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viernes, 1 de agosto de 2014

¡NO A LA VIOLENCIA EN LA PAREJA!: 4 de Agosto, el día que renací



El 4 de Agosto de 2010 es una fecha muy significativa para esta servidora, por lo que a pocos días de cumplir un aniversario más, deseo compartir su importancia, pues dicho de una forma simple y llana, fue el día en que ¡volví a nacer! 

Tras una serie de sucesos que fueron ocurrieron de manera paulatina, aquel 4 de Agosto fue justo cuando tomé consciencia de que estaba a punto de tocar fondo, y  supe que debía tomar una decisión urgente: seguir hundiéndome hasta lo más profundo del abismo en el que caía… o resurgir abruptamente. 

Ante tal disyuntiva, y a pesar de las condiciones emocionales y económicas en las que me encontraba, tomé el camino más difícil pero el más coherente: el del resurgimiento, comenzando de cero. Los sucesos a los que me refiero en el párrafo de arriba, tuvieron que ver fundamentalmente con mi falta de autoestima, lo cual afectó mi sentido para seleccionar adecuadamente una pareja, conformándome siempre con relaciones insanas basadas en el irrespeto y la inequidad, y donde los controles y el sometimiento siempre fueron parte de mi vida.

Aquel 4 de Agosto, casi literalmente, regresé de un largo y tedioso viaje que me sirvió para reflexionar acerca de mis experiencias,  y decidí que YA NO MÁS, pues tras vivir 20 años en un matrimonio lleno de abusos, me di cuenta que gran parte del problema se debió a mi incapacidad para elegir relaciones sanas, ya que en el pasado también había corrido con la misma “suerte” (por llamarlo de alguna manera) al haberme relacionado con otro sujeto controlador y abusivo (fue en la adolescencia con mi primer novio), pero nunca me di cuenta, ya que siempre pensé que las discusiones por ponerme una falda, las prohibiciones para seguir con determinadas amistades y hasta las “escenitas” de celos (junto con todas esas señales de advertencia que se presentan), en realidad eran normales en una pareja, así que bajo esa idea, siempre permití toda clase de abusos. 

Esto sirve para que volvamos a hacer énfasis acerca de la problemática, grave y creciente, de la violencia en las relaciones de pareja (Ver estadísticas del INEGI)

Innegablemente, desde el noviazgo se detectan las señales que alertan del peligro que podemos correr si nos mantenemos en una relación destructiva, sin embargo, la etapa de enamoramiento nos impide aceptar la realidad, y eso es sumamente grave y perjudicial, sobre todo para las mujeres. Lamentablemente, yo tuve que vivir un par de experiencias muy desagradables (una de ellas con una duración de casi 20 años), las cuales, me llevaron a aprender una dura lección.

Remontándome en el tiempo, fue  a los 16 años cuando experimenté por primera vez la violencia en el noviazgo. Fue con mi primer novio, el cual, muchos años después, también fue parte del detonante para que hoy me dedique a visibilizar los graves efectos que la violencia desde la etapa del noviazgo genera en las jóvenes, quienes de no prevenirse, pueden vivir situaciones peligrosas y, en muchos casos, con consecuencias irreversibles y fatales.

Ya he hablado de aquel ex novio violento en el artículo titulado LA COBARDÍA DE GOLPEAR A UNA MUJER, y próximamente lo trataré en otro post de manera más detallada con el fin de compartir con las jóvenes (y no tan jóvenes) lo que puede suceder cuando no nos damos cuenta a tiempo de que nos hemos relacionado con un sujeto que aparenta ser respetuoso y tierno, pero que en el fondo oculta su verdadera identidad agresiva, obsesiva e irracional, la cual, tarde o temprano, sacará a relucir causando graves daños emocionales y, en su caso, físicos también.

Mi falta de autoestima y de consciencia, así como de información sobre el tema, me orillaron a que cometiera los mismos errores una vez más…. Hasta aquel 4 de Agosto del 2010, cuando desperté con la convicción de luchar por reencontrarme  y de tratar de alivianar el peso de las consecuencias por mi falta de amor propio.

Y me propuse resurgir de forma distinta, renovada, con la firme idea de luchar, de caminar por la vida sin miedo, de tener aciertos y… ¿por qué no? de cometer nuevos errores, y esforzándome para no repetir las fallas que me habían llevado casi hasta el fondo del abismo. Fue justo ese día cuando me prometí a mi misma que no volvería a tener la vida que hasta entonces había llevado, y eso implicaba, en primer lugar, trabajar arduamente por mejorar mi autoestima, así como comenzar a valorarme y respetarme; pero también significaba romper las barreras del miedo y del silencio, y atreverme a conocer cosas, situaciones y personas nuevas que aportaran cada día experiencias positivas a mi vida, pero sobre todo, fomentar relaciones caracterizadas por el respeto y la comunicación sana. 

Para recomenzar de nuevo, primero debía encerrarme (el tiempo que fuera necesario) dentro de un capullo, con el fin de realizar un arduo trabajo desde mi interior,  para luego, resurgir con grandes alas que me llevaran tan lejos como yo quisiera. Ahí nació CRISÁLIDA PERENNE.

Definitivamente resurgir era mi destino, así que comencé a reflexionar sobre mi vida pasada, analicé mis errores, mis miedos, mis limitaciones, me pedí perdón e intenté perdonar a quien me había hecho daño (aunque confieso que eso aún no lo logro del todo); también tuve que aprender a reconocer mis virtudes, mis capacidades y, sobre todo, definir cuáles eran las expectativas que anhelaba alcanzar y así poder planear mi futuro a mediano plazo. 

No fue fácil empezar de cero, pues mis condiciones y mis recursos eran sumamente escasos, casi nulos. Abatida, despojada de mis pertenencias, con la autoestima hasta el suelo, con muchas culpas y remordimientos, invadida por el miedo a la incertidumbre, sin trabajo, sin casa, sin dinero ni recursos de ninguna clase, tan solo una maleta que contenía ropa vieja, solamente la indispensable, nada que tuviera algún valor monetario y que pudiera ayudarme a subsistir por algunos días… Contaba con el apoyo de algunas personas (no todas las que creí que permanecerían a mi lado a pesar de mi situación), pero me bastó tener a 2 mujeres fundamentales en mi vida, mi madre y mi hermana, ya que sin ellas, simplemente hubiera muerto. 

Cuando en Enero del 2010 el verdugo me echó del hogar conyugal, ni siquiera pude llevar conmigo mis documentos, ni tampoco algunos de los artículos básicos de higiene personal, pues el susodicho no me lo permitió, argumentando que todo lo que había en aquella casa (“SU” CASA, según su criterio abusivo), le pertenecía solo a él, incluyendo, por ejemplo, mi cédula profesional y hasta mi cepillo dental, el cual, cuando intenté guardarlo en la maleta, fue sacado ferozmente por las garras del verdugo, aduciendo que él lo había comprado y por tanto era de él (sí, se trataba de mi cepillo dental, uno común y corriente, sin nada especial, algo desgastado, pues lo usaba para limpiar tres veces al día la suciedad de mis encías y de cada pieza dental, pero dijo que le pertenecía a él)….Así que no me llevé nada que el avaricioso verdugo no autorizara. 

Por eso solo saqué ropa vieja, algunas blusas y uno que otro jeans obsequiados por mi familia en alguna ocasión, así como un par de juegos de ropa interior, pero nada más… Esas eran mis pertenencias, las cuales representaban todo en mi vida, pero sobre todo, reflejaban lo que había experimentado los últimos 20 años… No, no tenía nada con qué hacerle frente a la vida, a pesar de que los bienes inmuebles de los que fui despojada también tienen mi nombre (y por ley, también me pertenecen). No obstante, con ese equipaje partí, además de recuerdos y basura emocional, de la que poco a poco he ido desprendiéndome y aprendiendo a desapegarme sin remordimientos.

Hoy recuerdo lo que sentí en aquella ocasión cuando me vi fuera de mi “zona de confort” (que de “confort” no tenía nada, simplemente era la única forma de vida que conocía hasta entonces), dentro de mí había una mezcla de sensaciones y emociones disímbolas ante lo que tenía frente a mí: el miedo a la libertad. Porque, honestamente, no es fácil ser libre después de haber vivido enjaulada por casi 20 años, entregando cuentas, reportándome cada vez que salía, complaciendo a otros, cediendo a chantajes, tolerando impertinencias y humillaciones de todo tipo, accediendo a vivir una vida en la que mis deseos o sueños no eran prioridad de nadie, anteponiendo las necesidades y caprichos de otro… en resumen, sometiéndome a la voluntad de quien se había vuelto un implacable verdugo…. 

Y de pronto, me vi fuera de aquella jaula, de esa prisión aparentemente sin barrotes, pero que me mantuvo encadenada gran parte de mi vida. A partir de entonces, pasé por muchas cosas y situaciones, la mayoría desagradables, pero finalmente, cada experiencia me ha hecho más fuerte de lo que pude imaginar y, sobre todo, he aprendido a tomar consciencia de mis decisiones, como por ejemplo, saber qué es lo quiero y lo que ya NO quiero en mi vida.

Con muchos elementos en contra, poco a poco fui levantándome emocionalmente, con ayuda de mi familia, principalmente. Y fue justo el 4 de Agosto del 2010, cuando me decidí a dejar de ser aquella mujer débil, indecisa y permisiva. Opté por romper el silencio y comencé a pensar en mi, en mi bienestar y en defender mis derechos, los cuales, han sido brutalmente vulnerados por un miserable sujeto lleno de avaricia, soberbia, ira, envidia y rencor (y no, no estoy enunciando los pecados capitales, tan solo son algunas de las características de ese tipejo).

Y no quiero parecer una víctima, solo intento compartir un retrato de lo que viví aquellos días, porque quiero que las mujeres sepan que la vida no es mantenerse atada a nadie por ningún motivo, pues si realmente no somos felices, entonces no vale la pena el sacrificio. 

Desde aquel 4 de Agosto de 2010, mi vida ha ido cambiando positivamente… Agradezco y reconozco que también he tenido la maravillosa suerte de conocer gente extraordinaria, comprensiva y solidaria que, afortunadamente, se ha cruzado en mi camino, justo en los momentos más desesperantes que he vivido, y de quienes he recibido un gran apoyo en muchos sentidos, precisamente cuando más lo he necesitado, como es el caso de mi abogado, a quien siempre le estaré agradecida por un sinfín de razones, pero básicamente por haberme devuelto la confianza en mí misma y la esperanza por la justicia, y no menos importante, agradezco al destino haber tenido el honor de conocer a una gran y ejemplar mujer: Sylvia Sánchez Alcántara, quien sin saber nada de mí, el primer día que nos vimos me tendió la mano de una manera casi celestial, y es a ella a quien le debo la inspiración de todo lo que quisiera realizar a favor de los derechos de las mujeres.

Desligarme de aquel vínculo no ha sido sencillo, ha sido todo un proceso arduo y constante, y en el que hoy continúo trabajando. Así como también continúo trabajando desde estos espacios que en el mes de Diciembre cumplirán 4 años de haber sido creados como parte fundamental de mi resurgimiento. Los blogs nacieron justamente 4 meses después de que decidí renacer con la idea de compartir mis experiencias y a información que me ha ayudado a entender todo lo referente al tema de la violencia en la pareja con el fin de prevenir y ayudar a quienes la padecen, así como lo relativo a los derechos de las mujeres, pero mi contribución no ha quedado solo ahí, ya que el fechas recientes he logrado formalizar mi compromiso con las mujeres y con la sociedad en general, al constituir legalmente una Asociación Civil bajo la razón social de:


Esta Organización de la Sociedad Civil, tiene como objetivo principal la visibilización de la problemática de la violencia contra las mujeres, con la finalidad de velar por nuestros derechos los de nuestros hijos, entro otros más.

Todavía hay trámites y papeleo que debemos cubrir, pero deseaba compartir con nuestros seguidores esta nueva etapa que hemos iniciado con mucho esfuerzo pero con gran entusiasmo y esperanza, la cual nos permitirá continuar trabajando desde otra perspectiva y con nuevos elementos, solo esperamos contar con la empatía y con todo el apoyo de la gente, así como de organismos e instituciones con quienes debamos acercarnos para el cumplimiento de nuestros objetivos y que, finalmente, serán en beneficio de la sociedad. 

Muy pronto les estaremos informando sobre los avances y proyectos que tengamos en esta nueva etapa como Asociación Civil, para que podamos juntos podamos luchar en contra de la violencia contra las mujeres y, por ende, por el bienestar de las familias.

Mientras tanto, no olvides que si una relación te lastima o te causa daño emocional o físico, simplemente, NO ES AMOR.


Por favor, revisa  la siguiente información y tenla presente cada día de tu vida:

PRINCIPALES TIPOS DE VIOLENCIA EN LA PAREJA:


TIPO DE VIOLENCIA

CARACTERÍSTICAS
EJEMPLOS
Violencia psicológica

Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica, que puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, desamor, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio.

            
           gritos
           Insultos y,
           actitudes hirientes

Violencia física



Es el uso de la fuerza física para provocar daño, no accidental; o con algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas.
            
           Cuando agraden directamente tu cuerpo, dejando huellas en las partes visibles o no visibles, así como en los órganos internos.

Violencia patrimonial

Es cualquier acto u omisión que afecta la supervivencia de la víctima. Puede manifestarse en: la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima.

            
           Cuando dañan o destruyen tus bienes y pertenencias

Violencia económica

Es toda acción u omisión del agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral.

            
           Cuando te impiden crecer profesionalmente
           Te pagan menos que a un hombre

Violencia sexual

Son los actos que degradan o dañan el cuerpo y/o la sexualidad de la víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como objeto.

            
           Miradas
       Comentarios maliciosos
           Penetración del pene u objetos







































CICLO DE VIOLENCIA EN LA PAREJA 
La violencia no surge de manera espontánea, es una conducta aprendida, es una forma de relacionarse con el otro que se ha normalizado, pero NO es normal. La antropóloga Lenore Walker, a raíz de su trabajo con mujeres, definió el ciclo de la violencia, el cual es importante conocer y reconocer para poder pedir ayuda y romper con él.




SEÑALES DE ALERTA


SEÑALES

  •          Usa la violencia para dominarte y aterrorizarte.
  •         Cree que los hombres son superiores a las mujeres.
  •         Controla lo que haces, dices y como te vistes.
  •         Tiene ataques de ira repentina y golpea la pared cuando se enoja.
  •         Te grita y sus insultos van subiendo de tono.
  •         Te prohíbe hablar con tus amigos y/o familia, y te dice que lo hace por miedo a perderte.
  •         Te prohíbe salir sola a la calle.
  •         Sus ataques de celos son cada vez más violentos y te culpa de provocar a otros hombres.
  •         Piensa que eres de su propiedad y que puede hacer contigo lo que le venga en gana.
  •        Te “corrige” y “educa” para que seas “mejor mujer”, según él.
  •       Te critica constantemente, para bajar tu autoestima y así volverte dependiente de él.
  •        No se responsabiliza de sus actos y te echa la culpa de sus ataques violentos.
  •      Justifica su conducta violenta y la minimiza dándote regalos.
  •       Fuera de casa puede ser educado, alegre, amable, seductor, solidario, atento, respetuoso; y te hace ver ante los demás como una mentirosa.
  •        Te manipula ejerciendo el control sobre los bienes materiales.
  •        Utiliza las visitas a tus hijos para acercarse y seguir maltratándote.
  •        Te cela y controla tu vida.
  •        Tiene antecedentes de violencia en su familia de origen.


* El agresor repetirá su conducta violenta en las sucesivas relaciones que mantenga con otras mujeres.Siempre pide una segunda oportunidad, ¿estás segura de que la merece?



SÍNTOMAS DE MALTRATO EN UNA MUJER


SÍNTOMAS DE UNA MUJER MALTRATADA

  •        Te sientes triste
  •        Sientes que no vales nada
  •        Crees que no podrás salir adelante
  •        Te sientes sola.
  •        Tienes miedo.
  •        Estás deprimida
  •        Sufres ansiedad y depresión.
  •        Te culpas de todo.
  •        Te sientes desmotivada y sin esperanzas.
  •        Te sientes impotente  e indecisa para solucionar el problema.
  •        Sufres trastornos del sueño.


* Es importante que si te sientes identificada, busques ayuda, existen muchas organizaciones y especialistas que pueden apoyarte para salir adelante.


Por último, comparto con ustedes un poema, simplemente encantador, que encontré casualmente por la web, y con el cual me identifiqué de inmediato . En él, la autora (una mujer), describe bellamente lo que significa dar un nuevo paso hacia una nueva vida. Espero que pueda servir de inspiración para todas las mujeres que deseen iniciar un nuevo comienzo....DISFRÚTENLO
UN NUEVO PASO, UNA NUEVA VIDA 
Una nueva vida me espera, un nuevo camino;
estoy fría a pesar del verano,
con el miedo de una niña, pero ya adulta soy.

La esperanza quisiera que llenara mis huecos,
esos huecos de tristeza que no me dejan existir,
una nostalgia que de nada sirve y que hay que vaciar,
y unos pensamientos que dejen huella en mi pasar.

Ahora, tengo que alzar el vuelo desde cero,
ir poco a poco sin caer al suelo,
aprender de mis errores y caminar hacia delante,
sin mirar hacia atrás, porque importa el paso que doy.

Me tengo a mí misma, a mí, a mi sombra;
mas no quiero ir a pasos rápidos sin saborear,
sino caminar despacio para todo mi entorno admirar,
prefiriendo dar sólo uno, que muchos padeciendo.

Ahora, busco encontrar una meta pequeña,
un lugar en mí misma donde encontrar la paz sincera,
un lugar donde mi conciencia esté tranquila,
una meta que me permita ser yo misma.

Ya ni tan sólo pienso en la esperanza, en el amor,
pues estoy vacía y me he de llenar de luz y de ilusión,
tan sólo doy ahora un paso puede ser incierto,
para caminar hacia delante y no volver a mirar atrás.  
Rosa Mª Villalta Ballester



MUJER: 

Yo perdí muchas veces y muchas cosas en mi vida. Pero junto a ese "perder" hoy intento el valor de "ganar". Porque siempre es posible luchar por lo que amamos, y porque siempre hay tiempo para empezar de nuevo. 

No importa en qué momento de la vida te cansaste. Lo que importa es que siempre es posible y necesario recomenzar. Recomenzar es darse una nueva oportunidad, es renovar las esperanzas en la vida y lo más importante, creer en ti misma. 

Porque como dicen por ahí: La gran diferencia entre vivir y sobrevivir está en la calidad de vida que tenemos, en las vidas que cambiamos para bien y en la felicidad que obtenemos con nuestro diario caminar. 

Reciban un fuerte abrazo... Sara Díez.



((()))

Fuentes: 

miércoles, 13 de febrero de 2013

14 de Febrero: Día del Amor... Sin Violencia



En México, como en el mundo, cada año miles de niñas y mujeres son víctimas de violencia de todo tipo. Se estima que 7 de cada 10 mujeres experimentan violencia física o sexual en algún momento de su vida;  por ejemplo,  en México, al año, tomando cifras conservadoras, hay alrededor de 50 mil mujeres agredidas sexualmente. Y pocas, muy pocas veces, suele castigarse a los agresores.  La impunidad exacerba la violencia que se comete contra las mujeres. 

La violencia contra las mujeres es una violación flagrante de los derechos humanos que rompe familias y comunidades, además obstaculiza el desarrollo. Los abusos, la discriminación, la violencia emocional y física, así como los delitos sexuales y los asesinatos contra mujeres son cosa de todos los días en casi todos los estados, destacando entidades como Chihuahua, Nuevo León, Oaxaca y el estado de México, donde se rebasa la cifra de mil mujeres asesinadas por año. 


En el marco del Día de San Valentín, que se celebra el  14 de febrero, deseamos hacer una reflexión y un recordatorio acerca de la  importancia de promover, fomentar y mantener relaciones respetuosas y libres de violencia. 


Para mucha gente, especialmente para los jóvenes, este día donde Cupido, los corazones y las listas de regalos inundan todos los medios y entornos, es necesario enfatizar que el AMOR debe vivirse SIN VIOLENCIA, para lo cual, las mujeres (principalmente las jóvenes)  deben aprender a identificarla, así como las señales de alerta que muchas veces se confunden con signos de amor, preocupación o simples celos, cuando en realidad son las claras características de una relación violenta.  


Por eso, a pesar de que hemos insistido en muchos artículos anteriores sobre la problemática de la violencia contra las mujeres (incluyendo la que se padece en el noviazgo), consideramos que esta ocasión es ideal para resaltar algunos conceptos, así como los riesgos que se corren al vivir en una relación violenta,  pues se trata de un fenómeno que tiene enormes y graves consecuencias, no solo para las víctimas, sino también para sus hijos, su familia, el Estado, la sociedad y todos en general.


VIOLENCIA EN LAS PAREJAS:

La violencia en la pareja no es natural, se desarrolla en algunas relaciones, muchas, demasiadas, pero no en todas. 

Las conductas violentas en las relaciones de pareja, generalmente, no son percibidas como violentas, ni por las víctimas ni por los agresores, porque se tiende a confundir el  maltrato y las ofensas con el amor y el interés por la pareja. 


En el noviazgo se pasa de la mera simpatía o del simple gustarse, a una nueva relación de mayor conocimiento y que a su vez debe estar inspirada por el espíritu de entrega, de comprensión, de respeto, de delicadeza. 


La violencia disfrazada de amor es difícil de detectar (pero posible). Los signos de maltrato durante el noviazgo son desconocidos para gran parte de las mujeres, quienes los confunden con muestras de afecto de sus parejas, ya que sienten que es "el amor de su vida" , y en realidad están ocultando conductas controladoras . 


¿Por qué sucede?, ¿Por qué algunas mujeres se vinculan con hombres que todo resuelven a golpes o que utilizan la palabra para herir?  ¿Por qué en ellos la sexualidad parece ser para lastimar y ejercer el poder y no para expresar cariño? 

Las causas son muchas y hay que saber reconocer las señales, ya que desde los primeros encuentros amistosos con miras a una relación, revelamos parte de nuestra personalidad. Si desde el noviazgo hay violencia, es mejor dejar la relación: los borrachos y los golpeadores se ponen peores con el tiempo. 


Las mujeres, por entrenamiento cultural, mostramos nuestro lado más frágil cuando nos sentimos seguras y hablamos de nuestros miedos, de nuestro deseo de sentirnos protegidas, de nuestros fracasos, nuestros anhelos, entre otras cosas. Por el contrario, los hombres en general son de menos palabras que nosotras, (aunque no siempre), así que escuchan,  conocen nuestro lado flaco y,  la mayoría  de la veces, no se  muestran como en realidad son.  


Por ejemplo, podría suceder que cuando conocemos a alguien, él cuenta cómo siendo un hombre maravilloso, buena onda y comprensivo, ha sido traicionado por una mala mujer, pero él solo espera encontrar a alguien que en verdad lo ame y lo entienda.  


ATENCIÓN: Los hombres que desde novios son quejosos de otras mujeres, esperan lograr que, en un arranque de amor y abnegación, les juremos que nosotras no los vamos a dejar nunca, que los amaremos por encima de nosotras mismas y, sobre todo, que seremos leales… y fieles hasta la muerte. 


Al poco tiempo viene la prueba de fuego. Él preguntará: "¿Me quieres?", seguida de: "¿Cuánto?" Estas preguntas no garantizan que él también nos diga el amor que siente por nosotras, algunos podrán ser sinceros, otros mentirán y algunos más nunca lo reconocerán. Una vez que contestemos las preguntas hechas por el "enamorado" (a las cuales con toda seguridad responderemos de forma afirmativa)  procederá  la famosa solicitud de la llamada “"prueba de amor"”, es decir, tener relaciones sexuales porque él así lo quiere y lo  “necesita. (OJO: Si usa la fuerza física o te chantajea de alguna forma para lograr su objetivo, entonces se trata de una violación y debe denunciarse.)


Para convencerte, intentará usar  diferentes estrategias: dirá que es una señal del gran amor que ambos se tienen, que solo contigo desea tener intimidad, que nadie lo había hecho sentir lo que tú le inspiras.... y usará  todo tipo de ganchos en los que,  muchas,  hemos caido.  De esta forma, debemos elegir entre una reunión agradable, ir al cine o simplemente hablar.... o acceder al "apapacho",  porque el señor está querendón. Por supuesto, todo esto esconde la idea “machista de "es cuando yo quiero"”. 


En ocasiones, si la mujer no accede a la petición de su pareja de tener intimidad, lo que sigue puede ser la violencia, verbal o física, cimentándose así los futuros acuerdos de la pareja, donde se aceptan constantemente las prioridades de él, y pocas veces o nunca,  las de ella. Y así nace una relación DISPAREJA y, sobre todo,  violenta. 


Cabe mencionar que cuando en una relación hay violencia y ellos hablan del tema con otros hombres, los acontecimientos son vistos desde una luz favorable a los puntos de vista de los que dicen: "“perdí la paciencia", ” pero no mencionan los golpes. Un hombre violento reafirma su conducta, pues al no relatar los hechos,  su amigo  no lo sabe  y por lo tanto no puede decirle que está mal lo que hace, por lo que el agresor sigue pensando que la culpa de todo es de la mujer con quien vive o de su mamá, sus hermanas o sus hijas, en fin, de “otras mujeres, pero ”nunca  será culpa de él mismo. 


Muchos hombres suelen expresar:  “"Yo por las buenas soy muy bueno y si no me provocan no pasa nada”" o "Si ella se porta bien, me atiende y me cumple, entonces yo estoy tranquilo". Un sujeto violento nunca admite su incapacidad de control, cree que eso no le corresponde a él, sino que traslada esa responsabilidad a las mujeres, quienes no deben hacerlo enojar. 


El hombre violento, por lo general, muestra al mundo  la cara de un hombre  responsable, reservado y que responde con buen humor a una broma de algún compañero de la oficina, pero al llegar a su casa, descarga su furia, su frustración y su inseguridad en golpes y ofensas a la mujer con la que vive, aquella que por ser su pareja,  debe aguantarle todo, según su criterio. 


Se ha comprobado que los hombres violentos tratan de vincularse con mujeres que son educadas en un sistema tradicional, en aquellas que piensan que deben conservar la relación (sea como sea) por el bien de los hijos, que deben ver por el bienestar de la familia, que los hijos no deben crecer sin un padre, que sin el marido ellas no podrán salir adelante con sus hijos y en todas esas creencias y  mitos que solo ayudan a someterlas aún más, tanto a ellas como a sus hijos,  en un infierno. O bien, se vinculan con mujeres que son débiles,  propensas a la codependencia o que padecen del Síndrome de Wendy (lo veremos en un post  próximamente) .


Cuando el maltrato es muy notorio y la mujer que sufre no aguanta la relación algunas veces se decide por abandonarlo, y es entonces cuando  él puede fingir un arrepentimiento exagerado, con amenazas de suicidio, o de quitarle los hijos, la acusa de adulterio o más; sospecha que alguien la está aconsejando, porque ella por sí misma no tomaría una decisión tan loca como abandonarlo a ÉL; alega que sí,  que a veces tiene esos “malos ratos, pero es ” de tanto que la quiere. 


Esta farsa es representada de manera tan convincente que ambos pueden acabar por creer que es verdad , así que ella lo perdona y "olvida" (CICLO DE VIOLENCIA).



Si ella lo perdona y decide quedarse, el señor no quiere hablar más de separación, ni de lo que orilló a la mujer a querer abandonarlo, y mucho menos, quiere saber de arreglos para el cambio, lo que deja a la mujer sin desahogar su dolor y enojo. 

Después de eso, él  pretende  que todo siga igual.  Así inicia la reconciliación, “la nueva luna de miel”. Él se compromete a que “si ella se porta bien”, él se portará a la altura, pero en esas condiciones ¿qué es portarse bien? Puede ser tener relaciones sexuales cuándo y cómo él diga,  que ella no le pida dinero y que haya comida de la que a él le gusta, aún si no se ha aparecido en 15 días. Como quién dice: “No te fijes cómo vengo, da gracias que ya llegué”. 


Como vemos, es necesario ver las señales de alerta desde el principio. Sin embargo, muchas mujeres no sabemos poner un alto en los inicios de una relación violenta y el resultado es que, años después, la mujer asustada, humillada y doliente no encuentra eco en sus demandas de mayor diálogo y afecto, y teme lo que pueda ocurrir si habla. 


Algunos hombres pueden darse cuenta de lo que significa una relación así, y posiblemente desean cambiar,  pero no saben cómo, y las cosas se van deteriorando.  Pero otros hombres nunca se dan cuenta de qué pasa y buscan la manera de herir en lo más profundo a la mujer y los hijos con los que viven. Pueden insultar mientras golpean, golpear sin hablar, amenazar sin motivo, abusar sexualmente de la compañera o de sus propias hijas o hijos, dejarlos sin dinero o robarle a ella lo que gana. 


¿Por qué alguien aguanta esa situación? ...Es una pregunta difícil de contestar y, sin embargo, sucede. 


Puede ser que existan mujeres a las que les guste tener un compañero que parece saber siempre lo que hace, pues eso les da seguridad; otras no pueden dejar a un hombre que dice quererlas tanto, que vive pendiente de ellas, que no las deja respirar de tan celoso que es. Pero también hay quien vive aterrada por la furia con que es golpeada, teme por su vida y no encuentra, entre amigos y familiares, a alguien que pueda darle protección y ayuda. 


RELACIONES CON RESPETO

El amor significa cosas diferentes para cada quien, pero un aspecto es constante, la necesidad de lograr una vida segura y libre de violencia. El amor debe constituirse y desarrollarse en un marco de respeto e igualdad; las relaciones respetuosas deben ser equitativas y libres de violencia física, sexual, emocional y económica.


Una relación equitativa y amorosa permite repartir el peso de los problemas entre dos, así como se duplican las alegrías.  La responsabilidad de mantener la relación es de ambos, donde el  amor y el respeto nos otorguen tranquilidad, compañía y ayuda en el camino de la vida y, además, nos permitan acrecentar  los momentos de felicidad. 

No es fácil desarrollar una relación de respeto y equidad, y no porque no deseemos hacerlo, sino porque nuestra sociedad carga en las mujeres una serie de obligaciones emocionalmente desgastantes.  Las obligaciones masculinas valorizadas son otras, que tienen que ver con la agresividad y la falta de expresión de las emociones.  


La educación tradicional, sexista por definición, así como el machismo arraigado,  son factores que  dificultan la construcción de relaciones sanas, respetuosas,  libres y equitativas. 


En este orden de ideas, ser mujer es una especie de castigo divino, en el que tenemos una serie de obligaciones que no nos harán felices, pero que se supone sí harán felices a los que amamos, y con ello nos sentiremos buenas y santas, merecedoras de la adoración de los hijos y el esposo, que nos pondrán en un altar. 


Bajo esta  ideología, entendemos que no debemos buscar el agradecimiento, tan sólo la satisfacción moral de sabernos “buenas y valiosas”; que nuestra recompensa es en el otro mundo o en “la felicidad de tener una familia "modelo". ” Eso es una fantasía; al contrario, las mujeres que se sacrifican y son abnegadas pierden toda posibilidad de pedir para si mismas respeto. Los mismos hijos por los que soportó una vida terrible, un cautiverio, difícilmente le guardarán respeto, la tratarán como una menor de edad y, seguramente, repetirán la violencia que aprendieron de su padre con su compañera. 


Por otro lado, sus hijas correrán con la misma "suerte" que ella, pues será muy probable que en un futuro cercano se unan con hombres que les den la misma vida de encierro,  aislamiento y abusos que  su madre tuvo y de quien aprendieron su "abnegado" ejemplo. 


Por eso hay que cuidar el inicio de la relación. Debemos poner límites, por ejemplo, en el caso de las mujeres que trabajan fuera de casa, deben dejar claro desde el inicio que es algo que les gusta hacer, y que desean seguir haciendo, pues nunca, ninguna mujer,  debemos perder nuestro espacio ni nuestros sueños. 


Ganar dinero es bueno para nuestra salud mental, aunque a veces estemos cansadas y nuestro trabajo no sea una maravilla.  Además, al trabajar, evitaremos ser dependientes económicas de la pareja, aunque eso no  exima de sus obligaciones y responsabilidades a la pareja.  Al trabajar ambos, se debe  hablar sobre qué se va a hacer con el dinero que cada quién gana y cómo se va a repartir, o bien, acordar la forma en que los gastos serán compartidos  (una vez tú pagas la renta, la otra el gas y viceversa). Es una buena opción para  evitar problemas futuros (aunque no es garantía,  pero más vale hablarlo que dejarlo al tiempo). 


Si a él le cuesta trabajo que ella tenga independencia, entonces es una señal que la mujer debe evaluar detenidamente. 


Del mismo modo, dialogar sobre el trabajo de la casa a profundidad, sobre quién es responsable de hacer qué, y de qué quehaceres  compartir,  es indispensable para mantener una igualdad en el hogar. 


Debemos dejar claro que estamos dispuestas a apoyar y a acompañar a la pareja en las situaciones y problemas que se presenten y que se nos apoye y se nos acompañe también, pero eso no significa que la mujer abandone sus actividades y oportunidades de desarrollo.... ¡!NO¡¡. 


En una relación  hay que dejar muy claro, que los espacios de decisiones de nuestra vida son nuestros, y si pedimos la opinión de nuestro compañero, es porque queremos oír a alguien interesado en nuestro bienestar, pero eso no quiere decir que vamos a seguir sus ”indicaciones ”al pie de la letra. 


Si el compañero cree que nuestras expectativas deben centrarse en atender las necesidades que él tenga, debemos rápidamente despejar esa incógnita, decirle que no queremos renunciar a nuestras ambiciones, a nuestro sueldo, a nuestros sueños. 


Cuando se trata de llegar a un acuerdo, y uno es el que ofende y el otro es el que aguanta” o donde él tiende a enojarse y se muestra agresivo, aunque sea verbalmente, o bien,  los enfrentamientos se vuelven bruscos  y frecuentes, ya no se puede hablar porque el otro insulta  y nosotras siempre tenemos la culpa, es hora de decidir que nuestra relación va camino a -o ya está en- la violencia física, social, verbal, psicológica o económica. 

Hay que recordar que nadie tiene derecho a hacernos sentir mal, a golpearnos e insultarnos y menos en nombre del amor. 

Si hemos detectado que vivimos en una relación violenta,  debemos dejarlo; nosotras no tenemos que aceptar malos tratos...ni siquiera de palabra, ni de ninguna clase.  Puede que la violencia que vivimos con nuestra pareja nunca llegue a los golpes, cuando alguien que queremos, con quien convivimos, no nos toma en cuenta en nuestros sentimientos, emociones o deseos, nos minimiza, nos controla, nos aisla o nos insulta, nos deja cicatrices muy dolorosas que, difícilmente, podremos curar. 



Mientras el diálogo respetuoso sea posible, la relación puede ser considerada como sana para llegar a acuerdos. Entre los dos, con apoyo mutuo, respeto y comprensión, se puede lograr el desarrollo de la pareja y de la familia.   


Es fundamental que reconozcamos el maltrato desde los primeros síntomas o indicios de control, y actuemos para salir del círculo de violencia que, posiblemente,  comienza a rodearnos. 


TIPOS DE VIOLENCIA


EMOCIONAL: Celos, posesividad, amenazas de muerte, chantajes, expresiones que nos hacen sentir culpables, inferiores o inseguros, que no valemos, que estamos locos; son formas de violencia emocional. Este tipo de violencia es muy peligrosa porque es muy común que sea INVISIBLE ya que cuando se experimenta pensamos que es “normal”; a veces hasta la apreciamos, sobre todo en sus primeras fases. Un ejemplo típico es cuando el varón pide  repetidamente a la novia que no vaya a una reunión con sus amigas con el pretexto de que quiere pasar más tiempo con ella; otro es celar a la pareja o exigirle “pruebas de amor”. 


FÍSICA: Patadas, empujones, pellizcos, jalón de pelos, golpes, cualquier tipo de contacto físico no deseado; este tipo de violencia puede llevar al HOMICIDIO. 


SEXUAL: Presionar para ver fotografías o videos pornográficos, obligar a que use o a que no use un método anticonceptivo, burlarse de la respuesta sexual de la pareja, obligar a alguien a ser tocado, acariciado o a tener relaciones sexuales cuando no quiere. 

ECONÓMICA: Cuando el dinero es la forma que se utiliza para chantajear, esconder el dinero del gasto, no ser sinceros con las cuentas que manejamos, quitar el dinero, obligar a la pareja a pedir dinero o hacer algo incómodo para que lo consiga. 



INSTITUCIONAL: Cuando una institución que fue creada para brindar un beneficio social se niega a prestar sus servicios a una persona debido a su género, su nivel socioeconómico, su origen, su religión, a su preferencia sexual, o algún otro pretexto. También se considera violencia institucional cuando  una autoridad revictimiza a la víctima de alguna agresión al no querer atenderla, presionarla para que no haga la denuncia, convencerla para que regrese con su marido o culparla por lo que le sucedió.

¿QUÉ PUEDO HACER?

Si estás comenzando una relación y él no ha dado muestras de control o agresividad, y por el contrario, se muestra abierto al diálogo y tú has sabido poner límites, entonces puede que esa  relación no sea dañina....pero nunca te confíes, nunca dejes de mantente alerta.

Si estás en una relación donde has detectado varias señales de alerta, por favor...aléjate de inmediato del agresor!!!. 


Si tu pareja llega a atacarte física o sexualmente, intenta proteger tu cuerpo y las partes más vulnerables como la cabeza y el abdomen....Grita, pide ayuda.  

Y lo más importante, por favor, denuncialo y pide ayuda. Acude a un centro de salud, a un hospital, a un médico, a una agencia del MP y, de ser posible,  acompáñate por una persona de tu confianza.  Los expertos recomiendan no lavarse ni quitarse la ropa con la que fuiste atacada, pues posiblemente existan rastros del agresor.

Siempre trata de ponerte a salvo de la violencia, aunque lo ideal sería que NUNCA permitas llegar a esos extremos de violencia.  

¿CÓMO PUEDO PREVENIR QUE ME SUCEDA?
Lamentablemente, todas las mujeres estamos expuestas a sufrir algún tipo de agresión. Las pocas estadísticas que existen destacan el gran número de mujeres que han padecido la violencia por parte de sus parejas o ex parejas.

Sin embargo, puedes tomar algunas medidas de prevención:

Quiérete, valórate y disfrútate plenamente a tí misma. No te conformes con el primero que te hable bonito. Debemos aprender a ser selectivas, a analizar los comportamientos de los varones que nos "enamoren" y a no tenerle miedo a la soledad.

Aprende a detectar las señales de alerta desde el principio. La prevención es una medida imprescindible, para lo cual, debes informarte, pedir orientación profesional si es que tienes dudas;  nunca te aisles de tu familia ni de tus amistades, tampoco renuncies a tus sueños ni anheles ser el estereotipo de la "abnegada y enamorada mujercita".....Eres una mujer, fuerte, valiente e independiente, no cambies nada por nadie.

Pon límites y basa tus relaciones en el respeto y la equidad. Conoce tus derechos y averigua los lugares de ayuda que existen para casos de violencia....nunca sabrás cuándo necesitarlos, ya sea para tí o para alguna otra mujer cercana a tí.


MUJER:

Recuerda que el verdadero AMOR se vive y se disfruta SIN VIOLENCIA

https://www.facebook.com/crisalidaperenne10

Salir de una relación destructiva y dependiente no es fácil pero tampoco es imposible; tal vez implique enfrentarse a fuertes problemas económicos y emocionales, pero cada vez hay más grupos de apoyo; búscalos.  

Nunca olvides que:

Quien de verdad nos ama,  nos hará reír,  jadear de placer, nos comprenderá y nos ayudará en los momentos que lo necesitemos casi sin pedirlo.....es decir, nos mostrará su amor de formas sanas y nos complementará, sin exigencias ni controles,  pero NUNCA, por ningún motivo,  nos hará llorar y,  mucho menos, nos dañará de forma alguna. 



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FUENTES: 


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