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martes, 21 de mayo de 2019

SOY MUJER, SOY MEXICANA Y CUMPLO 52: ¿FELIZ DÍA PARA MI?



Definitivamente no puedo decir que hoy tenga un feliz día, ni tampoco mañana ni tampoco lo será en un futuro próximo...

Quisiera sentir lo contrario, pues es mi derecho poder sentirme "feliz", pero es imposible cerrar los ojos, los oídos y mi alma ante las constantes y sistemáticas violaciones, desapariciones y  asesinatos que diariamente se cometen en contra de las mujeres, niñas y adolescentes que habitan este país.

No importa la edad que tengamos, ni la hora que sea, ni el lugar donde nos encontremos; tampoco importa la condición social de las mujeres ni de los agresores. La violencia contra las mujeres en México se ha naturalizado de tal forma que ya a nadie le sorprende lo que sucede; cualquier delito o crimen en contra de las mujeres se vuelve un  hecho cotidiano y normalizado.... y eso no podemos permitirlo. 

Hoy cumplo 52 años, y mi forma de "celebrarlos" es reflexionando acerca de cosas de mi vida, de mi entorno, de mi historia, pero sobre todo, haciendo una breve reflexión sobre mi condición de ser mujer en México...

Reconozco que llego a los 52 en una condición física relativamente "sana", porque sé que gozo de una buena salud (hasta ahora), a pesar de tener, a veces, algunas dolencias  debido a los efectos naturales de la edad, los cuales son comunes para cualquier mujer en esta etapa de la vida. Lo preocupante  es que a esta edad, sin un trabajo fijo, no cuento con ningún tipo de prestación (ni de seguro médico). Ni siquiera se tiene garantizada la salud con el llamado "Seguro Popular", ese que en administraciones pasadas nos anunciaron como la panacea, pues al parecer está en proceso de extinción. La realidad es que hoy no tengo ningún tipo de seguro al que pueda acudir para atenderme en caso de ser necesario, por lo que mi salud podría estar en riesgo en cualquier momento. Mi caso coincide con el de muchas otras mujeres que,  por razones diversas, tampoco cuentan con un seguro médico, y por tanto, en determinado momento,  tendremos que enfrentarnos a un grave problema al caer en alguna enfermedad, tener un accidente o llegada nuestra muerte.

Tampoco estoy tan "salva",  porque ser mujer en México, de la edad que sea, implica vivir en un constante riesgo y, por tanto, con miedo. Yo soy una sobreviviente del machismo y de la violencia en México y aunque por ahora me encuentro "salva",  no estoy exenta de que en cualquier momento me pueda enfrentar a un hecho de violencia, tal y como la mayoría de las mujeres en México... y en el mundo. 

Es innegable que cualquier persona puede ser víctima de cualquier delito, pero en este país, si eres mujer resulta peor.  En cualquier instante podrías ser no solo asaltada, sino también desaparecida, violada, torturada, exhibida, amenazada, acosada, manoseada, humillada, discriminada, secuestrada, golpeada y, por supuesto, asesinada. No importa si los hechos ocurren en nuestra propia casa o en la calle. El peligro siempre está latente para las mujeres. Pero eso no es todo, pues al ser víctimas de uno o varios delitos  habrá que enfrentarse, además, al proceso de revictimización que la sociedad impone y, peor aún, habrá que acudir ante las autoridades correspondientes para tratar de levantar una "denuncia". Y ahí comienza otro viacrucis, pues al denunciar, el proceso incluye sentir  culpa y  vergüenza de haber sido  víctimas de una agresión, claro, esto, si es que corrimos con la suerte de no haber sido asesinadas. Cuando la mujer fue víctima de feminicidio, entonces la familia tendrá que encarar ese tedioso y humillante proceso,  soportando la incompetencia y la incapacidad de los ministerios públicos, de los médicos a cargo, así como de toooodooo el sistema de "justicia" para que, finalmente, la mayoría de las veces, los casos queden impunes.

Sí, a grandes rasgos, ese es el México de todos los días en el que miles de  mujeres tenemos que salir a trabajar, a estudiar y a tratar de subsistir.  Un México misógino, feminicida, revictimizador e impune....

Irónicamente,  mientras navego por internet tratando de encontrar un vestigio de esperanza, comienzo a sentirme desmoralizada y muy indignada...

Desmoralizada porque mi ánimo, ante las noticias diarias, tiende a decaer, aunque me esfuerce por continuar en la lucha cada día que me levanto. Las redes sociales nos informan de manera casi inmediata sobre lo que ocurre en cualquier lugar del mundo y del país, y  muchas, muchas noticias hablan de violación, asesinatos, desapariciones, redes de trata, machismo, etc, etc, etc

En México, los gobiernos cambian, pero no se vislumbra ningún verdadero cambio, sobre todo en el tema de las mujeres.  Nadie habla ni muestra alguna propuesta a favor de nosotras, de nuestro género. Pareciera que nadie se da cuenta de la condición lamentable y paupérrima en la que subsisten millones de mujeres en este país. Miles de mujeres están excluídas, invisibilizadas y anuladas por la sociedad y por el sistema de gobierno y de justicia. Se habla y hablan  de la "4a transformación" nacional, pero ciertamente, la situación de las mujeres no se transforma en nada bueno,  y al parecer eso a nadie le importa. Nadie quiere entender que SIN LAS MUJERES, NO HAY TRANSFORMACIÓN.

Alguien me dijo hace poco: "Exageras, ¿acaso no te das cuenta de los avances en materia de género que ya hay?"
Yo respondí: "NO, porque "avanzar" no se trata de que solo "algunas" alcancen ciertos grados  o posiciones de PODER (sin demeritar su esfuerzo, claro); lo justo sería llamar "avance"  a que cada vez más mujeres pudieran escalar posiciones en todas las áreas (social, laboral, política, de salud, familiar...)  para que  TODAS puedan vivir con dignidad, seguridad, igualdad, libertad, decisión, derechos y sin violencia". 

Sí, estoy sumamente indignada por la deplorable y cada vez peor situación en la que las mujeres vivimos en el mundo, pero sobre todo en mi país, en México. Me indigna la indiferencia,  la incompetencia, la incapacidad y la indolencia de quienes deberían velar por nuestros derechos. En otras  palabras:

Me indigna la falta de indignación de quienes no padecen, o creen no padecer, 
ninguna injusticia. 

Resulta triste, penoso y hasta peligroso darse cuenta de cómo la gente ha perdido los valores y la capacidad de asombro ante la cantidad de crímenes en contra de  mujeres y de niñas. La falta de justicia y de criterios para ayudar y acompañar a las víctimas o a sus familias, también son el pan de cada día en este país. 

Está visto que los derechos humanos no existen para la gran  mayoría de las personas, especialmente, en el caso de las mujeres mexicanas.


Veamos solo  algunos datos:

* La Organización Mundial de la Salud estima que 35 % de las mujeres en el planeta ha sufrido violencia física o sexual infligida por su pareja, o violencia sexual ejercida por terceros, lo que equivale a unos 938 millones de mujeres.  Para tener idea de la gravedad del tema: Tres de cada diez mujeres en el mundo sufren algún tipo de riesgo por su género, mientras que en México la cifra es siete de cada diez, más del doble del promedio internacional.

* En México, tan solo en los dos primeros meses de 2019 se alcanzó una cifra de 147 feminicidios, es decir, entre dos y tres mujeres asesinadas al día. Datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública arrojan que hoy los cinco estados con mayor número de feminicidios son Veracruz, Estado de México, Nuevo León, Sonora y Jalisco.

* La violencia contra las mujeres y las niñas impide su plena participación en la sociedad, limita el acceso a la educación y la participación económica, y obstaculiza los esfuerzos por lograr la igualdad de género en forma amplia.

* Un estudio de Unilever, en conjunto con la organización Promundo, arroja que el machismo tiene un costo económico de 1,400 millones de dólares (mdd) en México, pues la violencia de género, ejercida desde sus comportamientos más incipientes, tiene una relación directa con el aumento en la tasa de suicidios, los accidentes de tránsito, los índices de depresión y la adicción al alcohol.

* A los jóvenes se les sigue diciendo que ‘ser hombre’ significa usar la violencia para resolver conflictos; que no deben pedir ayuda, ni siquiera si la necesitan; que deben seguir al pie de la letra los roles de género. Los estudios comprueban que aquellos con ideas más rígidas sobre la concepción de su rol como hombres son los más propensos a ser agresivos. Los resultados son alarmantes.


* Diariamente, en la Ciudad de México un promedio de 274 mujeres recurren al número de emergencia 911 en busca de ayuda. Ya sea porque fueron víctimas de abuso sexual, hostigamiento, violencia de pareja e incluso violación. Esto quiere decir que cada hora, 11 mujeres piden auxilio.

* Entre enero y marzo de este año, 871 mujeres llamaron al número de emergencias 911 por el delito de violación y casi la cuarta parte de los casos ocurrió en la Ciudad de México.

* Los hospitales deberían reportar a las autoridades si a los sistemas de salud llegan (mujeres) heridas, presumiblemente a manos de sus parejas o familiares, y dar seguimiento y acompañamiento. Enfrentar la violencia requiere que seamos conscientes de que ésta existe más allá de donde la vemos, dice María Salguero, creadora del mapa de feminicidios en México.


* En los primeros meses de 2019 fueron asesinadas diez mujeres por motivos de género al día en México, debido en parte a la falta de acciones eficaces del Estado para prevenir este tipo de violencia, afirma la doctora Aleida Azamar Alonso, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

* Esos datos alarmantes van de la mano de la enorme impunidad en este tipo de crímenes (98%), de acuerdo con información de la doctora Patricia Olamendi Torres, coordinadora del mecanismo para erradicar la violencia contra las mujeres de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La pregunta que se me ocurre ante tanta barbarie es

¿HASTA CUÁNDO? 

¿Hasta cuándo notaremos una disminución en  lo índices de violencia contra las mujeres?

¿Hasta cuándo nos sentiremos seguras en nuestras casas, en las calles, en el trasporte,
en las escuelas y en nuestros trabajos?

¿Hasta cuándo veremos que nuestros derechos son  respetados y garantizados?

¿Hasta cuándo será el día de poder salir a la calle sin miedo y con la seguridad de que, si alguien intenta hacer algo en contra de nuestra integridad, podremos acudir a la autoridad con la certeza de ser atendidas con perspectiva de género, con respeto y con la confianza de que la autoridad "se hará cargo"?

¿Hasta cuándo dejaremos de sentirnos culpables o avergonzadas por ser
victimas de una violación o de acoso?

¿Hasta cuándo dejaremos de ser asesinadas, mutiladas y exhibidas
por el simple hecho de ser mujeres?

¿Hasta cuándo habrá alguien en el poder con algo de empatía y que se atreva
a escuchar el grito de las que ya no tienen voz?

¿Hasta cuándo dejaremos de educar a nuestras hijas e hijos con estereotipos
que solo generan desigualdad y violencia?

¿Hasta cuándo podremos vivir tranquilas sabiendo que nuestras hijas
regresarán a casa sanas y salvas?

¿Hasta cuándo tendremos que decir "hasta cuándo"?

((( )))

Fuente:



CALENDARIO 2019 por la EMANCIPACIÓN FEMENINA

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