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viernes, 10 de abril de 2015

ADIÓS A MI EX MARIDO: 11 pasos con los que cerré el ciclo sin olvidar el aprendizaje adquirido







Para empezar....¿Qué es un ciclo?
Un ciclo es una serie de momentos en nuestra vida impregnados de ciertos sentimientos (agradables o desagradables) a los cuales solemos apegamos. (Sí, desafortunadamente también tenemos el mal hábito de  apegarnos a lo desagradable).


"Déjalo ir", "Olvida ese pasaje de tu vida", "Ya no tiene caso que te acuerdes" "¿Para qué hablar de lo que ya pasó?", "Comienza de nuevo sin esos recuerdos",  "Suelta el pasado", etc, etc... ¿Cuántas veces no hemos escuchado este tipo de frases ante situaciones adversas y dolorosas por las que hemos atravesado, especialmente, cuando se trata de relaciones de pareja que han llegado a su fin? Seguramente nosotras también nos hemos repetido incansablemente esas expresiones, o bien, hemos aconsejado a otras personas que dejen atrás los amargos recuerdos del pasado.  Sí, son frases de aliento que sirven para motivarnos a superar alguna experiencia dolorosa, con el  único objetivo de permitirnos avanzar a la siguiente etapa de nuestra vida, dejando atrás lo lastimoso. 

Cuando los negocios, los proyectos de vida y los amores no se concluyen bien, tarde o temprano pasan la cuenta. Saber cerrar ciclos es fundamental para seguir adelante, sólo así podemos avanzar a otro nivel y a otro espacio de nuestra vida en una actitud plena sin ningún tipo de deuda o resentimiento, especialmente hablando de las relaciones de pareja.

Sí, es importante saber cerrar etapas; decir adiós a lo que ya no resuena con uno; tirar lo viejo, limpiar los recuerdos que impiden ver y disfrutar el presente, tratando de desprendernos con generosidad y agradecimiento..... sin embargo,  todo toma su tiempo.  Cerrar etapas o ciclos significa SOLTAR para volver a recibir, pero para lograrlo hay que atravesar por un proceso en el que  cada persona tiene sus propios  tiempos y  espacios con el fin de  desprenderse de lo que ya no le sirve.

En ocasiones no resulta tan fácil dar vuelta a la hoja, por lo que recurrimos a buscar opciones que nos ayuden, por ejemplo, acudir con profesionales en la materia (psicólogos).  Ellos trabajan con terapias que nos ayudarán a “soltar”, “deja ir” o “desapegarnos” de aquellas personas o de determinadas experiencias vividas, sobre todo, de las que representan algún dolor o sufrimiento para nosotras. Pero aún así, muchas veces nos cuesta trabajo conseguir pasar a la siguiente etapa, tal vez porque a veces confundimos y mal interpretamos  los términos, por ejemplo, entendemos que “soltar” es sinónimo de “borrar automáticamente de nuestra mente y de nuestro corazón” aquellos momentos de angustia o que nos han lastimado, y eso no es posible.  Lamentablemente,   borrar los recuerdos y las malas experiencias de forma inmediata y absoluta resulta imposible,   por más que nos aconsejen o nos propongamos hacerlo. No podemos forzar a nuestra mente ni a nuestras emociones a olvidar o superar de forma inmediata nuestro pasado.  Nuestra mente y nuestras emociones no funcionan como la tecla <DELETE>, que con solo apretarla... ¡¡¡PUUUM!! desaparece todo lo indeseable. Pensar que "soltar" o "dejar atrás" el pasado funcionará así es un grave error, pues no debemos olvidar que toda experiencia vivida (buena o mala) ha influido para que hoy seamos lo que somos y, por tanto, no puede ser eliminada de forma tajante.

Pero, ¿qué pasa cuando se trata de dejar atrás las emociones y recuerdos de una relación pasada? ¿Cómo podemos cerrar el ciclo con esa persona que fue especial para nosotras en determinado momento?, ¿Se puede "soltar" definitivamente y comenzar de nuevo?  Veamos:

¿Qué no es cerrar un ciclo?
  • Pensar que eso que viviste ya no existe más o que fue parte de otra vida tuya en esta Tierra
  • Esperar que jamás volverás a pensar en cierta persona, o esperar que realmente la olvidarás para siempre.
  • Pensar que lo que viviste fue una farsa y necesitas quemarlo y destruirlo
  • Querer hacer un “reset” en tu mente y empezar de cero o ser  quien eras antes
  • Empezar una nueva relación de pareja inmediatamente después de terminar la pasada
¿Qué sí es cerrar un ciclo?
  • Observar quién fuiste dentro de esa relación y descubrir aspectos tuyos que no conocías
  • Asimilar la evolución dentro de ti y crecer con esa experiencia para crear una nueva, diferente y con un mayor nivel de conciencia
  • Volver a despertar los sentimientos positivos que te generó esa relación dentro de ti (no porque ya no está la persona significa que dejas de sentir amor)
  • Agradecer por lo que sí viviste y sí recibiste
  • Recordar a tu ex en la medida precisa, sin idealizarlo ni tampoco con resentimientos que solo te causarán más daño a ti.
  • Fortalecerte a partir de esa relación y determinar qué deseas para la próxima, si es el caso, o para tu vida en general
  • Recordar para vivir, en lugar de olvidar para respirar



De antemano debemos estar conscientes sobre una de las  reglas básicas de supervivencia emocional: CERRAR UN CICLO NO ES SINÓNIMO DE OLVIDAR. Cuando decidimos "dejar atrás" lo pasado, no significa que forzosamente debamos olvidarnos de lo relevante ni de aquello que nos ha marcado, ya sea para bien o para mal, por el contrario, se trata de recordar eventualmente nuestras experiencias sin dolor, sin rencor, sin sentir esa letal impotencia ante algo que ya pasó, pero que al fin y al cabo, sucedió, así que debemos aceptar cada experiencia tal y como ocurrieron porque forman parte de nosotras.

Porque ¿Acaso se puede olvidar el pasado cuando somos el producto de aquello que fuimos y de lo que hicimos (o no hicimos), y de lo que dolorosamente (o no) hemos aprendido?

Debo confesar que yo nunca me he empeñado en olvidar nada de lo que he vivido, ya sea bueno o malo, al contrario, siempre he entendido que todo lo que he padecido o gozado, al final forma parte de mí; todas las decisiones que he tomado, acertadas o erróneas,  han tenido consecuencias que he tenido que enfrentar de cualquier  forma, procurando no olvidar las lecciones que me han dejado. 

Hablar y compartir mis experiencias ha sido una forma de madurar lo que he vivido, de recordar sin dolor, de pasar la hoja pero sin olvidar el origen de la historia... Pero eso sí, siempre anteponiendo el aprendizaje adquirido en cada una de  mis vivencias. Esta actitud resulta, a veces,  poco comprensible para quienes me rodean, pues en ciertas ocasiones genera que  expresen: Ya deja de hablar sobre eso, no lo recuerdes, ya pasó, te lastimas, sigue tu vida y olvida lo demás, etc, etc, sin tomar en cuenta que, seguramente, ellos tampoco han olvidado algunos pasajes de su vida, tal vez ni siquiera los han superado, pero prefieren ocultar sus temores antes que enfrentar su realidad, les da miedo aceptar que son experiencias que les pertenecen y que forman parte de su vida.  Se esfuerzan  por aparentar que son excelentes "soltadores" de sus pasados, cuando en realidad no han soltado nada, solo han aprendido a esconderse de su dolor.

Tal vez esté equivocada, no lo sé, pero creo que alguien que se niega a hablar con naturalidad o a reconocer algunas fases de su pasado con el pretexto de que es algo que ya pasó y que no tiene caso mencionarlo o recordarlo, es alguien que no ha superado el dolor que le causa haberlo vivido. Respeto cada idea y acepto la forma de ser y de pensar de cada persona, pero mi intención solo es transmitir que muchas veces es mejor tomar las cosas con naturalidad y espontaneidad, que esforzarse por callarlas u ocultarlas de uno mismo. Aún así, cada quien es libre de reciclar su vida de la forma que mejor le parezca.

Mantener frescas las experiencias del pasado no significa que no haya cerrado mis ciclos de la mejor forma, al contrario, he aprendido a enfrentarlos y  a cerrarlos con aceptación, con convicción, con agradecimiento y con mucho respeto a mi misma y a quienes me rodearon en cierto momento, y también asumiendo que mis decisiones, erróneas o no,  me han traído a este presente, donde soy la mujer que, simplemente, soy. 

A lo largo de mi vida he aprendido a recordar sin dolor, de repente sobre las cosas (buenas y malas) que me han sucedido, e intento transmitir al mismo tiempo el aprendizaje que adquirí,  me empeño en hacerlo de forma natural, y aunque he vivido cosas muy dolorosas y angustiantes, he aprendido a tomarlas en su justa medida. Por ejemplo,  aquella experiencia que tuve a los 8 años, cuando mi profesor de 3er. grado de primaria abusó sexualmente de varias niñas, entre ellas, yo. Poco a poco aprendí a entender que ese suceso fue un crimen hasta cierto punto irremediable, y que aunque esos actos ocurren con más frecuencia de lo que uno cree, no por eso son justificables ni deben quedar impunes, pero sí pueden tomarse medidas de prevención para evitarlos en la medida de lo posible.   Con base a dicha experiencia, en cuanto mi hija cumplió 5 años, me di a la tarea de  alertarla de la manera más conveniente para su edad, por más doloroso que me resultara recordar dicho pasaje, nunca opté por quedarme callada, preferí prevenirla de manera acorde a su mentalidad, para que en cualquier momento ella supiera lo que podía sucederle si confiaba en cualquier persona que no fuera su madre o su padre. 


Si yo hubiera dejado atrás esa amarga experiencia, nunca me hubiera atrevido a poner en alerta a mi hija de una forma objetiva. Sin embargo, hoy puedo dar mi testimonio y hablar de eso abiertamente, como de muchos temas más. Porque además,  si yo hubiera "soltado" mis amargas experiencias, como mucha gente entiende lo que es soltar, hoy no me dedicaría a la labor social de prevención y de difusión que día a día realizo, pues el principal motor que me conduce a hacerlo, es compartir las experiencias vividas y no por eso estoy atrapada en mi pasado ni vivo amargada, llorando o enojada. Todo lo contrario, he trabajado para convertir mis vivencias en un medio que sirva para transmitir mis aprendizajes y evitar que otras mujeres, principalmente, cometan errores similares o se mantengan alerta ante ciertas situaciones. 

Por lo anterior, me atrevo a afirmar que realmente los ciclos en sí no se cierran, estamos en un constante ciclo de ciclos que están interconectados entre sí, gracias a uno empieza gradualmente el que le sigue. Los ciclos forman prácticamente una cadena donde cada eslabón depende del anterior. El problema es que muchas veces nos quedamos mentalmente atoradas en el ciclo pasado y frenamos nuestro propio avance hacia el presente.

¿Y tú, mujer, sabes cuando cerrar un ciclo?
Por lo que se refiere a las relaciones de pareja, sabemos que toda mujer merece ser amada, respetada y valorada, y cuando no recibimos eso,  dolorosamente vemos que nuestro mundo se derrumba: se llora, se sufre, pero debemos buscar el momento para pensar en nuestro propio bien y, en su caso, en el de nuestros hijos que no merecen un hogar sin respeto ni amor. Muchas veces nos quedamos soportando los abusos, malos tratos o infidelidades por el "bien" de ellos, por miedo o por falta de recursos y de apoyo, pero pensemos ¿no es peor vivir en un hogar así?

En un ambiente violento y sin respeto, lo mejor es enfrentar la realidad, admitir que la relación está destruida y, por tanto, optar por separarte. La separación, en muchos casos,  no es un fracaso, es un paso a una vida mejor, donde podrás pensar en tí, en tu bienestar y, sobre todo, para valorarte en toda tu extensión.  Cuando se termina una relación, lo ideal es proseguir con la vida, buscar nuevas alternativas, salvaguardar nuestra integridad ante todo y, principalmente, encontrar la felicidad y el respeto que nos merecemos. 

Cabe resaltar que durante el proceso de separación los primeros días serán los más difíciles,  pero con el tiempo te darás cuenta que alejarte de todo aquello que te causaba daño es la mejor decisión. El proceso de separación emocional (y legal, en su caso) suele ser duro, pero por más complicado que sea, no olvidemos que lo que hemos vivido forma parte de una etapa de nuestra vida, y que todo lo que está por venir debemos enfrentarlo y aceptarlo. 

Ahora bien, una vez que la relación se dio por terminada, hay que pensar en cómo cerrar ese ciclo, sin dejar de tomar lo mejor de esa experiencia.  Recuerda, los tiempos para "soltar" son distintos para cada persona, así que no te presiones pero tampoco lo pienses tanto. 

IMPORTANTE: Deja de esforzarte por olvidar. Olvidar es para las personas con problemas de memoria (amnesia), y como probablemente tú no tienes ese problema, deja de esperar que olvidarás a tu ex. Tu ex fue real, lo que viviste con esa persona fue real, y no se trata de que lo olvides, se trata de que agradezcas que existió, tomes lo que recibiste, te fortalezcas, y tomes fuerzas para estar contigo misma y, en el futuro,  poder estar con alguien más.

Cerrar un ciclo no significa olvidar por completo, significa que descubres la evolución dentro de ti a partir de dar por terminada esa relación y continuar con el siguiente eslabón.
PASOS PARA CERRAR UN CICLO DE FORMA POSITIVA

Para aceptar y asumir que nuestro pasado forma parte de nuestra vida, debemos cerrar positivamente cada ciclo vivido en algún momento determinado de nuestras vidas. Para conseguirlo, algunos expertos recomiendan seguir los siguientes pasos y, paulatinamente,  pasar de un eslabón (ciclo) a otro:

1. No debemos aferrarnos a nada ni nadie. Debemos tener consciencia de que la vida es un constante cambio, por lo que siempre encontraremos nuevas formas de vivir. A veces pensamos que nos enamoramos de nuestro ex porque tenía ciertas cualidades físicas o de personalidad, y creemos que solamente de esa manera nos podremos volver a enamorar, o que el enamoramiento siempre lleva una secuencia dentro de nosotros. Eso no es así, cada vez es diferente, y si sigues aferrada a encontrar lo mismo de antes, tan sólo te frustrarás.

2. Admitir que lo que fue o no, en gran parte fue responsabilidad nuestra, así como del papel que jugamos para que las cosas hayan sido de tal o cual forma; esta es la mejor manera de aprender. Confía en la realidad de que si terminó es porque tenía que ser así, por más que para ti todo estuviera perfecto, si para la otra persona no era así, es porque había algo en la relación que no estaba funcionando. Confía en ti misma en cuanto a que eres capaz de volver a generar esos sentimientos dentro de ti. Confía de nuevo en las personas que te rodean en cuanto a que no porque una te lastimó, significa que las demás harán lo mismo. El que una persona te lastime significa que basabas tu felicidad en ella, y si fue así, entonces es momento de reubicar en qué basas tu realidad. Los demás sólo tienen el poder de lastimarte si tú lo permites, si tú les entregas ese poder. 

3. Aceptar que todo lo que nos ocurre es parte de la experiencia, ya sea positiva o negativa. Toda experiencia nos ayuda a crecer y por ello debemos ser agradecidas con la vida. Así es que comprende lo que realmente sucedió, simplemente con consciencia para poder aprender y hacerlo diferente la próxima vez.

4. Libérate, crea una lista con todos aquellos recuerdos y sentimientos que deseas sacar de tu vida. Toma la decisión de liberarte de aquellas cosas que te afectan en el presente y escribe al lado de cada una de ellas cómo puedes resolverlas.

5. Aprender a decir adiós es fundamental. Muchas veces podemos hacerlo a través de un “ritual”, ya sea una carta de despedida o simbolizar de alguna manera el cierre de ese ciclo, sin olvidar la importancia de agradecer la experiencia.

6. Celebra la vida, reconoce cada pequeño a gran regalo que hayas recibido a lo largo de tu vida y siéntete agradecido por su presencia en tu vida. Si te es posible busca la manera de hacerle llegar tu gratitud y buenos sentimientos a todas las personas que fueron un instrumento para que la prosperidad, la ayuda o la respuesta llegara a ti.

7. Suelta el remordimiento, no mires hacia atrás para resaltar tus errores ni para pensar en lo que pudiste hacer, piensa que los errores forman parte de tu proceso de crecer y alcanzar el éxito. Asume el compromiso de corregirlos uno a uno para estar atento de no volverlos a cometer.

8. Rodéate de personas positivas, es tiempo de renovar un poco tu círculo social para acercarte a otras personas que sean más positivas, entusiastas y optimistas frente a la vida. Hacer esto te ayudará a mejorar tu actitudSana tus relaciones personales, toma la decisión de perdonar a todas aquellas personas que de una u otra forma te hayan afectado, y de ser necesario, pide perdón para que puedas sanar las heridas del alma. Libérate del pasado doloroso y conserva sólo el aprendizaje que te dejó.

9. Enamórate de ti misma y todo va estar bien, a pesar de todo lo duro que haya sido la situación que atravesaste haz el esfuerzo de sonreír. Conéctate a la música, canta, baila y recuerda los episodios de tu vida que ta han brindado alegría.Quizás suene cursi o demasiado optimista, pero realmente la mejor manera de superar a tu ex, es enamorándote de ti misma. Si contigo estás completa dejas de necesitar de alguien más, y el estar en pareja se convierte en un compartir de tu felicidad, más no en un requisito para ser feliz.

10. Valórate y Emprende nuevos proyectos. Aumenta tu autoestima, se honesta contigo misma y con la relación, abre los ojos a las señales, aprende técnicas de comunicación para llegar a acuerdos, se auténtica, date valor a ti misma. Si te das valor a ti misma desde el principio en una relación, permanecerás en una relación positiva, y seguramente no saldrás lastimada. Pero si desde el inicio de la relación estás al servicio del otro y te olvidas de ti misma, aumentan las probabilidades de que salgas lastimada.

11. Avanza. La mejor manera de avanzar es simplemente actuando, moviéndote, accionándote. Si ya lo estás haciendo y sientes que no te ha dado resultados, observa lo que sí has estado recibiendo, quizás no es tu expectativa, quizás no es lo que esperas, pero seguramente sí estás avanzando, reconócete por eso. Avanzar no es tener una nueva relación o volverte a enamorar, avanzar es sentirte libre y tranquila contigo misma, y entonces en el momento que menos lo esperes, llegará la persona que resuene con tu energía.

Otros puntos importantes
  • Haz una revisión de todos los mensajes, cartas o mails que tengas y decídete a borrarlos, cada vez que lo borras le das las gracias. Lo mismo con los objetos materiales, agradéceles y despídete de ellos.
  • Evita hablar mal de esa persona o de querer justificar con otras razones su ruptura, en el fondo tu amaste a esa persona y de nada sirve ahora poner a los demás en su contra, pues en el fondo te sentirás culpable.
  • Distingue el apego que te hace sentir un sufrimiento o hueco en la panza por su ausencia, y ten la valentía de tener paciencia para recuperar tu paz interna, dándote amor a ti mismo.
  • Deja de idealizar a tu pareja pasada, pensando que era perfecta y que nunca nadie más lo será.
  • Evita ponerle requisitos a las nuevas personas que van entrando a tu vida en base a tu experiencia pasada, no porque te haya ido mal con un… alto, significa que con todos los altos te irá igual (aplícalo con características más internas).
  • Ábrete a la posibilidad de enamorarte en cualquier momento, con la idea clara en tu mente de que cada vez será diferente.
Parte del éxito de este proceso radica en aprender a separarnos sin dolor, es decir, obtener el mayor provecho de las experiencias y reconocer que dentro de todo lo negativo que pudiera haber sido, aportó algo a nuestra vida. Esa valoración es la que nos hará desprendernos sin rencores y poder proyectar la siguiente fase desde una plataforma positiva que no busca borrar el pasado sino capitalizar a favor del presente.


Esa es la esencia de cerrar un círculo, si no se cubre esta condición, corremos el riesgo de almacenar rencores o quedar atrapada en esos momentos que generaron felicidad pero que ya no están, y en ambos casos el avance esperado no será fructífero, seguirás atada.


Dejar atrás el pasado no es renunciar a él, sino hacerlo efectivo para nuestro crecimiento personal. Después de vivir una experiencia, habrá oportunidad de transformarla o de hacerla más intensa y duradera, solo tienes que abrir tu mente y tu espacio al nuevo reto.


EJERCICIO: Cerrando el ciclo con mi ex

Con base a todo lo anterior, hoy quiero cerrar simbólicamente un  ciclo de mi vida, tal vez el más importante hasta hoy, tanto por tiempo como por todo lo aprendido, y es el que se refiere a la etapa de mi matrimonio. Aunque legalmente la relación matrimonial se dio por terminada hace más de dos años (según la sentencia dictada), aún existen vínculos jurídicos entre mi ex marido y yo que nos han mantenido atados de alguna forma. Aclaro, ya NO EXISTE ningún tipo de relación entre ambos, ni siquiera por compromiso ni de saludo. Tampoco ha importado el hecho de que tenemos una hija en común, ya que él prefirió deslindarse de ella y de esa forma evitar cualquier lazo o compromiso que lo obligue a cumplir de forma económica,  emocional o sentimental. En pocas palabras, es un padre 100% ausente por voluntad propia. 

Debo ser honesta, así que confieso que desde antes de la separación,  al menos de mi parte ya no existía ningún sentimiento amoroso hacia quien fuera mi pareja durante casi 20 años. Como muchas lectoras saben, la relación era destructiva desde el inicio, pero no fue hasta que abrí los ojos cuando pude romper el ciclo de violencia, optando por alejarme de él de forma abrupta y permanente. No obstante, el proceso legal para poder  finiquitar la relación ha tardado casi 5 años, debido a la lucha que he tenido que emprender  por defender mis derechos, pues él ha dedicado gran parte de su tiempo y dinero para obstaculizar el juicio y vulnerar todos los derechos que supuestamente tengo por ley. Esta situación ha obligado que, de alguna u otra forma, el "vínculo" entre ambos permanezca, aunque sea de forma legal.

Sin embargo, al parecer este proceso está por concluir, y por lo tanto creo que es una buena ocasión para poner en práctica lo que hoy hemos publicado en este post: Cerrar el ciclo pero sin olvidar el aprendizaje adquirido. Sí, considero que ha llegado la hora de despedirme sin rencores, para que el día de mañana yo pueda recordar sin dolor, vislumbrando un futuro mejor.

Intentaré cerrar esta etapa, de una forma calmada, ecuánime, respetuosa y deseándole a la otra parte involucrada que encuentre la paz que necesita. Quiero cerrar este capítulo de mi vida enfatizando que no olvidaré cada una de las lecciones que aprendí a lo largo de ese camino que recorrí junto a otro ser. 

De esta manera, y siguiendo los pasos de la lista anterior, cerraré simbólicamente el ciclo con mi ex marido a través de una carta (según dicta el paso 5), la cual está dirigida a él; no importa si la lee o no, pues el hecho de cerrar ciclos y soltar ciertos recuerdos y a determinadas personas,  son decisiones personales que benefician a quien decide hacerlo, y yo quiero y necesito hacerlo para  recordar sin dolor cada experiencia, aceptando que todas forman parte de mi historia,  esperando que me sirvan de apoyo para las decisiones que deba tomar con la finalidad de avanzar a la siguiente etapa que la vida me tiene reservada. 






EX MARIDO: 

 Antes que todo debo reconocer dos cosas: 
1) Te quise de una forma inexplicable.  Sería ridículo negarlo, ya que  tú mejor que nadie sabes que así fue. Sabes que te quise sobre todo y sobre todas las personas que me rodeaban. Nunca entendí por qué, pues en realidad todo ese sentimiento surgió en mí de la nada, sin que tú hicieras algo para merecerlo. Siempre accedí a tu voluntad como una muestra (absurda, ahora lo sé) de mi amor por tí, sin importarme lo que los demás dijeran. Y al contrario de lo que pude esperar, solo conseguí autodestruirme lentamente. En efecto, para bien o para mal, todo lo que hice en casi 20 años fue por amor (un mal entendido amor) por tí. Y no me da pena reconocerlo. 
2) Tampoco me avergüenza reconocer que así como te quise de la nada, un día dejé de hacerlo. Pero en este caso,  sí te ganaste mi desamor a pulso, pues te empeñaste en despreciarme, minimizarme y humillarme las veces que quisiste. Claro, nunca esperaste que un día mi cerebro dominara sobre mi corazón, lo cual hizo que me diera cuenta que eso que vivía contigo no era amor, era cualquier otra cosa, pero amor definitivamente ya no era, pues aquel sentimiento quedó fulminado desde mucho tiempo atrás.
Nunca tuvimos la decencia de despedirnos, ahora lo hago por bien mío. A través de esta carta  quedará cerrado el ciclo que experimentamos juntos, bajo las siguientes pautas:
  • Simboliza el cierre de una etapa de forma razonable, educada y respetuosa, sin que existan más aclaraciones, mentiras ni reproches. 
  • Dar el adiós definitivo sin tener que hacerlo de forma personal. 
  • Agradecer las experiencias agradables y dolorosas,  pues todas han dejado un legado de grandes lecciones,  permitiéndome obtener la madurez y la ecuanimidad que se requiere para continuar con mi vida.  
Debes saber que el principal motivo de esta carta no es hablar mal de tí ni reprocharte nada, ya estamos fuera de tiempo para eso, lo único que pretendo es decir ADIÓS al ciclo que viví a tu lado.
Te aclaro que me tomé este tiempo para escribir estas líneas, más por mí que por ti. Estoy consciente que no mereces ni siquiera un segundo de mi tiempo, pero lo hago porque sé que en el fondo, tú también lo necesitas,  aunque finjas lo contrario.  Desde que nos separamos, nunca tuvimos tiempo de cerrar nuestro ciclo debidamente, dada tu condición dual de "verdugo-víctima" que siempre has jugado según te convenga. Pero te conozco, no en balde viví bajo  tu sombra casi 20 años... conozco cada uno de tus gestos, de tus movimientos, de tus miradas. Aprendí, muy duramente, a adivinar cada uno de tus deseos, de tus frustraciones, de tus tristezas, y por eso sé que aunque aparentes otra cosa, eres débil y dueño de un gran vacío que no has podido llenar con nada  y, créeme, lo lamento mucho.  
Tal vez necesites saber que no te guardo rencor a pesar de todo lo que ha sucedido, y por eso hoy, representativamente, cierro el  ciclo que compartí contigo y al que dediqué tanto tiempo. No solo cierro la etapa de nuestros casi 20 años de matrimonio, sino también doy fin a los 5 años subsecuentes,  debido al largo y tedioso proceso de divorcio donde solo han salido a relucir las peores versiones de ambos.     
Y te digo adiós, confesando que durante algún tiempo evité escuchar la canción de U2... esa que hicimos nuestro tema en la época que comenzábamos la relación, haciéndola memorable para ambos durante muchos años. Desafortunadamente elegimos un tema que es un clásico y,  por lo tanto,   aun hoy en día se escucha en todos lados como el gran éxito musical que es. Ante eso, no iba a pasarme el resto de mi vida huyendo cada vez que suena esa canción,  y fue precisamente mi "temor" a ese tema lo primero que tuve que enfrentar,  así que me propuse escucharla hasta que no me provocara ningún sentimiento de nostalgia, claro, nunca podré evitar ciertos recuerdos (cada vez más lejanos) cuando me topo con sus acordes, pero mi corazón ya no se estruja ni la siento como algo "mío", hoy puedo escucharla sin dolor en mi IPOD, en el radio o ver el video; sí, dejé de sentirla como parte de  nosotros, porque simple y sencillamente,  desde hace mucho ya no existe un nosotros.
Del mismo modo, desde hace tiempo me deshice de los pocos recuerdos materiales que tenía en mi poder y que me hacían retroceder, inconscientemente, a ciertos momentos que se esfumaron pero que de alguna forma dejaron huella: algunas fotos, un par de cartas y una vieja  tarjeta... nada más. Ya no tengo nada que pueda romper o tirar y que represente un recuerdo tangible de lo que fuimos. Darme cuenta de eso es sumamente gratificante porque significa que he podido superar dignamente esa etapa de mi vida. 
Por lo que se refiere a la fotografía que incluyo aquí (como verás,  tu rostro tuvo que ocultarse por razones obvias), sé que la recordarás aunque lo niegues, es de aquella fiesta que organicé cuando cumplimos 10 años de casados.  La rescaté de algún álbum familiar, pero admito que después de publicarla la hice trizas (aunque me dolió porque, honestamente, creo que salí muy bien en esa foto), luego la tiré a la basura  como parte de este "ritual" de despedida. Por cierto, no me había fijado antes, pero en esta imagen pude notar la forma en que siempre me tuviste sometida. Me molesta ver la forma en cómo me tienes "agarrada" en esta fotografía, y lo más lamentable es que siempre lo hiciste así.... Ahora recuerdo cada "abrazo" tuyo, siempre dominante, como si quisieras dejarme inmóvil, quieta... sometida. Y yo, tan feliz de la vida (¡qué estúpida fui!). 
Y me resulta curioso que el ciclo se cierre casi de forma perfecta, ya que cronológicamente hace algunos días hubiéramos cumplido 23 años de matrimonio, pero no fue así....  23 años después, casi en la misma fecha, jurídicamente se finiquitó la última parte del proceso, lo cual indica que ya todo ha terminado y que entre ambos ya no existe -y quiero creer que no existirá-  ningún vínculo más. 
Pero no  podría cerrar este ciclo, sin antes agradecer lo que tú y esta larga relación me dejaron. Así que: 

Gracias, antes que nada, por haber sido el hombre al que elegí para querer y para entregarle lo mejor de mí...  aunque nunca lo hayas sabido valorar. 

Gracias, por haberme dado la oportunidad de ser madre de una maravillosa niña,  hoy convertida en una hermosa, responsable y trabajadora mujercita....   ¡No sabes de lo que te has perdido! 

Gracias, por haberme abierto los ojos. Me tardé, pero gracias a tu esfuerzo y a tu constancia, pude darme cuenta que los abusos y los malos tratos que recibía de ti no eran normales, como tampoco debí  tolerarlos por tantos años, ni tampoco debí ignorar la forma en que lentamente se destruía  mi dignidad y mi autoestima... Pero bien dicen: el valiente vive hasta que el cobarde quiere. 

Gracias por enseñarme que una relación insana puede ser devastadora, pero por inverosímil que parezca,  a veces hay que destruirse para renacer con más fuerza. 

Gracias por motivarme, inconscientemente,  a rescatar el respeto hacia mi misma, el cual había perdido en algún momento de nuestra relación.  Y porque  al resurgir del abismo donde me encontraba, pude darme cuenta que la vida NO se trata de complacer, ceder, suplicar y someter, sino de compartir, complementar y equilibrar.... ¡Grandes diferencias que tal vez nunca entenderás! 

Gracias,  porque después de todo lo vivido a tu lado, hoy soy lo que soy; porque hoy puedo dedicarme a construir diversos planes y proyectos en beneficio de otras mujeres y que, irónicamente, han sido inspirados por la vida que pasé a tu lado.... ¡Quién lo diría, mientras viví esa etapa contigo nunca supe nada acerca de derechos de las mujeres (por eso permití que fueran violentados día a día), ahora soy una férrea defensora de mis derechos y activista por los derechos de las mujeres!. 

Graciasporque  desde hace 5 años que decidí alejarme de ti, opté por empezar de nuevo para vivir una nueva etapa sin  importarme los riesgos o las carencias que se presentaran, pero eso sí, con la firme convicción de que  nunca más viviría bajo el yugo de nadie.  
Gracias,  porque en este tiempo perdí el miedo a estar sola;  aprendí que no hay peor cosa que una persona que le teme a la soledad, pues es la muestra más clara de miedo, inseguridad y disgusto hacia uno mismo, a quien eres. Pero yo aprendí que la felicidad se encuentra dentro de uno mismo y no en otras personas u objetos. Lejos de tí encontré la paz que necesitaba para poder conocerme a mí misma y de este modo  relacionarme con personas que valen la pena. 

Gracias, porque  después de un largo proceso judicial que te encargaste de alargar y complicar, entendí que lo único que te importó siempre fue el aspecto material; mostraste tu calidad moral hasta el final, apoderándote  de nuestra casa, esa casa que tanto esfuerzo nos costó y que, finalmente, tienes en tu poder a costa de todo.... ¡Que te aproveche, y ojalá pueda darte toda la felicidad por la que has apostado! 

Gracias, porque lejos de ti es cuando pude aceptarme como la mujer imperfecta que soy, con fallas pero también con muchas virtudes y capacidades que, junto a  tí, no había podido desarrollar por falta de tiempo y, sobre todo,  de libertad. 

Gracias, porque  me di cuenta que tus ideas y creencias acerca de los roles entre un hombre y una mujer son absolutamente absurdos y equivocadas. APRÉNDETELO  bien: NINGÚN TIPO DE VIOLENCIA, ABUSO O MALTRATO puede justificarse, ni deben minimizarse llamándolos  "pecatta minuta", tal y como tú lo haces. 

Gracias, porque si antes valoraba la importancia de una familia, hoy más que nunca me siento orgullosa de todo aquello que tú has despreciado y que te has encargado de ensuciar: de mi familia de origen y, sobre todo, de mi hija. 

Gracias, porque con el tiempo y  a la distancia, he podido reconocer mis errores en su justa medida (sin escándalos ni exageraciones), pero además, porque pude perdonarme a mi misma y encontrar la paz que tanto anhelaba...  Hoy vivo sin culpas ni resentimientos y, primordialmente,  con la frente muy en alto.  

Pero eso no es todo, pues al perdonarme a mi misma,  he podido perdonar a otros y, aunque hoy creas no necesitarlo,  algún día necesitarás saber que: Te he perdonado 
Gracias por haber formado parte de mi vida, por los recuerdos que dejas en mi, por haber dejado una huella imborrable y porque el ciclo que viví contigo no quedará en el olvido, sino que formará parte de un aprendizaje más que la vida me permitió experimentar con algún fin que sigo descubriendo.
Gracias, por enseñarme lo que ya NO quiero en mi vida. 
Finalmente,  gracias, mil gracias porque contribuiste en gran medida en hacerme la mujer fuerte, libre y decidida que hoy soy.  Sí, una mujer que se valora, que ya no se deja someter ni controlar y que conoce sus derechos plenamente.... Y eso, no tiene precio.
Deseo de todo corazón que obtengas la felicidad  en las cosas con las que te conformas, y que encuentres todo lo que quieres justo como lo has planeado. Espero que sigas admirando el cielo y las estrellas, con la esperanza de que ahí encuentres la paz que necesitas.  Sé que hoy todavía no estás consciente, pero el día que en verdad te conscientices sobre tus errores, y no solo de tus aciertos, deseo que puedas vivir tranquilo, sin remordimiento alguno  y, ojalá,  ese día puedas cerrar el ciclo de forma honesta y permanente.  

Cierro este ciclo y le digo adiós porque deseo sanar mis heridas, deseo rescatar mi esencia y construir mi propia felicidad para después compartirla con alguien más o, simplemente, con la vida.  

Cierro este ciclo porque cuando vuelva a amar, será de alguien que sí sepa amar de la manera más honesta y respetuosa. Ya no me conformaré con migajas y mucho menos haré a un lado mi esencia para que otros puedan brillar. 
A tí,  ex marido,  gracias por la etapa que viví a tu lado llena de experiencias que serán inolvidables, algunas de ellas  porque podré recordarlas de forma agradable,  y otras porque me servirán para mantener alerta a mi consciencia y evitar  lo indeseable.  
CICLO CERRADO



¿Qué comportamientos NO debemos tener  para olvidar a un ex?
  • Fugarse en relaciones pasajeras y superficiales que nos distraen y  proveen de cierta adrenalina, para de nuevo sentarnos a pensar… no es lo mismo que con fulanito 
  • Buscar incansablemente personas que se parezcan al ex, con la ilusión de que al compartir características, compartiremos sentimientos. Lo único que logramos con esto es reafirmar  que ninguna persona es como él. ( Y claro, eso es verdad)
  • Cerrarnos en nuestro mundo interior, enojarnos con el sexo opuesto y verlos como el peor enemigo, vivir con cierta acidez y desilusión ante la vida, creyendo que así, enojadas, olvidaremos más rápido al ex
  • Realizar actividades en exceso como fumar, tomar, salir de fiesta, comer, (o cualquier actividad que busquemos con desesperación de tenerlo ya y ahorita) intentando llenar ese vacío que creemos que esa persona nos dejó.
Impedimentos para avanzar a nuevos ciclos
  • Sentir que perdimos en lugar de ver lo que esa relación nos aportó.  
  • Creer que difícilmente volveremos a sentirnos enamoradas de la misma manera que nos sentimos con nuestro ex, aunque de cierta forma eso es cierto, pues  solamente con esa persona nos sentimos de determinada  manera, pero eso no significa que no podamos sentir algo todavía más profundo e intenso con alguien más
  • Sentirnos culpables o 100% responsable de haber terminado la relación
  • Echarle toda la culpa o responsabilidad a la otra persona





MUJER:


Los ciclos deben cerrarse pero sin olvidar lo aprendido en cada etapa de tu vida. No te sientas culpable, todos somos imperfectos y, por tanto, cometemos errores. Aprende a perdonarte y trata de perdonar a los demás. 

Cada relación que tengamos puede convertirse en un avance y crecimiento, definiéndonos  para crear lo que deseamos para nuestro presente y futuro. Enfócate en planear nuevos retos y trabaja para poder cumplirlos. Cada quien tiene sus tiempos para cerrar sus ciclos, superar cada  etapa de la vida  y pasar a la siguiente fase... tómate tu tiempo, pero trabaja en eso.

El pasado en realidad no existe, siempre es un maestro de quienes somos, nos da información muy valiosa de cómo percibimos la realidad. Tu relación pasada quizás te enseñó aspectos muy valiosos de ti misma y si los descubres, te será más fácil seguir adelante.


((()))


FUENTES:

http://www.0800flor.net/blog-2/7-pasos-para-aprender-a-cerrar-ciclos/


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