOTA: https://www.noroeste.com.mx/nacional/amlo-pide-que-marchas-del-8m-no-sean-violentas-ni-mujeres-danen-monumentos-MX550592) y “exageradas”, con el único fin de deslegitimar nuestra lucha, desestabilizar los movimientos feministas y poner en duda los motivos por los cuales nos manifestamos, motivos que, muchas veces, son provocados por ellos.

Justo aquí, cabe retomar algunas de las frases que tanto retumbaron el año pasado, precisamente, cuando nos encontrábamos en pleno confinamiento, aproximadamente por estas fechas. Y es que, en México, el “quédate en casa”, fue lo peor que pudo pasarles a muchas mujeres, pues precisamente ahí, en sus casas, encerradas con su agresor,  donde padecieron días de terror, donde los insultos y los golpes fueron el pan de esos días. A muchas no les quedó de otra y tuvieron que tolerar las vejaciones, las humillaciones y las golpizas; otras más afortunadas, pudieron conseguir ayuda para poder huir, sin nada, solo con la esperanza de encontrar un lugar tranquilo para ellas y sus hijos... pero otras más, no  lograron ningún tipo de apoyo, y  la tan anunciada muerte llegó a arrebatarles la vida, porque sus verdugos así lo decidieron. 

En esos días, mientras la violencia contra las mujeres dentro de sus hogares se elevaba incontrolablemente, cada mañana, desde un atril, se minimizaba dicha situación. A veces,  con frases como: “vamos bien”. O aquella vez, cuando se descalificó el aumento de llamadas de auxilio al 911, usando  solo 2 palabras: “son falsas” (NOTA: https://www.animalpolitico.com/2020/05/llamadas-falsas-violencia-mujeres-amlo/), o cuando, días después, se insistió sobre el tema de la violencia que las mujeres padecemos día tras día, y con la mayor frialdad se respondió, desde el mismo atril: “aquí no es como en otros países, porque las familias mexicanas son unidas y fraternas” (NOTA: https://cimacnoticias.com.mx/2020/05/13/familia-fraterna-de-amlo-alejada-de-la-realidad-coinciden-feministas) , anulando así, la grave situación que no solo afecta a las mujeres, sino al país en general.   Y ya, para cerrar este resumido catálogo de desafortunadas expresiones, recordemos el famoso "Ya chole"  (NOTA: https://www.infobae.com/america/mexico/2021/02/18/ya-chole-amlo-recupera-infame-frase-del-sexenio-pena-nieto-ante-criticas-por-salgado-macedonio/).  

NO vamos bien;  

NO son falsas las llamadas;

NO reina la fraternidad ni el amor en las familias mexicanas; 

Y sí, "ya chole", pero YA CHOLE de la misoginia, del autoritarismo, de fingir ignorancia, de minimizar y de descalificar a las mujeres y YA CHOLE DE IMPUNIDAD.

Los hechos hablan de la realidad que vivimos, lo demás, son palabras huecas expresadas desde desde una posición privilegiada. Expresiones imprudentes y sin sentido.  Carecen de fundamentos, y no muestran disposición ni empatía…. Por el contrario, reflejan ignorancia,  desinterés y  mofa. Su único objetivo es minimizar, negar y justificar una realidad cruel, fatídica, donde el histórico y evidente machismo, avanza y se fortalece a pasos agigantados, avalado, indudablemente, por distintos sectores y poderes.  De seguir así, el exterminio de las mexicanas es solo cuestión de tiempo.

Resulta muy lamentable que aún, ante las evidencias, las historias de terror que muchas veces son contadas por las propias víctimas o por sus familias, las denuncias ante los ministerios públicos, así como de los incontables casos de niñas y mujeres que cada día son desaparecidas, acosadas, violadas, golpeadas, mutiladas y asesinadas, las autoridades sigan sin hacer nada, como si se tratara de temas irrelevantes.

Ninguno de los funcionarios, y funcionarias, que han ocupado, y que ocupan, puestos creados para legislar y para hacer cumplir las leyes en pro de los derechos de las mujeres, no cumplan con su responsabilidad.  Al contrario, pareciera que se dedican a proteger, respaldar y justificar a acosadores, violadores, abusadores y feminicidas. 

Ningún gobierno de ninguno de los partidos que han llegado al poder en este país, ha sido, ni es, feminista. No importa cuántas veces  se autodenominen así (NOTAS: https://www.forbes.com.mx/amlo-el-presidente-mas-feminista-en-la-historia-contemporanea-sandoval/ ; https://politica.expansion.mx/mexico/2019/09/28/el-gobierno-de-mexico-es-feminista-marcelo-ebrard-en-la-onu), pues solo lo hacen con la intención de proyectar una imagen en favor de la igualdad de género, pero la fatídica realidad indica todo lo contrario. Porque cuando una autoridad no cumple con su obligación de proteger y salvaguardar la dignidad y la vida del más vulnerable, en este caso las mujeres, solo tiene un nombre: cómplice.

El reclamo de las mujeres de México ante las atrocidades que día con día atentan contra nuestra integridad mental, emocional, sexual y física, no tiene NADA que ver con “conservadurismo” (NOTA: https://www.proceso.com.mx/nacional/2021/3/2/amlo-lamenta-que-movimiento-feminista-sea-utilizado-por-el-conservdurismo-259280.html), “opositores” (NOTA: https://adncuba.com/actualidad-internacional/mexico/amlo-movimiento-feminista-esta-plagado-de-conservadores-y), “adversarios”, “neoliberalismo” ni ninguna de esas palabrerías que se usan para descalificarnos y que tienen como única intención la de callarnos.

Les resulta más fácil descalificarnos que entender y aceptar que nuestra voz no tiene precio ni dueño ¡Qué poco nos valoran…!


Nuestro grito de “Ya basta”, “Ni una menos”, “No es no” ,“Yo si te creo”, “Vivas nos queremos” “rompa el pacto” (NOTA: https://politica.expansion.mx/presidencia/2021/02/25/amlo-el-pacto-patriarcal-es-un-concepto-importado-al-que-se-suben-conservadores)  y todas aquellas expresiones que salen desde lo más profundo del corazón de las mujeres, tienen que ver con el derecho que tenemos a reclamar y a exigir lo más esencial de la vida, y que es el respeto a lo que nos pertenece:  respeto a nuestra dignidad, respeto a nuestros cuerpos, respeto a nuestra integridad mental emocional y física, respeto a nuestra capacidad de desarrollo, respeto a la igualdad de oportunidades, pero  sobre todo,  respeto a nuestras vidas…

Respetar a las mujeres es respetar la vida humana…

Para las mujeres mexicanas, el 8 de marzo es un día más de lucha, de resistencia y de sobrevivencia. Ser mujer en este país misógino, feminicida e impune, es mantenerse en alerta las 24 horas del día, tanto en la casa como en la calle. Porque ninguna mujer, lo reconozca o no, puede vivir en paz donde no existe el respeto, la libertad ni la justicia.

Por eso, URGE que la voz de las mujeres de México sea escuchada y atendida a la brevedad. Este país precisa de un verdadero cambio, no solo político, sino de comportamiento y de reaprendizaje. Urge una transformación sobre la forma de tratar y de interactuar con las mujeres, empezando por las más altas esferas de este país. Debemos deconstruir y construir patrones que garanticen la seguridad y el verdadero desarrollo, trabajar con una debida planeación e implementar iniciativas con perspectiva de género, no solo en pro de las mujeres, sino también de las niñas de este país.

México debe dejar de ser tierra fértil de violencia, de feminicidios y de impunidad. Debe dejar de ser el lugar donde las mujeres, niñas y adolescentes no logran acceder a la justicia debido a un sistema corrupto y patriarcal. Es hora de que México deje de ser uno de los países con mayor riesgo para las mujeres y para las niñas.  

Hoy por hoy, el mundo vive una pandemia cuyas consecuencias han sido fatales, pero gracias a la ciencia, se comienza a vislumbrar una esperanza a través de las vacunas, sin embargo, para la otra pandemia, esa del machismo y la violencia que se ha propagado desde hace tiempo sin control y sin  atención, no existe ningún plan de acción o  medida para frenarla. Hasta ahora, ni siquiera hay un pronunciamiento, y mucho menos un compromiso, que se asome como una esperanza a la "vacuna" que ayude a disminuir los graves efectos de la violencia contra las mujeres en México.

Que quede claro, en este país nunca ha existido un “gobierno feminista”, por más que desde el atril mañanero se diga lo contrario (NOTA: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/amlo-desmiente-el-pais-no-estoy-en-contra-del-movimiento-feminista), como tampoco ha habido voluntad de ningún gobierno para asumir sus obligaciones ante las mujeres y niñas. No hay sentido de la realidad ni tampoco apego a los derechos humanos.

Y para muestra,  la última ocurrencia de este gobierno, a través de estas  imágenes que hablan por sí solas...









Una ciudad blindada...

Edificios de la Ciudad de México, completamente amurallados a pocos días  de conmemorar el Día Internacional de la Mujer.  La Secretaría de Seguridad Ciudadana reportó que afina el operativo que se aplicará el lunes próximo para quienes participen en la marcha.

(NOTA: https://tolucalabellacd.com/2021/03/06/nacional/por-dia-de-la-mujer-palacio-nacional-amanece-blindado-fotos-040993/)

Estas acciones del gobierno actual son un indicativo claro de su posición frente a los temas que elude resolver , no solo en lo que se refiere al tema de garantizar el derecho de las mujeres a su  seguridad, a sus libertades y a la justicia, sino que, además, envía un claro y directo mensaje a las mujeres que valientemente usen su derecho a manifestarse: 

REPUDIO Y REPRESIÓN. 


Con vallas o sin ellas, este 8 de marzo, seguiremos exigiendo lo mismo de siempre: 

BASTA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

ALTO A LOS FEMINICIDIOS

ALTO A LA PROTECCIÓN DE VIOLADORES, ACOSADORES, ABUSADORES y FEMINICIDAS

BASTA DE IMPUNIDAD

Ser mujer en México no solo es desafiar y sobrevivir a una realidad fatídica y violenta que día a día se esfuerza por aniquilarnos... 

Hoy más que nunca, ser mujer en México es llevar una carga cada día más pesada en nuestros hombros, y aún así, levantarnos una y otra vez,  contra  la sumisión, contra la censura, contra la opresión, contra los castigos injustificados, contra todo tipo de abusadores  y, sobre todo, contra la derrota. 

La lucha por nuestros derechos continuará siempre...




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viernes, 29 de enero de 2016

CONFESIONES: 20 cosas que he aprendido desde mi divorcio (Parte 1)





Hace 6 años me separé, luego de casi 20 años de permanecer unida a un sujeto al que en verdad pensé haber amado, al que me entregué incondicional y ciegamente en nombre de un “amor”, dejando a un lado mis sueños, mis metas, mi vida entera (después supe que a eso realmente se le llama dependencia emocional).

Ya en otros posts he hablado sobre el tipo de relación que tuve con este sujeto, pero debo no está de más mencionar un poco el contexto como una forma de preámbulo a la reflexión que hoy comparto en este artículo: 

Me casé cuando yo tenía 24 años, él tenía 32. Como la mayoría de las veces sucede, éramos muy distintos, proveníamos de familias muy disímbolas entre sí, nuestra educación, costumbres y hábitos eran simplemente diferentes… lo único que teníamos en común era la carrera profesional (ambos somos contadores públicos), además de compartir el lugar de trabajo que, en aquel entonces, hizo que nos conociéramos.

Acepto y reconozco que fui yo quien se “enamoró” casi a primera vista de él. Y esa fue mi perdición durante casi 20 años. Durante ese tiempo, estuve realmente convencida de que era muy afortunada de tenerlo a mi lado, por lo que debía mostrarle mi agradecimiento toda la vida, y fue así que permití toda clase de abusos y controles. Pero ¿Cómo dejé que sucediera una relación tan abusiva, condicionada por él y sin respeto por mi misma, permitiendo que me usara y me anulara desde el principio? Simplemente por falta de autoestima, por miedo a estar "sola" y por una necesidad de aferrarme a alguien mayor para sentirme protegida. No lo sé, razones hay muchas, pero lo que es seguro es que NO me valoré como debía. 

Casi al año de casados tuvimos a nuestra hija (la única, y que hoy se ha convertido en una hermosa y luchadora jovencita). Mientras duró el matrimonio no tuve un trabajo remunerado fuera del hogar conyugal, porque me dediqué a trabajar en mis labores de esposa y de mamá, satisfaciendo las necesidades de él y de la familia que formamos en un horario de 24 horas del día los 365 días del año, sin percibir sueldo ni prestaciones de ninguna clase. Y a pesar de mi presencia constante y permanente dentro del hogar, irónicamente, poco a poco mi personalidad iba siendo anulada, ignorada y devaluada…. Yo solo existía para las cosas del hogar, para resolver algunos trámites, para llevar a la hija al colegio, organizar las tareas domésticas y todo ese tipo de cosas que "solo le atañen  a las amas de casa", por el contrario, mi opinión no servía para tomar decisiones y mucho menos para exigir ser atendida de la misma forma que los demás miembros gozaban...  ¿Le suena familiar a alguien?

Con el tiempo todo cambia y nadie se imaginaba (ni siquiera yo) que 20 años después de una aparente relación perfecta y ejemplar, terminaríamos divorciándonos de una forma un tanto abrupta y agresiva. Agresiva en el sentido de que el proceso se llevó 5 largos y tediosos años, el cual estuvo plagado de audiencias interminables, obstáculos, ofensas, mentiras, etc. Pero afortunadamente hace un año exactamente quedamos oficial y legalmente divorciados, y por eso escribo este post, con el fin de meditar un poco acerca de mis propios avances, fracasos, esfuerzos y de las pocas o muchas experiencias que he ido aprendiendo  a raíz de mi separación con aquel sujeto, al que alguna vez creí indispensable en mi vida. 

Hoy, 6 años después de haber  roto el ciclo de violencia, hago una evaluación de mis avances y retrocesos (¿por qué no?). Hoy comparto una lista de lo que he aprendido a partir de vivir conmigo misma, de las cosas que he tenido que hacer, que dejar, de lo bueno y malo que he experimentado, así como de aquellas cosas que nunca creí poder vivir y las que intento poder alcanzar.

Entonces, ¿qué cosas he aprendido desde mi divorcio? Bueno, pues he aprendido que....

1) NADA ES PARA SIEMPRE. Es lo primero que aprendí. Muy en el fondo yo sabía que éramos distintos, y que el amor no era recíproco por parte de él. Pero aún así, aquella tarde en la entrada de la iglesia (la que él había escogido para esa ocasión tan especial), justo antes de entrar con mi vestido blanco y tieso, creí firmemente que sería para toda la vida; me imaginé eternamente al lado del hombre al que elegí como pareja y al que le rendiría pleitesía como una forma de demostrarle mi amor y mi agradecimiento (error garrafal). Sin embargo, con los años me dí cuenta de que era difícil llevar una vida en común, pues el egocentrismo que él poseía era incomparable, era imposible hablar o llegar a acuerdos, ya que  la relación nunca fue igualitaria, así que era increíble que permaneciéramos juntos por más esfuerzos que yo hiciera. Es cierto, habíamos construido una hermosa familia, sí, pero ante los ojos de los demás. Nadie sabía lo que detrás de los muros existía. 

Es verdad que las personas somos entes distintos por naturaleza, sin embargo, cuando hay amor verdadero y reciproco hay respeto, aceptación, comprensión, comunicación y complemento, lo que facilita compartir una vida en común, pero aún así nada  garantiza que sea para siempre. Recordemos que la vida se forma de ciclos y etapas,  y hay que estar preparadas para lo que suceda y, sobre todo, para cerrar cada una de ellas….


2) NO TENGO QUE ADAPTARME A NADIE NI SOY LA SOMBRA DE NADIE.  Aparentar una familia "perfecta" implicaba un gran esfuerzo, sobre todo, de mi parte. La felicidad de él, se debía en gran parte a mi resignación por hacerme a un lado, por permanecer a la sombra, por permitir que mi crecimiento personal, profesional, espiritual y emocional se anulara y, de esta forma,  él fuera el que avanzara en todos los aspectos. Creí, equivocadamente, que esa era la única forma en que la familia también progresaría, pero la verdad es que al final la familia no progresó; fue él quien se quedó con el resultado de todo el esfuerzo que en conjunto construimos. Pero ni siquiera eso me importó cuando decidí romper con la relación. Honestamente, nunca pensé que llegaría el día en que mi dignidad protestara, lo cual me llevó a poner límites y a darme cuenta de que no estaba en el lugar ni con la persona correcta. 

Sí, abrí los ojos y me di cuenta que mi bienestar mental, emocional y físico debían ser  mi prioridad, así que aprendí a que nunca más me sometería a las necesidades, caprichos ni a la voluntad de nadie.


3) PUEDO VIVIR FELIZMENTE SIN ÉL. Durante todos esos años que permanecí al lado de mi ahora ex marido, tuve la firme convicción de que sin él yo no sería capaz de vivir, y no solo me refiero al aspecto material,  mi miedo estaba enfocado al aspecto emocional, a no volver a contar con su presencia física. No me imaginaba sin él, sin sus constantes llamadas telefónicas para saber dónde estaba o qué estaba haciendo, no podía imaginarme sin su supervisión sobre lo que yo comía, lo que me ponía o en lo que gastaba. Él dirigía y controlaba prácticamente toda mi vida y mis decisiones…. ¿Qué iba a hacer sin él?. Simplemente, no me imaginaba llevando una vida sin su presencia, no me creí capaz de sobrevivir. 

Yo misma se lo dije a él miles de veces y frente a quien fuera: “Sin ti, no podría vivir”. Menudo susto se llevó cuando lo abandoné,  y gran sorpresa me he llevado cuando descubrí que no solo puedo vivir sin él, sino que además puedo vivir feliz, tranquila y sin la obligación de reportarme ante nadie. 


4) PUEDO DISFRUTAR DE LA "SOLEDAD". Es lógico que una vez lejos de quien organizaba y controlaba mi vida, de pronto sentí un gran vacío, hubo días en que extrañaba sus comentarios, sus sugerencias y hasta sus indicaciones. En ciertos momentos me vi apanicada sin saber qué hacer en determinadas situaciones. Pero no solo eso, también recordaba los buenos momentos, las largas pláticas por la mañana, los fines de semana en el bingo, las reuniones familiares y ese tipo de cosas que muchas veces nos llevan a idealizar las relaciones, dejando a un lado todo el conjunto de buenos y MALOS momentos que hubo. No quise caer en ese error, así que me enfoqué en recordar los pleitos, las discusiones, las faltas de respeto y todo aquello que al final nos llevó a romper con la relación. Traté de equilibrar todas las experiencias vividas, buenas y malas,  para poder ser objetiva y comprender que en realidad estaba mejor sin él. 


Conocerse a si misma es el paso más importante que debe dar cualquier mujer, sobre todo a la hora de una separación, sin embargo, dar ese paso, muchas veces, solo se puede llevar a cabo estando en soledad. Y no me refiero a encerrarse en un sótano por un tiempo indeterminado sin socializar con nadie. No, en realidad una nunca está sola. Yo conté con el apoyo de mi familia, sobre todo el de mi madre, quien a pesar de no entender o no coincidir en muchas cosas conmigo, estuvo ahí para escucharme y hasta para rebatirme, y todo eso me ayudó a sacar esas sensaciones que guardé por mucho tiempo. También cuento con el amor y la presencia de mi hija, y eso no tiene precio. 

Cuando se rompe con una relación tan larga, se experimenta cierto tipo de “soledad” (mal llamada así porque insisto, nunca estamos solas y en dado caso, nos tenernos a nosotras mismas), en la que de pronto, una debe tomar sus propias decisiones. Poco a poco, yo he ido aprendiendo cosas tan esenciales que durante casi 20 años no hice (en el caso de otras mujeres puede ser así, o no, dependiendo del tipo de relación que hayan tenido). Por ejemplo, al principio, yo padecía por cosas tan simples y absurdas como: ¿cómo conectar el gas?, ¿qué pasará si el coche se descompone?, ¿quién cubrirá el gasto del hospital si mi hija se enferma?, ¿cómo me quedará este vestido?... En fin, miles de preguntas que representan miedos imaginarios y miedos reales, pero al fin y al cabo, se trata de miedo a enfrentar la vida "sola"... Pero en una situación así, ya no hay retroceso.

Del mismo modo,  también he aprendido otras cosas, como a vestirme como realmente me gusta (pantalones de mi talla, no dos tallas más grandes), arreglarme diariamente (no solo cuando voy a salir), ir al gimnasio, cuidar mi salud, no pedir permiso ni rendirle cuentas a nadie, a socializar y hacer amistades sin necesidad de la aprobación de nadie. Estar sin pareja me ha enseñado a ser capaz de tomar mis propias decisiones, a tener la libertad de equivocarme, de corregir y de volver a equivocarme…. He aprendido a llevar mis propias cuentas, a vivir con muchas carencias, a enfrentarme a un mundo donde las mujeres de mi edad y de mi condición (sin experiencia laboral), son rechazadas al solicitar un empleo, pero también he aprendido que no debo rendirme. En fin, la "soledad" nos enseña a enfrentar la vida y, principalmente, a descubrir que somos  capaces de hacerlo. 


5) NUNCA MÁS VOLVERÉ A HUMILLARME. Este punto viene de la mano con los anteriores. No hay nada peor que denigrarse en nombre de un “amor”; regalar la dignidad no es válido ni sano, ya que es lo más valioso que cualquier persona posee. Alguien que en verdad nos ame, no espera que le demostremos nuestro amor humillándonos ni permitiría que el dolor o el sufrimiento nos invadiera, y hará todo lo posible para evitarnos cualquier tipo de sufrimiento,  preocupación o angustia… Recuerdo amargamente las veces que yo tuve que hincarme (literalmente) para pedirle, a mi hoy ex marido, que por favor me ayudara en algún asunto que me aquejaba. Él tenía la costumbre de pararse frente a mi, de forma erguida, cruzaba los brazos y me miraba de arriba a abajo, como una señal de que si quería su ayuda o su comprensión, debía humillarme al máximo… ¿cómo? Hincándome ante su presencia. Sí, lo reconozco, lo hice más de una vez. Mis súplicas eran diversas, según de lo que se tratara, por ejemplo: que me perdonara porque el dinero no me había alcanzado, o tal vez porque gasté más de lo permitido (sin su previa autorización)  en alguna ropa que me hacía falta o en un simple refresco (el objeto era lo de menos, lo importante para él es que no le hubiera consultado si podía tomar algo de “su” dinero), o bien, solo me hincaba para que me dirigiera la palabra, pues él tenía la costumbre de aplicarme la Ley de Hielo por días o semanas enteras,  y eso era insoportable para mí, así que recurría a humillarme lo más bajo posible para obtener su perdón. 

Hoy sé que nunca debí humillarme, pero sé que el “hubiera” o el “no hubiera” no existen, así que lo tomo como un aprendizaje más de lo que sé que nunca más volveré a permitir.


6) MEREZCO QUE ME DEMUESTREN CON HECHOS QUE SOY AMADA Y RESPETADA; NO DEJARLO A LA INTUICIÓN NI DARLO POR HECHO.  No quiero ser ignorada ni ser la segunda opción de nadie. Merezco respeto y sé que todo sentimiento, sobre todo el amor, debe demostrarse, no debe darse por entendido por el solo de permanecer en una relación. Las relaciones se construyen día con día y  es una tarea de los involucrados; demostrar amor es recíproco y quien da, tiene el derecho a recibir. No se vale decir que “yo soy feliz dando y no espero nada a cambio”. ¡NO! hay que entender que si doy amor, lo justo es que me retribuyan de la misma forma, y sino es así, entonces no vale la pena. 

La seguridad de saber que merezco recibir el mismo amor que doy, me la da el amor que tengo por mi misma.  Debemos aprender que si no me amo yo, nadie más lo hará. Por tanto, si no hay hechos, no hay relación... así de sencillo. 


7) PUEDO SER MAMÁ SIN LA AYUDA O EL APOYO DEL PAPÁ. Se dice que en un divorcio los hijos son los más afectados, y es cierto. Muchas veces no podemos vivir engañándonos o fomentando una imagen falsa,  empeñándonos en criar a nuestros hijos en un entorno insano, lleno de desamor o hasta violento, con tal de preservar una “familia”. El ejemplo que le demos a nuestras hijas e hijos es fundamental para su desarrollo, por lo tanto, si vemos que en lugar de hacer un bien, estamos afectando nuestra integridad mental, emocional y hasta física, y la de nuestros hijos, lo ideal es alejarlos de dicho entorno. Durante muchos años, crié a mi hija en un ambiente familiar, con muchos problemas, pero para mí era importante que ella se desarrollara en el típico entorno de Mamá, Papá, Hija y perrito, es decir, la “familia ideal” y esa etapa duró realmente hasta su adolescencia. Después, todo cambió. Confieso que nunca me creí capaz de convertirme en mamá sin la presencia del papá. Para mí,  ejercer el papel de padres debía ser una dualidad, pero la vida nos enseña lo equivocadas que podemos estar. 

A pesar de que mi hija hoy es una mujercita mayor de edad, sigue necesitando del amor, de la comprensión, de la presencia, de la guía y hasta de los consejos que siempre le dimos. Sin embargo, hoy su padre está ausente de su vida, por elección de él, debido a que ella decidió vivir conmigo, convirtiéndome así, en su único refugio y apoyo en todos los aspectos… No ha sido fácil, pero es maravilloso ver cómo cada día aquella niñita ha ido desarrollando sus capacidades; nada se compara con ser testigo del crecimiento paulatino de sus inmensas alas que anhelan abrirse para volar en cualquier momento. 


Qué tonto aquel que se niega por orgullo, avaricia, irresponsabilidad y estupidez, a formar parte de la vida de un ser tan increíble y que hoy solo comparte su sangre. 


8) ES PREFERIBLE ALEJARSE DE QUIENES NO SE SOLIDARIZAN CON NUESTRA NUEVA SITUACIÓN. Como sucede en las circunstancias dolorosas, lo primero que se hace es intentar aferrarse al entorno más próximo. Las complicaciones empiezan cuando los familiares y/o amigos más queridos se sienten obligados a elegir y, finalmente, toman partido por uno o por otro, o se alejan de ambos. En general, ellos pueden resultar más confundidos que los miembros de la pareja y equivocarse emitiendo juicios erróneos sobre la situación, pero eso es problema de ellos. 


Hay gente que fue parte de mi vida y que de pronto tomó las cosas de forma personal. Mis problemas con mi ex marido, de pronto también ya eran problema de cierta gente. Les afectaba de forma directa, ya sea que no compartían mis decisiones o simplemente se dedicaban a juzgarlas al grado de sentirse con la autoridad de opinar, ofender o simplemente alejarse…¿Cómo pasa eso? No lo sé, tal vez en estos casos afloran las debilidades y las miserias y cada uno se ubica donde le corresponde.... y hay que respetar sus decisiones.


En estos casos, lo más saludable es suspender el diálogo y hasta la relación (ya sea que se trate de amigos o familia) y centrarse en los sentimientos propios para enfrentar la nueva realidad. No hay que frustrarse intentando comprender por qué algunos amigos o familiares se apartan. No necesitamos cargar con eso, apenas podemos con lo que nos espera. Sí, duele que ciertas personas clave en nuestra vida, opten por alejarse, que no nos comprendan o que nos juzguen, pues estamos en una situación vulnerable, pero son señales de que esas relaciones se van a cortar con el tiempo. Una no puede hacerse cargo de muchas cosas en ese estado. Así que hay que estar preparadas y no confiar en que todos van a apoyarte, ni siquiera aquellos que creíste muy cercanos a ti.


9) SOY CAPAZ DE CONOCER Y FOMENTAR NUEVAS AMISTADES. Es en esta situación donde se pierden amigos muy queridos, pero también se ganan grandes amistades. Y eso forma parte del equilibrio de la vida. Te quita, pero también te da. Y no hay que despreciar a nadie. 

En esta etapa, me ha dolido la decepción de ver cómo gente tan cercana se ha alejado, pero no puedo quejarme, pues al mismo tiempo he tenido la enorme fortuna de conocer gente con grandes valores, con un sentido incomparable de empatía, solidaridad y comprensión… qué ironía, quienes te conocen y a quienes trataste por años se alejan por cosas que no les afectan directamente y que en el fondo desconocen, pero de pronto por las mismas razones llega gente nueva…. Eso es simplemente asombroso.


10) NO HAY VÍCTIMAS NI VICTIMARIOS, simplemente hay decisiones que tomar. Una pareja se forma con dos personas. Cuando los problemas surgen, y mientras ambos quieren, pueden resolverse, cuando no, solo queda tomar decisiones. Prolongar una relación llena de problemas, engaños, mentiras, abusos o violencia, no es una forma aceptable de vivir, al contrario, es una forma de desgastar una relación. Cuando uno de los dos comete un error o abusa del otro, la otra parte debe tomar la decisión adecuada que le permita proteger su bienestar emocional y/o físico. Por eso, no hay víctimas ni victimarios. Cada uno tiene en su mano la decisión de hacer valer sus derechos y terminar a tiempo con la relación…. No hay que prolongar una relación que solo contribuya a destruirnos como pareja y como personas. Yo tardé 20 años en tomar la decisión de alejarme, pero eso no me convierte en víctima ni a él en victimario (o viceversa), simplemente no rompí a tiempo y permití que los abusos perduraran y empeoraran con el transcurso de los años. Eso mismo trajo como consecuencia que tardara más en recuperarme, pero finalmente, hoy estoy en ese proceso.




Esta es la primera parte de mi lista, una lista que he realizado después de hacer un breve análisis donde he podido comparar mi vida pasada  con la que hoy tengo. Sí, puede extenderse indefinidamente, pero lo importante es saber que NO ME ARREPIENTO de nada a pesar de los nuevos obstáculos, problemas y carencias que hoy  tengo. Aunque cabe aclarar que antes (en mi matrimonio) también existieron obstáculos, problemas y carencias de todo tipo, solo que hoy puedo verlos y tratarlos bajo una perspectiva distinta, con la libertad de decidir, de acertar, de equivocarme, de saber que puedo y hasta de derrumbarme porque algunas veces sé que no podré continuar ni resolverlos, pero he entendido que también se vale pedir ayuda y que siempre hay alternativas que la vida nos ofrece....  

Efectivamente, desde mi divorcio he enfrentado mayores dificultades para resolver sobre todo el tema económico, pero  al menos he podido recuperar mi dignidad,   conservar mi identidad y hasta tengo la libertad de compartir con ustedes parte de mi vida con la esperanza de que algunas mujeres se identifiquen y sepan que nunca es tarde para volver a empezar.

((()))

MUJER:

¿Y tú? ¿Cómo ha sido tu vida a partir de determinado evento (divorcio, matrimonio,  o lo que sea)? 

Detente un momento y analiza tu vida. Haz que tu lista personal vaya mucho más allá de las particularidades de pareja y navega por otras grandes cuestiones de la vida.  Verás cuánto has avanzado en la vida y ni cuenta te has dado. 


*LA PRÓXIMA SEMANA LA 2A. PARTE


martes, 27 de octubre de 2015

¡NO MÁS ABRAZOS CON VIOLENCIA! : 18 fotografías que revelan posesión y dominación





Muchas veces, un abrazo, una mirada, una actitud, una palabra suelen confundirse con muestras de amor, cuando en realidad son señales de posesión, de dominación, de control, de sometimiento.... Debemos estar muy alertas a cualquier señal, por sutil que sea, pues recordemos que la violencia comienza con signos que pueden pasar desapercibidos o que consideramos normales, pero con el tiempo avanzarán y podrían convertirse en actos realmente peligrosos. Y para muestra comparto parte de mi experiencia.....

Es innegable que aún, en este siglo, persistan los casos de violencia machista. Como sociedad, no hemos podido disminuir y, mucho menos, erradicar ningún tipo de violencia en ninguna de sus manifestaciones. No hemos podido eliminar estereotipos, ideas sexistas ni mitos. Tampoco han desaparecido la discriminación ni la impunidad. Todavía subsiste la idea de la supremacía de lo masculino sobre lo femenino, así como la concepción patriarcal de posesión y control respecto de las mujeres.

Dicen que una imagen vale más que 1000 palabras… y lo confirmo con asombro. 

Hace algunos días decidí poner en orden algunos documentos personales y, junto con ellos, una gran colección de fotografías familiares que se fueron almacenando desde mucho, pero mucho tiempo atrás. 


Son fotografías, básicamente familiares, desde mi adolescencia hasta hace casi 2 o 3 años, pues ahora con los avances tecnológicos, ya no es necesario revelarlas o imprimirlas, simplemente se guardan en memorias USB o de otro tipo, lo cual nos ahorra espacio y tiempo.


Pero como años atrás no existían smartphones ni aplicaciones,  mi archivo personal de fotografías en papel se hizo bastante extenso. 

Debido al número incalculable de fotografías que tenía acumulado y también a la enorme cantidad de recuerdos que cada una de ellas representa en cada etapa, no me atrevía a ordenarlas en cajas destinadas para ello. Simplemente las tenía regadas por todos lados… hasta que me decidí arreglar ese desorden.


Obviamente, muchos de los momentos que se pueden apreciar en muchas de esas imágenes, los tenia presentes, otros no. Al verlas, pude hacer un recorrido mental y emocional de cada etapa, de cada instante, de cada persona... y de mi misma a través del tiempo.


Recordé detalladamente cada etapa:  como hija, de soltera, de casada, de mamá.... todo estaba ahí. Momentos como Navidades, cumpleaños, paseos, eventos escolares de mi hija, vacaciones, fiestas, despedidas, mi boda, etc, etc fueron adueñándose de mi memoria, sin embargo, tal vez debido a la madurez que se adquiere con los golpes, al tiempo que ha transcurrido, o a cualquier otro motivo, las emociones ya no se sienten como antes. Pude ver aquellos recuerdos más objetivamente, desde otra perspectiva, con mayor raciocinio. Ver a ciertas personas que ya no están en mi vida, no me causó ningún dolor, como el caso de mi ex marido. Posiblemente, porque desde que el proceso de mi divorcio terminó (y el que duró cerca de 5 años), decidí cerrar el ciclo emocional con mi pasado, sobre todo el referente a mi matrimonio. 


Desde que me separé de él, opté por no desahacerme de ninguna fotografía, y las guardé todas, incluyendo donde aparece él, principalmente por dos razones: 1) ¿por qué debía tirar algo visual si la realidad indica que él estuvo presente en muchos eventos y momentos? 2) Las conservé por mi hija, tal vez  ella quiera recordarlas en el futuro. 

Durante todos estos años que se mantuvieron guardadas,  mis emociones no se encontraban en óptimas condiciones, debido al  divorcio, a los problemas de subsistencia, a la recuperación del proceso y a todo ese tipo de trances, así que opté por no recurrir a las fotografías. Hasta que de la nada, sentí que ya era el momento indicado de sacarlas, verlas y archivarlas ordenadamente. Mientras realizaba esta tarea,  a veces junto a mi hija, otras yo sola, pude comprobar que ya nada movía mi estabilidad… ¡¡hasta que descubrí con gran asombre algo que, honestamente, nunca antes había percibido!!


Como muchas lectoras y lectores saben, mi ex marido siempre se caracterizó por ser una pareja controladora, manipuladora, narcisista y violenta, lo cual, finalmente me llevó a decidir por terminar con la relación. Siempre dio muestras de su forma de ser, pero nunca me di cuenta que podía revelarlo a través de las imágenes, hasta ese día que lo descubrí. 


Observé, con gran sorpresa,  que en la mayoría de las fotografías donde aparecemos él y yo juntos, se repetía un patrón. La forma en que él me “abraza” o me toma para posar frente a la cámara, refleja  una manera más de manifestar que yo era de su propiedad. 


¿Qué significa? Veamos algo acerca de la importancia del lenguaje corporal


El lenguaje corporal es tan comunicativo y evidente como las palabras. 


El cuerpo tiene su propio lenguaje, es un idioma mudo, pero tan expresivo que comunica mucho mas que las palabras


Expertos dicen que el lenguaje corporal maneja el 65 por ciento de la comunicación, las palabras son el 35 por ciento restante; en la transmisión de un mensaje influyen más el tono y los matices que las palabras, estas pueden llegar a engañar pero los gestos corporales son delatores. La expresión facial es, junto con la mirada, el medio más rico e importante para expresar emociones y estados de ánimo. 





El lenguaje corporal trasmite un mensaje por medio de poses, movimientos o gestos; delata completamente los sentimientos o percepción acerca de la persona con la que está interactuando.


El cuerpo refleja lo que sentimos frente a determinadas situaciones, contextos y personas independientemente de lo que decimos. 

Específicamente,  tratándose de una persona violenta, no existe ninguna diferencia. Un agresor, ya sea golpeador o no, también manifiesta con el cuerpo su forma de ser, ya sea prepotente, si se siente superior, si está a la defensiva, si va a atacar... o si cree que algo o alguien es de su propiedad.


Y para muestra basta un botón (como es costumbre, omito el nombre del susodicho y su rostro, para respetar su privacidad):




Confieso que, la primera impresión que me causaron estas imágenes, fue pensar en una clase de defensa personal, donde se practican esas famosas "llaves" que tienen como finalidad someter a otra persona... algo así como la imagen de la izquierda. ¿No parece que él estuviera practicándola en cada imagen? ¡Qué indignante!

Eres de mi propiedad y te someto

Lejos de ver esto con algo de "humor negro", la realidad es que la forma en que en cada imagen me toma (que por cierto,  pertenecen a diferentes etapas de nuestra vida en común a lo largo de casi 20 años), indica la forma en la que siempre fui tratada: como un objeto de su propiedad, sin valor, sin decisión, sin opción.... Se nota, bajo el criterio del susodicho, que debo mantenerme sometida a su voluntad. Y así fue, mi falta de autoestima, de información y tal vez debido a la  indefensión adquirida a lo largo de los años, me cegaron y me convirtieron en un ser dependiente, anulado (como puede verse en las imágenes). Por cierto, en la última fotografía (último recuadro), la otra persona a quien tiene tomada de la misma forma que a mi, es mi hija. 


Y si no es suficiente con esa muestra, aquí van otras imágenes más que reflejan la idea de posesión y de superioridad que mi ex siempre mantuvo frente a mí:



Debemos reconocer que en esta sociedad, como en muchas más, persiste una cultura imperante en la que muchos hombres creen que la mujer es de su propiedad,  y por eso la humilla, la anula, la golpea, y hace un ejercicio de poder en todo momento, ejerciéndolo de las formas más sutiles y, a veces, manifestándolo de formas muy salvajes o hasta irremediables. 

Muchas veces se dice que un hombre que maltrata  a las mujeres (ya sea a través de la violencia emocional, económica y/o física), es un enfermo o adicto, pero no es así, hay que recordar que la mayoría de los maltratadores no son violentos frente a su par, solo actúan con violencia frente a quienes creen más débiles (sus parejas, principalmente).  Es más, la mayoría de los sujetos maltratadores (como el que aparece en las imágenes anteriores) van por la vida con otra careta, aparentando ser hombres serios, responsables y hasta respetuosos, pero es en la privacidad de los hogares cuando desatan su verdadera identidad abusiva. 


Contrario a lo que a veces pensamos, la violencia no implica sólo golpes o insultos. Tiene formas muy sutiles, que son justo las más peligrosas, ya que es mucho más difícil detectarlas en nuestra propia relación. En efecto, hay formas de violencia que no son brutales, que son naturalizadas, y que paulatinamente van llevando a formas más extremas de agresión. Nadie empieza golpeando o matando. Las primeras manifestaciones de violencia hacia las mujeres suelen ser el control, la manipulación, las bromas hirientes, las prohibiciones disfrazadas de amor o preocupación, el aislamiento, volver dependiente emocional y económicamente a la mujer, las humillaciones y, como hemos visto, las manifestaciones de “eres de mi propiedad” a través del lenguaje corporal. 



¿Te suena familiar?


"Me cela porque me quiere"; "no me deja salir con mis amigas porque tiene miedo de que me pase algo"; "no quiere que trabaje porque quiere darme todo" “Me empujó porque estábamos jugando” o “Me dice gorda de cariño”. ¿Cuántas veces no hemos escuchado a alguna amiga (o a nosotras mismas) decir que su novio la cela hasta el cansancio, con el argumento de “yo confío en ti, pero no en tus amigos”?. O que el marido le sugiere cómo vestir, quiénes deben ser sus amigas, se inmiscuye en sus asuntos profesionales o, entre broma y broma, le dice cosas que no le gustan, como que es una inútil,  fea o algo tonta. A veces, con el pretexto de estar jugando, él la empuja o la trata con indiferencia cuando no hace algo para complacerlo. Los pequeños actos de dominación son tan cotidianos que parecen normales. Empiezan con una sencilla falta de respeto, con apodos ofensivos, empujones “en broma”, chantaje, manipulación, celos, control, con una burla, con una mentira, con manipulación, o un abrazo que indique “eres de mi propiedad y por tanto te trato como yo quiero”.



Todas las conductas descritas anteriormente van minando la autoestima de las mujeres, quienes, generalmente las mujeres vemos esas conductas como algo muy normal y hasta las justificamos, pero en realidad NO tienen justificación alguna, al contrario, cada uno de esos comportamientos solo denotan una falta absoluta de respeto hacia nosotras.  Lamentablemente muchas veces tocamos la realidad cuando se llega a los golpes, y es cuando puede comprobarse que la violencia NO es un juego,  por el contrario, es una evidencia de que la relación estaba repleta de violencia. Y no debemos llegar a eso.





Como vemos, la violencia tiene más de un rostro y se presenta en diferentes etapas de la relación. Por tanto, no debemos permitir en la práctica, en la realidad cotidiana, los comportamientos y las mentalidades que muchos hombres demuestran, como que las mujeres somos de su propiedad.


¡¡Peligro!!


Como hemos dicho, la mayoría de las veces, las mujeres que viven inmersas en una relación violenta (con golpes o sin ellos) no se reconocen como víctimas, aunque a veces pueden reconocer su miedo, su sufrimiento o su malestar. Pero no se atreven a aceptar que padecen violencia y agresión ejercida por la persona que aman.  Mientras más tempo se pase en una relación violenta, será más difícil aceptarlo, reconocerlo y actuar ante esto.


Lo alarmante de la violencia en la pareja es que tiende a crecer y a intensificarse. Si la mujer no reacciona, estos actos se transforman progresivamente en verdaderas conductas perversas que tienen graves consecuencias para la salud psicológica y física de las víctimas.

DEL ABRAZO A LOS GOLPES


Una de las características de los golpeadores es que no controlan sus impulsos con la pareja y en muchas ocasiones tampoco con los hij@s.  Si has notado algunas señales de violencia dentro de tu relación, pero no ha llegado a los golpes... ¡¡TEN CUIDADO!!  Aléjate de inmediato. 


Algunas actitudes que muestran los agresores previo a la agresión física son (NOTA: No es una regla, son indicadores, lo ideal es que no esperes a que las cosas lleguen a un nivel de riesgo):  


· Contacto visual sostenido y ceño fruncido.
· Rostro colorado.
· Vena del cuello marcada.
· Respiración superficial.
· Hipermovilidad, manoteo, señalarnos con el dedo en gesto de retaliación.
· Contacto físico, distancia cerrada (se acerca más hacia nosotras).
· Gritos, incapacidad de armar oraciones coherentes y presencia de monosílabos.
· Amenazas o promesas de hacer daño


Alguna o la suma de estas señales indican que estamos frente a una persona que está a punto de atacar y por lo tanto es altamente peligrosa.  ALÉJATE CUANTO ANTES. 


Si llegas a estar frente a alguien que manifiesta estas señales recuerda:


· Mantente fuera del alcance del agresor. No sólo porque nos permite anticipar un ataque, sino que será nuestra medida para verificar qué tan dispuesto está a agredir (si avanza repetidamente hacia nosotros cerrando la distancia es mala señal).


· No te mantengas cerca de ventanas o de lugares con mayor riesgo (evita estar cerca de cuchillos, utensilios filosos, armas, etc) 


·  Huye en cuanto puedas.


COLOFÓN:

Hoy me encuentro lejos de ese sujeto. Tardé 20 años en darme cuenta que vivía dentro de un circulo de violencia psicoemocional y económica que casi destruyen por completo mi autoestima y mi dignidad. 

Sí, estuve ciega...  ciega por amor en un principio, por no valorarme a mi misma, por confusión, por ignorante, por miedo, por depender de él para comer un pan y hasta para saber qué talla de pantalones debía usar, por temor a creer que no podía subsistir por mi misma, por el que dirán y por mil pretextos más… pero estas fotografías me han servido para recordar que nunca más debo regalar mi dignidad a nadie, no estoy dispuesta a cometer otra vez los mismo errores. 

Tal vez las experiencias que he compartido, no solo hoy, sino en muchos otros artículos publicados en mis blogs, puedan servir  a muchas otras mujeres, jóvenes o no. Y por eso les recuerdo... 


MUJERES:


NADA NI NADIE DEBE TENER EL PODER SOBRE NOSOTRAS. 

No  entreguemos a nadie nuestra identidad ni nuestra  dignidad. 

Mantengámonos siempre alertas a las señales, aún ante las más sutiles.  

Nunca olvidemos que, sin excepción,  merecemos ser tratadas como lo que somos: mujeres dignas, valerosas y dueñas de nosotras mismas. 
Nunca permitamos ser tratadas como un objeto de la propiedad de nadie. 

La violencia NO  es un problema de la mujer, sino de la sociedad en general.

((()))


FUENTES:



domingo, 4 de agosto de 2013

LOS LÍMITES DEL AMOR: Guía reflexiva de Walter Riso para aprender a amar sin renunciar a lo que somos



Uno de los autores más relevantes de la actualidad, además de ser uno de mis favoritos  es, sin duda, Walter Riso.  Su experiencia profesional, sus conocimientos, su sencillez, su gran capacidad de empatía, su facilidad para transmitir las ideas que en cada una de sus obras nos comparte,  así como la objetividad y claridad con las que trata sus temas,  son algunos de los atributos más sobresalientes de este extraordinario terapeuta y autor de una gran variedad de libros.

En este humilde espacio,  Riso es considerado un gran maestro, pues a nivel personal, sus enseñanzas han sido de gran ayuda para esta servidora, ya que sus libros han sido una maravillosa fuente para la auto reflexión, haciéndome comprender la verdad de muchas cosas que, aunque socialmente han sido consideradas como  "naturales" y "aceptables",  en  realidad  no lo son. Cada libro me ha inspirado a tener un constante proceso de reaprendizaje, dándome la oportunidad de poner en práctica varias de sus recomendaciones que, dicho sea de paso,  me han permitido modificar algunas ideas, conductas, estigmas y conceptos por demás erróneos,  transmitidos de generación en generación, pero gracias a la visión de Riso acerca del respeto y del amor a uno mismo, de las posibles formas de amar sin depender, de la valoración de la dignidad, de la existencia de un amor racional, pensante, sin creencias absurdas como la de entregarse incondicionalmente y de forma absoluta, entre otras muchas cosas más,  he podido reflexionar acerca de mi misma y de mi entorno. Sus libros han sido fundamentales para ver y valorar  la vida de una forma distinta, tanto a nivel  personal como en pareja.

Dada la influencia positiva de este autor, no solo en esta servidora, sino en muchas otras mujeres (y hombres), nos hemos sentido  motivadas a compartir con ustedes  algunas de sus enseñanzas y obras, presentándolas  a través de sinopsis, extractos y frases, principalmente. Como por ejemplo, el post titulado: PARA NO MORIR DE AMOR: Los 10 principios de supervivencia afectiva de acuerdo a Walter Riso, el cual fue dedicado a otro de sus libros que, invariablemente, también posee un contenido de gran interés (tanto para hombres como para mujeres), y con excepcionales reflexiones que nos motivan a pensar y a intentar mejorar a nivel emocional. 


Por lo anterior, hoy queremos compartir con ustedes un extracto de otro de sus libros, titulado:  "Los Límites del Amor. Hasta dónde amarte sin renunciar a lo que soy". En este texto, Riso desmitifica aquella  idea tan arraigada y errónea acerca del amor... ese "amor" que todo lo puede y, por tanto, todo lo justifica. El amor verdadero tiene límites, es racional y respeta, ante todo,  los derechos humanos que poseemos aún dentro de relaciones de pareja pero que, muchas veces, al estar inmersas en relaciones irracionales o destructivas, permitimos que sean vulnerados.


Sí,  el amor tiene límites.  El amor no lo justifica todo, y aunque suele decirse que la gente sufre en el nombre del "amor", en realidad sufre cuando se trata de un amor irracional, porque cuando el amor es racional, respetuoso, libre, recíproco...   entonces el amor  puede vivirse intensamente. 

¿Cuándo se  pasa los límites del amor?

Según Riso, básicamente en tres situaciones:
1) Cuando tu dignidad se ve afectada. Cuando los derechos humanos se ven violados en el nombre del amor.Cuando ya no te ama y sigues ahí testarudamente esperando la resurrección, el milagro de que tu pareja te ame. En el amor hay que aprender a perder y retirarse a tiempo aunque duela. La esperanza te mantiene muchas veces pero eso también se rompe. 
2) Cuando tu auto-realización no la puedes llevar a cabo. Cuando tus talentos naturales, tu vocación esencial, tus sueños, no los puedes desarrollar, ya sea porque el otro te pide una prueba de amor, por "vocación" de entrega incondicional o por hacer del sacrificio un culto y entonces decides que ese es el precio que debes pagar por amar. 
3) Cuando empiezas a negociar con principios que no quieres negociar. Tus principios pueden ser ideológicos, valores, creencias fundamentales...cuando violan tus principios o negocias con ellos,  pasaste los límites del amor. 
Si ocurre cualquiera de las cosas mencionadas anteriormente, y tú sigues junto a quien no te respeta ni te valora, en el "nombre del amor"... ¡¡CUIDADO!! entraste al lado irracional y enfermizo del amor; renunciaste a tu "yo", para dar paso al "tú", donde el otro se convierte en el "todo" más importante que uno mismo. Actuar así equivale a ser irracional.  Es una forma negativa y destructiva de entender el significado de amar.

Y lo curioso es que cuando haces cualquiera de esas estupideces, la sociedad  aplaude y los amigos dicen "¡cuánto amas!".

Debemos saber que la autonomía es el factor determinante, la libertad de poder decidir sobre nuestra vida, nuestra manera de pensar y nuestra manera de ser.

A continuación veremos el epílogo del libro mencionado anteriormente. Es una breve guía con los preceptos más relevantes sobre los límites que debe tener el amor: ¿Cuáles son?, ¿cómo establecerlos?, ¿por qué la importancia de amarnos a nosotras mismas antes que a nadie?, entre otros cuestionamientos, y que son respondidos en este breviario. Tal vez  nos surjan otras preguntas en el camino,  pero ese será el comienzo para reflexionar acerca de nuestras vidas, creencias y expectativas. No está por demás recomendarles la lectura íntegra de este libro, así como todos los demás textos de este autor, pero también,  de todos aquellos que puedan ayudarte a mejorar, a informarte y a abrir los ojos.


GUÍA REFLEXIVA: 
Cómo amar sin renunciar a lo que somos



Flexibilizar los dogmas: "Todo depende" 
Hay que pasar del amor incondicional, a las condiciones que debe reunir el amor para que sea relajado y placentero. Por tanto, si quieres mantenerte dentro de los límites de una relación madura y saludable, no utilices categorías absolutas. Flexibiliza la mente y reubica tus deseos en la realidad concreta que te toca vivir. Amar de manera racional es incluir las excepciones a la regla en la manera de procesar la información afectiva. .Por ejemplo: 

• "El matrimonio es para toda la vida". (Depende: si todo va bien, probablemente).

• "La separación es un fracaso". (Depende: en ocasiones separarse puede ser una forma de éxito y liberación). 

• "El amor es incondicional". (Depende: si mi pareja me maltrata, el amor incondicional es contraindicado).

• "Hay que sacrificarse por la pareja". (Depende: si la exigencia o la necesidad del otro es irracional, la dedicación deja de ser saludable). 

• "El amor justifica nuestras actos". (Depende: si trata dé ser infiel o de explotar a la pareja, no justifica nada). 

• "El amor todo lo puede". (Depende: hay amores alfeñiques). 

Un amor dogmático, regido por un sinnúmero de reglas e imperativos, pierde la capacidad de ser creativo y reinventarse a sí mismo. Un amor flexible mantiene su capacidad de crítica y autocrítica e intenta evitar los extremos dañinos y la normatividad ciega.

No pierdas el tiempo con quien no quiere dialogar ni negociar
La calidad de vida no es negociable, como tampoco lo son tus principios. Para negociar se necesitan dos que quieran hacerlo. Respeto y ganas. Para que exista diálogo, el lenguaje de los involucrados debe ser entendible, sincero y verdadero. Si alguna de las partes no es veraz. se está perdiendo el tiempo. Un diálogo en serio implica pasar del "yo quiero" al "nosotros argumentamos".

No pierdas el tiempo con quien: no está interesado; no te toma en serio; no dice lo que piensa y siente; esconde alguna mala intención; no te escucha con el interés necesario, o todas las anteriores.





No esperes peras del olmo
¿Cuántas veces hemos visto mujeres y hombres sufrir de la manera más angustiosa a la espera de un cambio de su pareja que nunca llega?. A veces, el amor o la esperanza nos ciegan. Es importante partir de lo que en verdad somos y tenemos.  No esperar peras del olmo, como dicen, significa no hacerse falsas ilusiones y ser realista. Si tu pareja te ha sido infiel varias veces, ¿por qué deberías esperar fidelidad? ¿Perdonar? Sí, claro, pero eso nada tiene que ver con la reincidencia. Puedo perdonar y dejar de amar, o puedo perdonar y alejarme por pura previsión y salud mental.

Si a lo largo de la relación afectiva, la persona que amas ha sido indiferente, introvertida o poco cariñosa, ¿todavía esperas que se levante una mañana cualquiera y te llene de besos y abrazos? Esto no significa que la gente no pueda cambiar, pero debes estar segura o seguro de que tal cambio sea posible y que valga la pena esperarlo. 

No te esfuerces en explicar lo obvio
Una mujer se pasaba gran parte de su tiempo explicándole al marido por qué era importante que no la insultara y no maltratara a los hijos, como si de tanto insistir, remachar y remachar, se fuera a generar en él una especie de iluminación tardía. Sus explicaciones pecaban de una ingenuidad asombrosa: "Mira, mi amor, cuando me dices idiota, loca o puta, estás produciendo una sensación humana llamada ofensa, la cual causa dolor... y es muy, pero muy incómoda. Lo mismo cuando golpeas al niño, a él le duele...". ¿Será que al hombre le faltaba información y por eso agredía a su mujer e hijos?

Si tu pareja te maltrata o te impide ser tú, sólo hay que actuar, no tienes nada que explicarle o enseñarle. Con esto no se quiere decir que debamos reducir la comunicación a cero y nunca argumentar, sino que hay situaciones en las que las palabras sobran y el solo hecho de querer deliberar nos hace indignos.

Comprométete con tu persona e intenta ser coherente
Define exactamente qué quieres hacer de tu vida. Cuáles son tus proyectos, qué tipo de relación quieres, cuáles son tus metas u objetivos esenciales. Hazlos explícitos y comprométete con ellos. Trata de mantener activa la razón vital que te determina y el sentido de vida que elegiste. Ése es el primer paso: tomar conciencia de quién eres y para dónde vas. Luego, debes actuar en concordancia con esas metas, con la dirección que dicta minan tus sueños y anhelos.

Cuando actúas en contra de tus principios, te violentas internamente, te traicionas, intentas ser lo que no eres. Ser coherente significa que tus teorías y sentimientos concuerdan con tus comportamientos. No se trata de ser intransigente, sino más bien  de reafirmar tus puntos de vista personales y que ejerzas el derecho a la defensa, que nada tiene que ver con la irracionalidad del que se las sabe todas.

Practica el individualismo responsable
La temática principal de este libro  es mostrarte que puedes amar sin destruir tu "yo".

Practicar el individualismo responsable implica mantener vivo el amor propio en la relación que hayas elegido. Preocuparte por tu pareja, pero también por ti misma, para que de este modo resaltes tu singularidad en un contexto imprescindible de intercambio.

Defender el "yo" significa oponerse a todo intento de sacrificio irracional. Cambiar la abnegación sumisa por una dedicación amable que no te excluya.

Amor individualizado, sin fusiones ni alquimias transpersonales.

Eres persona, no cosa
Muchas víctimas del abuso se olvidan de que son personas, que merecen ser escuchadas en serio y ser respetadas. Te cosifican cuando te quitan el derecho a tener derechos, cuando tus pensamientos y sentimientos no son tenidos en cuenta, cuando no te consideran un fin sino un medio, cuando te manipulan, maltratan o explotan.

Ser cosa, es ser un objeto, es eliminar la esencia misma de la condición humana. Los objetos son desechables, las personas no; por eso, mereces respeto. No tienes el derecho a que te amen, pero sí a que te traten bien, a que no te mientan. La esclavitud en nombre del amor es esclavitud, no importa cuál sea el lavado cerebral que te hicieron, ni qué tan masoquista seas. 


Discrimina entre sufrimiento útil y sufrimiento inútil
El sufrimiento útil es el duelo. Un dolor progresista, que te enseña a perder y a no seguir esperando lo imposible. La realidad a veces es dolorosa, pero te ayuda a ubicarte. Romper con alguien a quien amas no es fácil, porque el principio del placer es impositivo y persistente. Pero, si en cambio, estás en una relación afectiva en la que los malos momentos superan con creces los buenos, pregúntate a dónde te conduce ese sufrimiento.

El sufrimiento inútil funciona como las arenas movedizas: cuánto más intentas salir, más te hundes. Por eso, si no hay nada más qué hacer, si ya has intentado de manera razonable hallar una mejoría en la relación y nada has logrado, conéctate a un sufrimiento útil, asume la pérdida, deja que el duelo arranque. El sufrimiento inútil no se agota y puede durar siglos. El sufrimiento útil tiene un fin, suelta los lastres y te limpia por dentro.

El buen amor es recíproco
La reciprocidad es la base de un amor justo. Cuando damos amor, esperamos amor, porque las relaciones afectivas de pareja se alimentan del intercambio. ¿Cómo no esperar fidelidad si eres fiel? ¿Cómo no esperar ternura si das ternura? No se trata de avaricia sino de dar y recibir, de vivir una relación de dos personas juntas y que sea recíproca.

Si no te sientes gratificada o gratificado, si tus manifestaciones de ternura o sexo se pierden en un amor tipo esponja, que todo lo absorbe y nada o muy poco devuelve, tu sentimiento, a no ser que seas un santo o una santa, se irá convirtiendo en indignación y frustración. El amor es de doble vía, no importa lo que digan. El amor saludable prospera cuando el proceso dador-receptor se encuentra en equilibro. Amar solidariamente, tranquilidad de alma.

Pregúntate si tus deseos y exigencias son racionales
Es un acto de responsabilidad para con el prójimo. No puede haber un intercambio afectivo feliz, si no hay autocrítica. Se trata de autoridad moral, de estar seguro de que tus preferencias, deseos, sueños, anhelos y pedidos sean razonables y que no violen los derechos de tu pareja. Si exiges fidelidad y eres infiel, o si no amas sinceramente a tu pareja y reclamas amor de parte de ella, necesitas ayuda profesional. No des motivos, es mejor ser coherente, es mejor estar en paz con uno mismo.

Pregúntate si tu propuesta afectiva es irracional, si está motivada por el apego, la inseguridad, la posesión y el miedo, o si, por el contrario, se fundamenta en tus convicciones, como debe ser. Una vez más: razón y emoción en proporciones justas y llevaderas. No sólo se trata de que te respeten, sino también de respetar.

Para vivir en pareja, el amor no basta
El sentimiento amoroso no garantiza por sí solo una buena convivencia de pareja, para eso se necesitan otras habilidades distintas al querer. Esta afirmación, que debería resultar evidente para el sentido común y las observaciones de la vida diaria, ha sido descartada por la cultura del enamoramiento y reemplazada por la idea de que "el amor todo lo puede", hasta hacernos felices en un matrimonio desgraciado. La fórmula es atractiva: si amas, tienes la vida resuelta. ¿Para qué más? Sin embargo, la realidad afectiva es otra. Mantener una posición racional y no distorsionada sobre las relaciones afectivas es suponer que el amor es un arte. Los sentimientos son necesarios pero no suficientes para estar en pareja. Eros funciona como un empujón inicial, pero no alcanza para cristalizar una relación estable y duradera.

El amor romántico no consigue mantener a raya los problemas que surgen de la convivencia. ¿Tropezamos con el amor o lo creamos? Ambas cosas. Primero nos golpea y atonta y luego, cuando nos recuperamos del shock, empezamos a descubrirlo y reinventarlo. 

Veamos una conversación típica entre una mujer empecinada en casarse con un hombre bastante problemático y la amiga que trata de salvarla:

— ¿Por qué te quieres casar, si el tipo es un desastre, infiel dominante y arrogante? 

— Porque lo amo. 

— ¿Y eso qué tiene que ver con la convivencia, criar hijos y lo demás? 

— ¿Cómo que qué tiene que ver? El amor todo lo cura y todo lo puede, estoy segura. 

Tener una pareja no es la única forma de realización ni la única manera de alcanzar una vida feliz. Mejor pon el amor en su sitio y si tienes algo de agallas, desafíalo: "Si no eres un buen amor, prefiero no tenerte".

No practiques la victimización, ni la autocompasión 
(Descalificación, Chantaje emocional, Amenaza, Abrir la herida)
A veces, sin darnos cuenta, entramos pasivamente en una serie de juegos de presión y manipulación.

El sujeto dominante puede utilizar varias estrategias para bloquear al otro y llevarlo a la autocompasión. Riso señala cuatro ejemplos de estas tácticas de sometimiento. 
  • Descalificación. 
Considerar al otro como insignificante: 

"No te creo, tu opinión no me merece respeto", "No doy crédito a tus ideas y sentimientos", "No sabes nada", "Sólo dices estupideces" o "Eres poca cosa". Da igual. 

Descalificar es mancillar al otro, hacerlo a un lado por ignorante, desacertado o incapaz. Si entras en este juego y te crees el cuento, el resultado será la depresión. Pero si estás seguro o segura de tu valía, el ataque pasará de largo: no habrá un "yo" enclenque que lo atrape. La descalificación avergüenza, si la autoestima es pobre. 
  • Chantaje emocional. 
El mecanismo de control es la culpa. Se trata de responsabilizar al otro por lo que nos pasa. El mensaje subrepticio es demoledor:"Eres una persona mala", "Quieres destruirme", "Si verdaderamente me quisieras, no harías esto o aquello". Volvemos a la estupidez de un amor incondicional, a la tristemente célebre "prueba de amor" que, en este caso, intenta fundamentar la explotación psicológica. Pero si tienes la conciencia tranquila, si sabes que se trata de un juego en el cual has participado infinidad de veces, suplicando un perdón y una comprensión que nunca llega, y que no te corresponde, te queda la asertividad. La mejor respuesta a una insinuación de chantaje emocional es un contundente:"No es así", y punto. No más. Nada más.  
  • Amenaza. 
Agresión y violencia anticipada: "Te abandonaré", "Te golpearé", "Te dejaré de amar", "Te mataré", en fin, amenazas sobre la seguridad física o psicológica. El juego se activa cuando el amenazado toma en serio la intimidación y siente miedo. Si crees que las amenazas físicas tienen alguna opción de prosperar, escapa o denuncia al infractor. Si crees que las amenazas psicológicas de dejarte de amar son creíbles, pregúntate si se justifica luchar por un amor que no te corresponde. Pero debe quedar claro que ninguna forma de coacción es negociable, la acción misma de intentar amedrentar a otro es inmoral. La emoción que regula este juego maligno es el temor. Tus dos herramientas para no entrar en la violencia: escape /denuncia, si la amenaza física es real o creíble, y desamor auto-inducido si no te quieren.

RECUERDA: Si aceptas que eres una persona digna, entonces sabrás que no te merece quien viola tus derechos o te lastima. 
  • Abrir la herida. 
Como si la historia nos determinara de manera definitiva, a algunas personas les fascina meter el dedo en la llaga para cobrar deudas tan lejanas como inútiles; es decir, echar en cara lo que se hizo o lo que se dejó de hacer. La estrategia es volver una y otra vez sobre la misma cuestión, sin brindar ninguna alternativa de solución, como si se tratara de un pecado original imposible de redimir. Después de veinte años, un hombre, de manera reiterada y obsesiva, cada vez que podía, le recordaba a su mujer una supuesta infidelidad de la juventud. Y en cada ocasión, ella invertía varias horas tratando de explicar y justificar lo ocurrido (un baile apretado, un beso furtivo...). 

Así, él lograba ponerse por encima y someterla. Una deuda impagable y un pagador compulsivo. 

Si eres víctima de la descalificación, el chantaje, la amenaza y la culpabilización, no te resignes a ello. Una relación de este tipo es disfuncional e inconveniente para cualquiera, no importa qué diga tu pareja y cómo quiera justificar sus actos. Nadie merece semejante tortura. 

Conclusión:
No importa cuánto te amen, sino cómo lo hagan. El buen amor es un problema de calidad total. Es cualitativo más que cuantitativo. El "cómo" tiene que ver con los valores guías como son: reciprocidad, solidaridad y autonomía, y con el amor digno y el amor justo. Cuando ponderamos la cantidad por encima de la calidad afectiva, distorsionamos la verdadera esencia del amor. Si fuera así, deberíamos valorar los excesos de las personas celosas, apegadas, obsesivas, violentas o codependientes, simplemente porque "aman demasiado". 

Pero amar mucho no significa que amemos bien. No importa cuánto te amen, sino cómo lo hagan quiere decir que no necesitas la taquicardia y la alteración hormonal desmedida para disfrutar el amor. La manía no siempre conduce a la felicidad. 

Si no hay riesgos para tu seguridad física o psicológica y tus principios no se ven afectados, acelera y vive el amor intensamente. La propuesta no es mantener el amor encapsulado, sino enseñarle a volar. 

El autor dice: si te sientes correspondido o correspondida en el amor, si tu autorrealización personal no se ve afectada y si tus principios son respetados, hay que poner el pie en el acelerador. Hay que vivir el amor intensa y vitalmente, siempre y cuando el respeto prevalezca.

¿Amor pensado y racional? Sin duda alguna.

No nos dejemos llevar por la cultura del amor romántico que aconseja entregarse sin pensar tanto, y que nos dice que de no ser así, perderíamos la magia del amor, su irracionalidad... sin embargo, recuerda que precisamente la irracionalidad es una de las principales causas de la patología afectiva.

Walter Riso, termina su libro con la siguiente reflexión: 

Enamoramiento es una cosa, amor es otra. Amar es hacer el amor con la mejor o el mejor amigo, y con ternura, pasión, amistad y dulzura, sin violencia. Si le das cierto orden al amor, si lo vinculas con tu autoestima, con el "ser para sí", además del "ser para el otro", habrás definido un sendero seguro por el cual transitar. Cuando la compañía es confiable, hay que acelerar; si el enredo no pinta bien, hay que frenar en seco.




MUJER: 

No se trata de amar por encima de todo,  mucho menos de tí misma,  porque nadie vale la pena antes que tú. Analiza tu amor propio, tus expectativas y nunca olvides ser tú misma la prioridad en tu vida. Ámate, valórate y defiende tus principios, tus derechos y tus convicciones. NO DEJES DE SER TÚ MISMA POR NADA NI POR NADIE... así delimitarás tu posición y evitarás caer en un amor irracional. 



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